Vuelve para su jugada final
La escena es conocida, casi íntima para cualquier porteño: un edificio, un encargado que ve todo, y vecinos que creen que viven tranquilos… hasta que aparece Eliseo. La cuarta y última temporada de la serie protagonizada por Guillermo Francella ya tiene tráiler y fecha confirmada, y promete cerrar una historia que se metió de lleno en la cultura urbana de Buenos Aires.
Un regreso con aroma a despedida
La plataforma Disney+ lanzó el primer adelanto de la nueva temporada, que se estrenará el 1 de mayo. No es una temporada más: es el cierre de un personaje que ya es parte del folklore moderno de la ciudad.
Eliseo Basurto, ese encargado que mezcla picardía, manipulación y una inteligencia incómoda, vuelve más afilado que nunca. En el avance se lo ve en una posición de poder inédita, tras haber escalado económicamente y socialmente dentro de su pequeño universo: el edificio.
Pero Palermo —y Buenos Aires en general— tiene una regla no escrita: nadie sube sin generar enemigos.
Palermo, poder y miserias bien nuestras
La serie, creada por Mariano Cohn y Gastón Duprat, vuelve a apoyarse en esa radiografía incómoda del porteño promedio. No hay héroes, no hay inocentes. Solo intereses, apariencias y esa obsesión tan local por el estatus.
En esta temporada, Eliseo da un paso más allá: su nuevo desafío lo conecta con las altas esferas del poder, al punto de convertirse en asesor del Presidente. Una exageración, sí, pero con ese guiño irónico que hace que uno dude: ¿tan lejos está de la realidad?
Mientras tanto, su histórico rival Zambrano —interpretado por Gabriel Goity— prepara su contraataque con una estrategia legal tan absurda como peligrosa. Es el clásico duelo porteño: inteligencia contra resentimiento, estrategia contra orgullo.
¿Muere Eliseo o es otra jugada?
El tráiler deja una bomba: Eliseo aparentemente muere. Pero si algo enseñó la serie es que nada es tan lineal. En este universo, la verdad siempre tiene doble fondo.
Y ahí está la clave del fenómeno: El Encargado no es solo una comedia negra. Es una metáfora bastante cruda de cómo funcionan las relaciones de poder en la vida cotidiana, desde un consorcio hasta la política.
Una despedida que ya es parte de la cultura porteña
El final de esta historia no solo marca el cierre de una serie exitosa. Marca el cierre de un personaje que supo sintetizar algo muy argentino: el que “maneja todo desde abajo”, el que escucha detrás de la puerta, el que siempre tiene una carta más.
En barrios como Palermo, donde conviven lo aspiracional y lo real, Eliseo no es ficción pura. Es una caricatura exagerada de algo que todos, en algún momento, vimos de cerca.
La pregunta queda flotando en el aire, como charla de ascensor:
¿Eliseo gana siempre… o esta vez alguien le gana a él?