Parece una golosina, pero llega con jengibre, ajo y ají. El kelewele es una comida callejera popular de Ghana: plátano maduro cortado en bocados, condimentado y frito. Se suele acompañar con maní, una combinación que suma crocante al interior suave de la fruta.
La gracia está en ese cruce de sabores: el plátano aporta dulzor, las especias calientan y la sal acomoda todo. Una receta distinta para salir de la clásica picada sin necesitar veinte ingredientes imposibles.
Rinde: 4 porciones como entrada.
Tiempo: unos 30 minutos.
Ingredientes
Esta es una versión casera sencilla:
- 3 plátanos maduros, de cáscara amarilla con manchas negras, pero todavía firmes.
- 1 cucharada de jengibre fresco rallado.
- 1 diente de ajo rallado.
- 2 cucharadas de cebolla rallada.
- ¼ de cucharadita de pimienta de cayena o ají picante molido, ajustando a gusto.
- 1 pizca de nuez moscada.
- ½ cucharadita de sal.
- Aceite neutro para freír.
- ½ taza de maní tostado sin sal, para acompañar.
Ojo con la compra: usá plátano para cocinar; la banana de postre es más blanda y no da el mismo resultado.
Preparación
- Pelá y cortá. Quitá las puntas de los plátanos, hacé un corte superficial a lo largo de la cáscara y retirala. Cortá la pulpa en cubos de unos 2 centímetros.
- Prepará el condimento. Mezclá el jengibre, el ajo, la cebolla, el picante, la nuez moscada y la sal. Debe quedar una pasta espesa, sin exceso de líquido.
- Impregná los bocados. Mezclá los plátanos con esa pasta y dejalos reposar 10 minutos.
- Freí por tandas. Calentá unos 3 centímetros de aceite en una sartén profunda, a unos 170–175 °C. Incorporá los bocados con cuidado y freí durante aproximadamente 4–6 minutos, girándolos hasta que estén dorados. Evitá llenar demasiado la sartén.
- Escurrí y serví. Retiralos con espumadera, apoyalos sobre papel absorbente y servilos calientes con el maní tostado.
El secreto para que salgan bien
Maduro sí; deshecho, no. El plátano necesita dulzor, pero también firmeza para aguantar la fritura. Vigilá el color: sus azúcares hacen que se dore rápido y, si te distraés, pasa de caramelo a carbón con una facilidad insultante.
El resultado tiene bordes dorados, centro tierno y un picante que aparece después del primer mordisco. Ghana pone la receta; vos decidís cuánto fuego lleva.