La Asociación de Lucha contra la Parálisis Infantil (ALPI) se creó hace más de 70 años, y por entonces su objetivo era rehabilitar niños y adultos de las secuelas que dejaba la poliomielitis, cuyos brotes epidémicos dejaban rastros claros en esos tiempos. A partir de la estrategia de vacunación que implementó la Argentina a través de la Sabin, con una cobertura cercana al 95%, las últimas décadas consolidaron la eliminación de la enfermedad en el país. Esto provocó cambios también en la tarea de ALPI, que ha seguido abocada a recuperar pacientes, pero que ahora se concentrará mayoritariamente en otros: aquellos que sufren afectación neuromotora por causa de siniestros viales, sobre todo de motos.
«Actualmente en Buenos Aires, la terapia intensiva neuromuscular pediátrica dispone de unas pocas camas, cuatro de ellas en el Fleni», subrayó el director de ALPI ante la agencia de noticias Télam. Los puestos requieren equipamiento de terapia intensiva de agudos y un equipo de kinesiología y terapia física para rehabilitación.
Así lo informo el director ejecutivo de la entidad, Jorge Giana, quien además detalló que dicha actividad tendrá su sede en un edificio de Avenida Corrientes 3934, en el barrio porteño de Almagro. Allá funcionarán los consultorios, talleres de recuperación ambulatoria y una escuela, al tiempo que la asociación construye un hospital de 9000 metros cuadrados en Palermo, que estará especializado en niños y accidentados con afectación neuromotora. La intención es incluir ahí 14 camas de terapia intensiva pediátrica.
Giana explicó que el cambio en la asociación tiene relación directa con la vacuna: «Los pacientes que quedaron de chicos con una lesión de polio fueron creciendo, y ALPI fue creciendo con ellos, especializándose en adultos, aunque tenemos área pediátrica: lo que decidió la comisión directiva de la asociación fue volver a sus orígenes, a tener pediatráa muy desarrollada», plantea.
Consultado por las corrientes contrarias a la inmunización, Giana consideró que «hay una tendencia a la no vacunación, sobre todo en Europa y Estados Unidos, que relaciona a las vacunas con algunas patologías neurológicas: en realidad, esa posición es una locura. Que un chico, en esta época, en países desarrollados o semidesarrollados, se muera de sarampión o de meningitis, teniendo la vacuna, es inentendible», enfatizó