El mal momento de Alejandra Maglietti: le robaron en pleno Palermo Soho con un inhibidor
La semana no dio respiro para Alejandra Maglietti. Tras el incendio que arrasó el Polo Industrial Spegazzini —y que afectó la fábrica de su esposo—, la abogada y panelista sufrió un robo en Palermo Soho, justo en uno de esos rincones donde la vida comercial late fuerte y el tránsito nunca deja de moverse.
El episodio ocurrió sobre la calle El Salvador, una de las más transitadas por vecinos y compradores que van y vienen entre locales de diseño, cafés y galerías.
Según relató en sus redes sociales, delincuentes usaron un inhibidor para abrir su vehículo y llevarse un bolso con maquillaje, ropa y accesorios que iba a usar en el programa Bendita. Fue un instante: se bajó para retirar unas cosas de un local, volvió y el auto ya estaba abierto.
Maglietti contó que apenas dio a conocer lo ocurrido, comenzaron a llegarle mensajes de vecinos y comerciantes de toda la zona. Muchos le dijeron lo mismo: pasa seguido, especialmente en los corredores comerciales de Palermo, donde la gente estaciona un minuto, camina dos metros y el ladrón aprovecha la distracción.
“Estoy tratando de conseguir las cámaras para hacer la denuncia”, dijo la panelista, que también remarcó que los delincuentes suelen moverse con mochilas o bolsos para disimular los inhibidores. Y dejó un aviso que en Palermo ya empieza a sonar como mantra: “Comprueben que el auto haya cerrado bien”.
Una modalidad que preocupa en el corazón comercial del barrio
Los robos con inhibidores se volvieron un problema de esas cuadras donde todos bajan un minuto del auto. Vecinos de Palermo Soho lo vienen comentando hace meses: zonas como El Salvador, Honduras, Armenia, Thames o Costa Rica son terreno elegido por estos delincuentes que actúan rápido, sin violencia y casi sin dejar rastro.
Comerciantes consultados en la cuadra aseguran que los casos se repiten, aunque muchas veces no trascienden.
El incendio del Polo Industrial Spegazzini: el otro golpe en la semana de Maglietti
A esta situación se le suma el impacto emocional del incendio de gran magnitud que destruyó parte del Polo Industrial Spegazzini en Ezeiza. Entre las más de una docena de empresas afectadas estuvo Plásticos Lago, propiedad de su esposo, Juan Manuel Lago.
Maglietti describió el momento como devastador:
“Fue terrible… el trabajo de toda una vida que se perdió. Son entre 13 y 14 empresas afectadas, casi 3000 puestos de trabajo comprometidos”.
El fuego, que se originó en un depósito de agroquímicos de la empresa Logischem, obligó a desplegar un operativo de 70 dotaciones de bomberos, fuerzas policiales y ambulancias, con más de 900 personas abocadas a controlar las llamas. Techos desplomados, muros caídos y galpones enteros reducidos a escombros dejaron un paisaje difícil de asimilar para quienes trabajan allí todos los días.
La fiscal Florencia Belloc, a cargo de la UFI 1 de Ezeiza, sigue investigando las causas del siniestro.
Maglietti, por su parte, pidió no alimentar teorías sin fundamento:
“No hay nada confirmado. Las pericias recién empiezan”.
Un cierre barrial
El robo, en medio de una semana ya marcada por la tragedia industrial, dejó a la modelo con una mezcla de impotencia y alerta. Pero también encendió una alarma más amplia: la necesidad de estar atentos en las zonas comerciales de Palermo, donde el movimiento masivo de gente genera oportunidades para este tipo de delitos silenciosos.
Mientras tanto, los vecinos vuelven a repetir ese consejo que corre entre las mesas de café, los pasillos de los locales y los portales de los edificios:
mirar, escuchar, volver a mirar; que Palermo es hermoso, pero también hay que estar despierto.