Una nueva ventana al cielo porteño: precios, horarios y cómo conseguir los tickets
Por primera vez en su historia, el Obelisco de Buenos Aires abrirá su mirador al público. Desde el 1° de noviembre, tanto vecinos como turistas podrán asomarse al corazón de la ciudad desde una altura de 67,5 metros. Será la primera vez en 89 años que el símbolo máximo del porteñismo invite a mirar Buenos Aires desde adentro y hacia arriba.
Un hito para la historia porteña
Inaugurado en 1936, el Obelisco se convirtió en una brújula emocional para los habitantes de la Ciudad. Testigo de marchas, festejos, silencios y besos al aire libre, ahora abre sus puertas para que el público viva una experiencia inédita: una vista panorámica de 360 grados sobre la Avenida 9 de Julio, el río, los teatros de Corrientes y las cúpulas históricas del Microcentro.
El proyecto, impulsado por el Gobierno de la Ciudad, busca integrar tecnología, historia y turismo cultural en una propuesta que resignifica el monumento más emblemático de Buenos Aires. El acceso fue diseñado para preservar su estructura original y garantizar una experiencia segura y moderna.
Cómo será el recorrido
El ascenso comienza con apenas ocho escalones que conducen al nuevo ascensor interno, con capacidad para cuatro personas. Uno de sus laterales es vidriado, lo que permite ver el interior del Obelisco durante el trayecto, acompañado de una pantalla informativa que narra su historia y curiosidades arquitectónicas.
En menos de un minuto, el ascensor llega al nivel 55. Desde allí, una escalera caracol de 35 peldaños lleva a los visitantes hasta la cúspide. El recorrido total dura unos 20 minutos y culmina en el mirador, un espacio íntimo con cuatro ventanales orientados a los puntos cardinales.
Desde el norte se divisa el Río de la Plata; hacia el este, los carteles luminosos de la Avenida Corrientes; al sur, las diagonales que convergen en el centro histórico; y al oeste, la inmensidad del tránsito porteño.
La experiencia incluye una narración cultural e histórica que acompaña al visitante con datos sobre el monumento, su construcción y su lugar en la identidad argentina.
Accesibilidad y realidad virtual
Por cuestiones técnicas y de seguridad, el mirador no será accesible para personas con movilidad reducida. Sin embargo, se desarrollará una experiencia de realidad virtual que permitirá a todos conocer el interior del monumento y disfrutar de las vistas panorámicas de forma inmersiva, desde un espacio adaptado en la planta baja.
Entradas, horarios y precios
El Mirador Obelisco estará abierto todos los días de 9 a 17 horas.
Las entradas se podrán adquirir a través del sitio oficial miradorobelisco.com.ar o de forma presencial en los stands ubicados en Diagonal Norte y Avenida 9 de Julio.
- Precio para residentes argentinos: $18.000 (con DNI).
- No residentes: $36.000.
- Jubilados y niños de 4 a 11 años: 50% de descuento.
- Menores de 4 años: sin cargo.
En caso de condiciones climáticas adversas o movilizaciones que impidan el acceso, los tickets podrán reprogramarse o se devolverá el importe abonado.
Una vista sin precedentes
Durante una apertura piloto realizada entre el 1 y el 4 de mayo, unos 500 afortunados pudieron disfrutar la experiencia de subir al Obelisco. Desde la cima, los visitantes quedaron deslumbrados por la vista de la Avenida 9 de Julio, las copas de los árboles de Diagonal Norte, el Palacio de Tribunales y el mítico chalet de la terraza, aquel que un mueblero español construyó en los años 30 para dormir la siesta como en Mar del Plata.
La postal incluye los teatros de Corrientes, el perfil iluminado de Eva Perón en el edificio del antiguo Ministerio de Obras Públicas y las terrazas con ropa colgada: una Buenos Aires íntima, vista desde su propio corazón.
El Obelisco, faro de la identidad porteña
El Obelisco es más que un monumento: es un punto cardinal de la memoria colectiva. Nació como símbolo del cuarto centenario de la fundación de Buenos Aires y, desde entonces, ha sido escenario de celebraciones populares, protestas históricas y declaraciones de amor grabadas con marcador en su base.
Abrir su mirador es abrir también una nueva página en la historia cultural de la Ciudad.
Por primera vez, los porteños podrán mirarse a sí mismos desde el lugar que siempre miraron desde abajo.
Y eso, en Buenos Aires, no es poca cosa.
Fuente: Palermo Tour Noticias