Distintas encuestas nacionales coinciden en tres señales difíciles de disimular: más del 60% rechaza la gestión, una mayoría considera equivocado el rumbo económico y crece el deseo de reemplazar al oficialismo en 2027. El Gobierno continúa legalmente hasta el final de su mandato, pero el proyecto político que parecía imparable muestra síntomas concretos de agotamiento.
El Gobierno de Javier Milei todavía no terminó constitucionalmente y conserva una base electoral importante, pero atraviesa una crisis de confianza que ya no puede explicarse como una mala semana, una operación opositora o el ruido pasajero de las redes sociales.
Varias encuestas realizadas por consultoras diferentes, con muestras y metodologías propias, llegaron durante julio y agosto de 2026 a resultados semejantes: la desaprobación presidencial se mueve entre el 58% y el 65%, alrededor de seis de cada diez argentinos quieren un cambio en 2027 y más de la mitad asegura que su situación económica personal empeoró.
Cuando distintos termómetros marcan la misma fiebre, el problema ya no parece estar en el termómetro.
Para los vecinos de Palermo, estos números nacionales no son una abstracción. Se reflejan en jubilados que comparan precios en las farmacias, familias desbordadas por las cuotas de las obras sociales, comercios que venden menos, alquileres difíciles de sostener y trabajadores que, aun conservando sus empleos, sienten que el dinero se evapora antes de terminar el mes.
Cuatro mediciones y una misma señal
| Estudio | Aprobación | Desaprobación | Deseo de cambio |
|---|---|---|---|
| OPSA-UBA | 42% | 58% | 61% |
| AtlasIntel-Bloomberg | 37,1% | 62,4% | — |
| Zuban Córdoba | 33,4% | 65,3% | 61,9% |
| Votómetro nacional | 39,2% | 56,2% | — |
Las cifras no son idénticas, como es lógico en cualquier investigación de opinión pública. Sin embargo, todas colocan a Milei debajo del 43% de aprobación y por encima del 56% de rechazo.
El dato político duro no es una encuesta aislada. Es la coincidencia de varias mediciones en torno a una desaprobación mayoritaria.
La UBA detectó que el 61% quiere otro Gobierno
El Monitor Sociopolítico y Electoral del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires relevó 2.895 casos entre el 28 y el 31 de julio, con un margen de error informado de más o menos dos puntos porcentuales.
Según el estudio, el 61% de los argentinos desea un cambio de Gobierno en 2027, el 58% desaprueba la gestión de Milei y el 59% califica como muy mala la situación social y económica del país.
La encuesta también mostró un derrumbe dentro del ranking de dirigentes. Milei quedó en el cuarto lugar de imagen positiva, con 38%, detrás de Myriam Bregman, Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner. Al mismo tiempo, acumuló 61% de valoración negativa.
El problema para el oficialismo no es solamente perder el primer puesto. Es que el rechazo supera por 23 puntos a la aceptación.
Bregman registra 44% de imagen positiva; Kicillof, 43%; Cristina Kirchner, 40%; y Milei y Patricia Bullrich, 38%. Karina Milei aparece mucho más abajo, con apenas 23% de imagen positiva y 68% negativa.
AtlasIntel confirmó el deterioro
La medición de Latam Pulse, desarrollada por AtlasIntel junto con Bloomberg, llegó a una conclusión todavía más severa: 62,4% desaprueba el desempeño de Javier Milei y únicamente 37,1% lo aprueba.
El estudio de julio abarcó 5.021 casos relevados entre el 22 y el 27 de ese mes, con un margen de error informado de un punto porcentual. AtlasIntel había ganado notoriedad por anticipar el triunfo electoral de Milei en 2023, por lo que difícilmente pueda presentarse como una consultora nacida para perjudicarlo. Ficha de Latam Pulse
La evaluación general del Gobierno también resultó negativa: 54,7% la consideró mala o muy mala, 15,1% regular y solamente 30,1% buena o excelente. Resultados publicados por Bloomberg Línea
Es decir, el rechazo ya no queda limitado a la personalidad presidencial. También alcanza la evaluación integral de la administración libertaria.
Zuban Córdoba: 65,3% desaprueba la gestión
El informe nacional de Zuban Córdoba, realizado entre el 22 y el 26 de julio sobre 1.500 personas mayores de 16 años, presentó uno de los diagnósticos más duros para la Casa Rosada.
La desaprobación alcanzó el 65,3%, frente a solamente 33,4% de aprobación. La imagen personal de Milei fue negativa para el 61,3% y positiva para el 33,4%.
Pero los números económicos son incluso más delicados:
- El 64% considera que el país transita un rumbo equivocado.
- El 53,9% afirma estar económicamente peor que cuando asumió Milei.
- Solamente el 13,2% asegura encontrarse mejor.
- El 61,9% votaría por un cambio de Gobierno en 2027.
- Apenas el 33,4% elegiría la continuidad.
La diferencia entre la percepción de deterioro y la de mejoría es enorme: por cada argentino que dice estar mejor, más de cuatro aseguran estar peor. Resultados del estudio de Zuban Córdoba
Hasta las mediciones más favorables muestran mayoría negativa
El Votómetro nacional de julio ofrece una advertencia necesaria para no convertir el análisis en propaganda: Milei todavía puede aparecer primero como candidato individual cuando la oposición se encuentra dividida.
Sin embargo, incluso esa medición ubica su aprobación ponderada en 39,2% y su desaprobación en 56,2%.
Esto demuestra que el Gobierno está desgastado, pero también que el rechazo todavía no encontró un único candidato capaz de representarlo. El oficialismo puede perder respaldo y, al mismo tiempo, conservar competitividad electoral debido a la fragmentación opositora.
Ese es hoy el principal salvavidas de Milei: no tanto el entusiasmo que produce su gestión, sino la ausencia de una alternativa nacional consolidada.
Siete de cada diez reclaman modificaciones
Un relevamiento de QSocial incorporó una pregunta diferente: qué debería hacer el próximo Gobierno con las políticas de Milei.
Solamente el 26% respondió que deberían continuar en su mayoría. En cambio, el 33% pidió cambiar la mayor parte y otro 37% reclamó conservar algunas medidas y modificar otras.
En conjunto, siete de cada diez argentinos exigen algún cambio en el rumbo actual. Encuesta de QSocial
Este resultado muestra que incluso una parte del electorado que no se identifica con la oposición empieza a reclamar correcciones. El malestar ya no pertenece exclusivamente al peronismo, la izquierda o los sectores que nunca acompañaron al Presidente.
También aparece dentro de votantes que apoyaron a Milei, pero esperaban que el sacrificio inicial se tradujera en una mejora visible de sus vidas.
La motosierra perdió el encanto de la novedad
El Gobierno construyó su identidad alrededor de una promesa sencilla: el ajuste caería sobre la casta y después llegaría la recuperación.
Pero para millones de argentinos la recuperación todavía no llegó.
La motosierra alcanzó a jubilados, personas con discapacidad, universidades, hospitales, organismos científicos, obras públicas, trabajadores estatales, programas culturales y clubes de barrio. También impactó indirectamente en comerciantes, profesionales y pequeñas empresas que dependen del consumo interno.
En Palermo, detrás de la vidriera turística, gastronómica y cultural, existe otra realidad. Hay encargados de edificios que buscan un segundo trabajo, jubilados que dejan medicamentos para fin de mes, inquilinos que destinan buena parte de sus ingresos al alquiler y comercios históricos que deben decidir entre aumentar precios o trabajar sin rentabilidad.
El ajuste tiene números nacionales, pero se padece cuadra por cuadra.
Karina Milei tampoco logra escapar del rechazo
La caída de Karina Milei constituye otro problema estructural para La Libertad Avanza. No es solamente la hermana del Presidente: conduce el partido, controla el armado nacional y ocupa un lugar determinante en la toma de decisiones.
Según la OPSA-UBA, registra 23% de imagen positiva y 68% negativa. Su diferencial es de 45 puntos en contra.
Una fuerza política puede reconstruirse cuando su principal figura atraviesa una caída temporal. Es mucho más difícil cuando el rechazo alcanza simultáneamente al Presidente, a la conducción partidaria y al rumbo general del Gobierno.
¿Gobierno terminado o Gobierno de salida?
Decir que Milei ya no gobierna sería falso. Conserva la Presidencia, atribuciones constitucionales, legisladores, aliados provinciales, capacidad de veto y un núcleo social que todavía representa aproximadamente un tercio del electorado.
Pero hablar de un Gobierno de salida ya no resulta una exageración editorial.
Un proyecto entra en zona de fin de ciclo cuando pierde la mayoría social, deja de marcar por sí solo la agenda, comienza a depender de la fragmentación de sus adversarios y enfrenta una demanda de cambio superior al 60%.
Eso es exactamente lo que muestran las encuestas.
Todavía falta más de un año para las elecciones presidenciales de 2027 y la política argentina ha demostrado que puede cambiar abruptamente. Una recuperación económica podría devolverle oxígeno al oficialismo. Una oposición dividida también podría facilitar su continuidad.
Pero la idea de una Libertad Avanza imparable quedó herida. El Gobierno ya no discute cómo ampliar su mayoría: discute cómo evitar que su tercio propio continúe achicándose.
El poder conserva los despachos, los decretos y la cadena nacional. Lo que empieza a perder es algo más difícil de recuperar: la paciencia de la sociedad.
¿Podrá Milei revertir una desaprobación que en algunos estudios supera el 65%? ¿Alcanzará la división opositora para sostenerlo? ¿O la Argentina ya comenzó, silenciosamente, a buscar el nombre de su próximo Gobierno?