El emblemático Portal Palermo, en la esquina de Bullrich y Cerviño, cambiará su destino tras casi tres décadas como ícono del consumo urbano. La desarrolladora Consultatio, propiedad de Eduardo Costantini, se quedó con el predio y promete levantar allí un nuevo distrito de arte, arquitectura y diseño. Mientras tanto, el Jumbo y el Easy seguirán operando hasta 2026 bajo un acuerdo con la nueva propietaria.
Un emblema porteño que marcó época
Allá por 1996, cuando Palermo aún olía a barrio y no a “distrito”, el Portal Palermo abrió sus puertas como una revolución. Fue el primero en unir un hipermercado, locales de moda y gastronomía en un mismo espacio. El Easy trajo el bricolaje familiar, y el Jumbo se volvió parada obligada de los vecinos que crecieron entre pasillos de góndolas y promociones de fin de semana.
Durante casi treinta años, el predio funcionó como un pequeño corazón comercial del norte de la Ciudad. En sus veredas se cruzaban oficinistas del Ecoparque, estudiantes del San Martín de Tours, turistas del Rosedal y familias que encontraban allí un refugio cotidiano.
El cambio de manos: 127 millones y una nueva visión
El terreno de más de 42.000 metros cuadrados fue subastado por el Gobierno nacional y adquirido por Consultatio, el grupo del empresario y coleccionista Eduardo Costantini, creador del MALBA y desarrollador de Nordelta y Oceana Puerto Madero. La cifra: 127 millones de dólares.
La compra marca el inicio de una transformación urbana de alto impacto. Costantini ya adelantó que planea levantar allí un distrito que combine arte, arquitectura y naturaleza, con espacios abiertos, esculturas, senderos internos y edificios de uso mixto.
“Queremos cumplir el sueño de desarrollar un distrito que mezcle el diseño, el arte y la arquitectura”, señalaron desde Consultatio. La propuesta, aún en etapa de planificación, promete un equilibrio entre lo público y lo privado, algo así como una galería al aire libre que respire Palermo por todos los costados.
Qué pasará con el Jumbo y el Easy
El interrogante más grande entre los vecinos era qué iba a suceder con los locales de Cencosud, la empresa que opera Jumbo y Easy. El contrato de concesión vence en 2026, pero finalmente hubo acuerdo: seguirán funcionando, con una remodelación integral y un formato más moderno, tecnológico y sustentable.
Así, el “Jumbo de Palermo” no cerrará sus puertas de manera inmediata. Continuará operando durante la transición y formará parte del rediseño del predio. Desde la compañía chilena lo confirmaron con optimismo:
“Llevamos más de 40 años en Argentina y confiamos plenamente en su potencial. Continuaremos invirtiendo y modernizando nuestras tiendas.”
El acuerdo, además, representa una señal de estabilidad para los cientos de trabajadores que dependen de ambas sucursales.
Un nuevo Palermo para la próxima década
Si algo caracteriza al barrio es su capacidad de reinventarse sin perder el alma. Lo hizo cuando el ferrocarril trajo progreso a fines del siglo XIX, cuando los talleres se transformaron en galerías de arte en los 2000, y ahora, con el avance de los desarrollos de lujo que conviven con la bohemia de siempre.
El proyecto de Consultatio apunta a levantar un nuevo polo urbano que dialogue con el Ecoparque, el Campo Argentino de Polo y la zona del Jardín Japonés. No se trata solo de construir edificios, sino de redefinir el espacio público, con arte contemporáneo y arquitectura de autor.
La planificación incluye caminos peatonales, parques internos y esculturas, reforzando la identidad cultural del barrio. Palermo, ese territorio que alguna vez fue de quintas y luego de bohemios, se prepara para escribir otro capítulo de su historia.
Una despedida lenta y sin nostalgia
Aunque el contrato vence en 2026, se acordó un proceso de retiro gradual y ordenado de las instalaciones actuales. Las obras podrían comenzar a mediados de 2026, una vez que se aprueben los permisos urbanísticos.
El Jumbo seguirá siendo, al menos por unos años más, el supermercado donde las familias del barrio hacen sus compras. Pero, al mismo tiempo, el paisaje empezará a mutar: grúas, planos y arquitectos reemplazarán los carteles luminosos del shopping tal como se lo conoce hoy.
Reflexión final
Palermo es un barrio que respira cambio. A veces se lamenta, a veces se celebra. Lo cierto es que el Portal Palermo, con su historia, su gente y sus domingos de compras, está por transformarse en un símbolo de la Buenos Aires que busca equilibrio entre pasado y futuro.
¿Podrá ese nuevo “distrito del arte” conservar la esencia barrial que durante años le dio identidad? ¿O será otro paso hacia una ciudad más cosmopolita y menos vecina?
Mientras tanto, los carros de supermercado seguirán rodando un poco más.