En el Jardín Botánico de Palermo, una historia singular se entrelaza con la escultura de La Bañista. No es la historia del escultor, sino la del cuidador, Don Osvaldo, quien durante más de treinta años se dedicó al mantenimiento de las estatuas en el jardín. Pero su afecto no era igual para todas las esculturas; tenía una profunda predilección por La Bañista, una reproducción en mármol del escultor francés Mauricio Esteban Falconet.
Lo que comenzó como un simple enamoramiento, según sus compañeros, se transformó con el tiempo en un profundo amor. Cada día, Osvaldo dejaba una rosa sobre La Bañista. Incluso en sus días libres, se presentaba en el jardín solo para ofrecerle una flor. Osvaldo falleció en 2016, pero su legado perdura en los sueños de sus compañeros: una estatua de Osvaldo junto a La Bañista, un hombre dejando una flor en un gesto eterno de cariño y admiración.
Étienne-Maurice Falconet, el escultor detrás de La Bañista, fue uno de los principales escultores de estilo rococó franceses. Su obra más célebre, la estatua ecuestre de Pedro el Grande, conocida como el “Caballero de Bronce”, se encuentra en San Petersburgo. Aunque influenciado por la escuela barroca, Falconet también se considera un escultor neoclásico en ciertos aspectos. Su estilo dulce y elegantemente erótico se refleja en obras como La Bañista, que actualmente se encuentra en el Louvre.