Plaza Güemes
Comer es creer: la historia culinaria de las religiones que dieron forma a Buenos Aires
Buenos Aires, noviembre de 2025.
La Noche de los Templos es, oficialmente, un encuentro cultural e interreligioso. Pero extraoficialmente es algo más profundo: un mapa gastronómico que atraviesa siglos, migraciones, liturgias, costumbres familiares y saberes transmitidos de mano en mano. Lo que las religiones cocinan no es sólo comida: es memoria, resistencia, espiritualidad, identidad y, en muchos casos, supervivencia.
Esta noche porteña permite recorrer, en pocas horas, cocinas que nacieron en el Cáucaso, en Medio Oriente, en África Occidental, en Asia Oriental, en la Europa protestante y en la diaspora judía del mundo entero. Cocinas que, como las religiones mismas, no llegaron aquí por casualidad: viajaron con las familias migrantes que construyeron esta Ciudad.
Este dossier propone un viaje completo:
– una receta representativa por religión,
– su historia,
– su simbolismo,
– sus variantes internacionales,
– su rol en celebraciones y rituales,
– sus técnicas auténticas,
– sus ingredientes clave,
– y su adaptación final a la gastronomía porteña.
Es un recorrido que demuestra que en Buenos Aires no sólo conviven templos: conviven sabores que transformaron la Ciudad en un atlas espiritual y culinario.
1. JUDAÍSMO
Jalá: el pan que une mundos, mesas y generaciones
La historia
La jalá es uno de los alimentos más emblemáticos del judaísmo. Su origen es bíblico y agrícola: un pan que debía separarse como ofrenda. Con el tiempo se convirtió en el corazón gastronómico del Shabat. Su trenza representa, según distintas interpretaciones, la unión de los aspectos del ser humano, la multiplicación de las bendiciones, o simplemente la belleza de la vida cuando se la entrelaza con otros.
Receta base (ashkenazí tradicional)
– Harina 0000 (1 kg)
– Agua tibia (400 ml)
– Levadura (50 g)
– Azúcar (100 g)
– Huevos (3)
– Aceite (100 ml)
– Sal (1 cda)
Masa suave, aireada y ligeramente dulce.
Técnica clave
El amasado en dos etapas: primero hidratación; luego incorporación del aceite para lograr elasticidad y brillo.
Variantes internacionales
– Sefaradí: amarilla gracias a la cúrcuma o azafrán.
– Mizrají: con semillas negras (nigella) y cúrcuma.
– Yemenita: más especiada, con fenogreco.
– Etíope: firme y plana, adaptada a harinas locales.
Adaptación porteña
En Buenos Aires la jalá incorporó miel, mayor humedad y trenzas más grandes.
Hoy aparece no sólo en templos: cafés, panaderías artesanales y restaurantes la reinterpretan.
Simbolismo profundo
La trenza es una metáfora de la vida comunitaria: sin unión, la masa queda suelta; con unión, se vuelve pan.
2. CRISTIANISMO CATÓLICO
Rosca litúrgica: el círculo que celebra, acompaña y convoca
Historia
La rosca surge en Europa medieval como pan de celebración ligado a festividades religiosas. En España y Francia, su forma circular simbolizaba eternidad y protección divina.
Receta base argentina (influencia hispana e italiana)
– Harina (500 g)
– Leche (200 ml)
– Huevos (2)
– Azúcar (120 g)
– Manteca (80 g)
– Levadura (25 g)
– Limón rallado
Técnica clave
Doble levado para lograr un pan suave, aireado y fragante.
Variantes internacionales
– Rosca francesa: estilo brioche, con más manteca.
– Rosca italiana: con anisados.
– Roscón español: con frutas abrillantadas y agua de azahar.
Adaptación porteña
En parroquias y comedores comunitarios suele aparecer en formato económico, sin frutas y con sabor a hogar.
En pastelerías de Palermo renace con rellenos modernos: crema pastelera, dulce de leche, crema de almendras.
Simbolismo
La forma circular representa continuidad espiritual y comunidad que se sostiene mutuamente.
3. ISLAM
Sfiha abierta: la entrada que viajó desde el Levante hasta el Once
Historia
La sfiha es uno de los platos más antiguos del mundo árabe. Representa hospitalidad: recibir a alguien con masa, carne y limón es ofrecerle un lugar en la familia.
Receta base
Masa: harina, levadura, aceite, sal, agua.
Relleno: carne, tomate, limón, cebolla, perejil, comino, pimentón.
Técnica clave
El limón es la clave: equilibra la grasa de la carne y aporta frescura.
Variantes por país
– Libanesa: más ácida y perfumada.
– Siria: con menta fresca.
– Palestina: incorpora zumaque.
– Turquía: más grande, estilo “pizza fina” (lahmacun).
Adaptación porteña
Sfiha más gruesa, con masa más panificada, típica de panaderías árabes en el Once y Palermo.
Simbolismo
Es comida de bienvenida: un puente entre el visitante y la familia.
4. BUDISMO
Galletas de sésamo: dulces mínimos para una espiritualidad de silencio
Historia
La cocina budista no busca impactar sino armonizar. Las galletitas de sésamo son antiguas, sencillas y meditativas.
Receta base
Harina, azúcar, sésamo, aceite, agua.
Cocción precisa: 12 minutos, no más.
Técnica clave
El uso del aceite en vez de manteca: pureza y liviandad.
Variantes
– Japón: con miso y miel.
– Corea: con sésamo negro.
– Vietnam: más dulces y crocantes.
Adaptación porteña
En templos de Belgrano y Palermo se sirven con té de jazmín, acompañando meditaciones.
Simbolismo
Representan pureza, sencillez y concentración.
5. CRISTIANISMO ORTODOXO
Baklava: capas de historia y resistencia mediterránea
Historia
Desde el Imperio Bizantino hasta las mesas armenias, la baklava es un relato de intercambios culturales.
Su estructura en capas simboliza la complejidad del alma y la protección divina.
Receta base
Masa filo, nueces, manteca, miel, limón.
Técnica clave
La masa debe mantenerse húmeda para evitar quiebres. El almíbar debe estar caliente para que penetre.
Variantes regionales
– Griega: canela y cítricos.
– Armenia: clavo, cardamomo.
– Turca: pistacho.
– Libanesa: más ligera, aromatizada con rosa.
Adaptación porteña
Las panaderías armenias de Palermo Chico perfeccionaron su versión: menos almíbar, más nuez.
Simbolismo
Capa sobre capa, como una oración que se repite.
6. HINDUISMO
Ladoo: energía ritual en forma de esfera perfecta
Historia
Los ladoo nacieron como ofrendas a las divinidades indias. Cada esfera es un símbolo de abundancia y agradecimiento.
Receta base (ladoos de leche)
Leche en polvo, azúcar, ghee, cardamomo.
Técnica clave
El cardamomo debe molerse al momento: es el perfume del rito.
Variantes regionales
– Besan: con harina de garbanzo tostada.
– Coconut: con coco rallado.
– Motichoor: bolitas diminutas unidas entre sí.
– Rava: con sémola.
Adaptación porteña
En Buenos Aires suelen prepararse con manteca en vez de ghee, por costos.
Simbolismo
El círculo perfecto representa plenitud y conexión espiritual.
7. CRISTIANISMO PROTESTANTE
Pan dulce nórdico: austeridad, perfume y mesa compartida
Historia
Las iglesias luteranas, anglicanas y metodistas desarrollaron una cocina sin excesos, centrada en la reunión comunitaria.
Receta base
Harina, leche tibia, levadura, manteca, azúcar, frutos secos.
Técnica clave
Levar lentamente para que el pan quede aireado.
Variantes
– Alemana: especias fuertes.
– Dinamarquesa: manteca abundante.
– Noruega: pasas maceradas.
Adaptación porteña
En templos porteños se sirve con café fuerte después del servicio religioso.
Simbolismo
Una comida humilde que honra el valor de la comunidad.
8. TRADICIONES AFROBRASILEÑAS
Cocadas: dulces de templo, ritual y celebración
Historia
El coco es un fruto sagrado en muchas religiones afro. Las cocadas son ofrendas, regalos y símbolos de renovación.
Receta base
Coco rallado, azúcar, clara de huevo.
Técnica clave
El punto justo está en el dorado: ni seco ni húmedo en exceso.
Variantes
– Bahianas: con leche condensada.
– Candomblé: secas y rituales.
– Maragogipe: con anís y especias.
Adaptación porteña
En centros afro de la Ciudad suelen servirse más húmedas, con toque de miel.
Simbolismo
Son dulzura ritual: un gesto de dar y agradecer.
Conclusión: una Ciudad servida en la mesa
La Noche de los Templos demuestra que Buenos Aires no sólo es plural en arquitectura, historia y fe: también es plural en sabores.
Cada religión trae su cocina: pan, dulce, especia, fermento, masa, miel, limón, aceite, trigo, coco, frutos secos.
Y cada cocina, a su vez, trae una historia que se puede comer, oler, tocar, romper y compartir.
Es un recordatorio poderoso: cuando una Ciudad recibe religiones, también recibe recetas.
Y estas recetas, en forma de jalá, baklava, sfiha, rosca, cocadas, ladoo, pan nórdico o galletas de sésamo, terminan siendo parte de la identidad profunda de Buenos Aires.
Un dossier que invita a cocinar, a caminar y a probar. Porque la fe, en esta Ciudad, también entra por la boca.