La Esquina de Costa Rica y Medrano: Un Viaje al Pasado Bajo Las Baldosas
Resumen
En el cruce de Costa Rica y Medrano, donde hoy se encuentra el restaurante «La Panadería», se descubrieron en 1998 dos pozos antiguos durante un proceso de reciclaje del lugar. Estos pozos, excavados a fines del siglo XIX, revelan la historia oculta bajo las calles de Buenos Aires. La restauración incluyó excavaciones arqueológicas que desenterraron objetos que reflejan la vida cotidiana de esa época. Hoy, los pozos son accesibles al público, preservando así parte de la memoria urbana.
Hacia la década de 1930, en este sitio funcionaba una casa y una panadería llamada «La Gran Nación», propiedad de dos españoles. Posteriormente, alrededor de 1958, el señor Varcarcel se convirtió en el dueño, separándose de la casa contigua que pertenecía al señor Passini. Este comercio permaneció activo hasta 1996. Frente a este lugar, donde hoy se encuentra una plaza, existió una estación de tranvías desde principios del siglo XX. Anteriormente, allí se desarrollaban otras actividades, como la venta de corderos.
Durante las obras de reciclaje del local, se hallaron dos pozos circulares cercanos entre sí, construidos a fines del siglo XIX cuando el lugar albergaba una antigua panadería con cuadra y vivienda anexa. Estos pozos fueron descubiertos bajo el piso de una de las habitaciones que daba a la calle Medrano, excavados originalmente a pala. Se encuentran a unos dos metros de la fachada original sobre la calle Medrano; el primero a una distancia de 14 metros de la fachada que da hacia la calle Costa Rica, y el segundo a unos 18 metros, separados entre sí por una distancia de cuatro metros.
Las estructuras aparecieron bajo un relleno de escombros de 0,60 metros de espesor, cubiertas con restos de tablas y tirantes de madera dura. Los propietarios tomaron medidas de protección durante la obra, considerando el valor histórico del hallazgo. Se construyó un muro de contención y se consolidaron los bordes de los pozos con materiales rescatados de la demolición. Finalmente, se niveló el piso del local, colocando tapas de vidrio y rejillas de ventilación sobre la parte superior de los pozos, preservando así el hallazgo histórico.
Bajo el ajetreo diario de la ciudad, la esquina de Costa Rica y Medrano guarda un secreto que nos remonta al pasado. En 1998, durante las obras de reciclaje de un local que había funcionado por casi un siglo como panadería, se realizó un descubrimiento inesperado: dos profundos pozos que habían permanecido ocultos bajo el suelo durante décadas. Estos pozos, excavados a fines del siglo XIX, son un testimonio directo de las prácticas de la época y, a través de ellos, podemos vislumbrar una parte olvidada de la historia porteña.
El edificio, hoy convertido en el restaurante y bar «La Panadería», mantiene elementos de su construcción original, incluyendo un horno de pan que operó desde principios del siglo XX. Durante las reformas, lideradas por el arquitecto Federico Faivre, los propietarios decidieron mantener la autenticidad del lugar adaptándolo a nuevas funciones comerciales. Sin embargo, el mayor hallazgo llegó cuando, al levantar los pisos, aparecieron dos pozos profundos, abiertos y perfectamente conservados.
Descubrimientos Históricos Bajo Tierra
Los pozos, que en su tiempo se utilizaron como fuentes de agua y depósitos de desechos, tienen características que los sitúan a fines del siglo XIX, en un momento en que Buenos Aires experimentaba una expansión urbana significativa. Ubicados a pocos metros de la fachada original del edificio sobre Medrano, ambos pozos fueron cavados a pala y presentan un diámetro de aproximadamente un metro cada uno. Uno de los pozos alcanza los 11.30 metros de profundidad, mientras que el otro llega a unos 17 metros, aún en contacto con la napa freática.
El equipo encargado de las excavaciones extrajo varios objetos interesantes que ayudan a contar la historia del lugar. Entre los hallazgos más notables se encuentran fragmentos de objetos domésticos, clavos de sección cuadrada, molduras de yeso de los techos originales, y una moneda de cobre fechada en 1885. Estos objetos son vestigios de la vida cotidiana de los habitantes de la ciudad, y reflejan un momento de transición en el desarrollo de Buenos Aires.
Un Viaje Arqueológico en Plena Ciudad
El hallazgo no solo despertó el interés de los arqueólogos, sino también de los vecinos y curiosos. A medida que se fue desenterrando la historia del lugar, los trabajos de excavación revelaron la complejidad de las antiguas estructuras. Los pozos, originariamente excavados para extraer agua, luego fueron utilizados para desechar materiales y objetos inservibles. A lo largo del tiempo, se mezclaron elementos de distintas épocas, creando un palimpsesto de historia bajo las baldosas.
La excavación de los pozos no fue tarea fácil. Se implementó un sistema mecánico novedoso para la época, que permitía a los excavadores descender con seguridad a los pozos y extraer los sedimentos y objetos en baldes, un proceso tedioso pero necesario para preservar las estructuras. Los trabajadores, provistos de arneses y respiradores debido a la falta de oxígeno en los pozos, pudieron recuperar valiosos fragmentos que ahora se exhiben en vitrinas dentro del restaurante.
La Vida Cotidiana en la Esquina de Costa Rica y Medrano
Los pozos fueron testigos de los cambios en la ciudad y sus habitantes. En las décadas de 1930 y 1950, la panadería que operaba en el lugar, llamada «La Gran Nación», era un punto de referencia en el barrio, administrada primero por una familia española y luego por el señor Varcarcel. El comercio cerró finalmente en 1996, pero su legado quedó inscrito en los muros y en los pozos subterráneos.
El sitio donde hoy se levanta «La Panadería» también tiene una historia aún más profunda. Frente al local, donde ahora se extiende la Plaza Unidad Latinoamericana, estuvo ubicada una estación de tranvías a principios del siglo XX, un símbolo del progreso y modernización de la ciudad. Incluso antes de eso, el terreno se utilizaba para la venta de corderos y otros animales, una práctica común en la Buenos Aires de antaño.
Preservación y Exhibición para el Futuro
Tras la excavación, los pozos fueron protegidos y se integraron en el diseño del local. Se construyeron tapas de vidrio y rejillas de ventilación sobre ellos, lo que permite a los visitantes observar directamente las estructuras y sentir la conexión con el pasado. Los objetos recuperados, incluidos fragmentos de molduras de yeso y herramientas de hierro, se exhiben en vitrinas junto a explicaciones detalladas sobre la historia del lugar.
Este tipo de proyectos demuestran cómo, incluso en una ciudad tan vibrante y en constante cambio como Buenos Aires, es posible redescubrir y preservar fragmentos de su historia. La esquina de Costa Rica y Medrano, con sus pozos antiguos y su pasado enterrado, es un ejemplo de cómo el pasado y el presente pueden convivir, ofreciendo a quienes transitan sus calles la oportunidad de asomarse a las capas de historia que yacen bajo sus pies.
SOBRE LOS 2 POZOS
El pozo Nº 1 es una estructura de un metro de diámetro y 11,30 metros de profundidad desde el piso actual hasta el nivel del relleno. Los muros del pozo presentan un trabajo de ladrillado con diferentes tipos de ladrillos y técnicas de construcción. Desde el nivel 0 hasta los 0,95 metros, se realizó un recalce en la boca del pozo, utilizando ladrillos rescatados de la obra de reciclaje del local. En esta sección, se instalaron cuatro caños conectados a rejillas de ventilación a nivel del piso, para facilitar la circulación de aire y prevenir la formación de hongos.
En el segundo tramo, comprendido entre los 0,95 y 4,60 metros, los muros muestran un aparejo desordenado, con hiladas de ladrillos de 17 x 26 x 3 cm colocadas de manera irregular, y las juntas fueron rellenadas con cemento durante la obra de reciclaje. Este tramo presenta desprendimientos irregulares del ladrillado en todo el perímetro, dejando al descubierto el perfil excavado originalmente.
El tercer tramo, que se extiende desde los 4,60 hasta los 5,00 metros, presenta un aparejo desordenado con ladrillos de 14 x 24 x 5 cm. El cuarto tramo, desde los 5,00 hasta los 6,60 metros, tiene ladrillos de las mismas dimensiones, colocados de punta. En el quinto tramo, entre los 6,60 y 8,40 metros, los ladrillos continúan en un aparejo completamente desordenado, y a partir de este nivel, los muros fueron excavados directamente en el terreno natural hasta los 11,30 metros de profundidad.
El pozo Nº 2 tiene un diámetro de 0,85 metros y una profundidad aproximada de 17 metros. En el fondo, se ha acumulado agua proveniente de la napa freática, cuyo drenaje natural varía según las estaciones o durante fuertes lluvias. Debido a estos problemas, fue imposible descender. La estructura original fue excavada directamente en el terreno, y en el perfil de los sedimentos se observan peldaños cavados para facilitar el ascenso y descenso de los poceros.