Crisis económica: la empresa dueña de Peabody pidió concurso de acreedores y crece la preocupación por el cierre de compañías
La crisis económica que atraviesa la Argentina continúa impactando en el sector productivo. En las últimas horas se confirmó que Goldmund S.A., empresa propietaria de la marca de electrodomésticos Peabody, solicitó la apertura de su concurso preventivo de acreedores ante la Justicia comercial.
La compañía, dedicada a la fabricación y comercialización de productos de línea blanca, emplea a alrededor de 250 trabajadores y busca con esta medida reestructurar su pasivo financiero para continuar operando.
El expediente ingresó en el Juzgado Comercial N.º 21, Secretaría N.º 41 de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, donde se analizará la situación económica de la firma y la posibilidad de acordar con sus acreedores un plan de continuidad.
Una empresa que intenta sobrevivir
Goldmund comunicó formalmente su decisión a proveedores y clientes mediante una carta en la que explicó que el concurso preventivo tiene como objetivo ordenar su estructura financiera sin interrumpir las operaciones.
Desde la empresa señalaron que la producción y la actividad comercial continuarán con normalidad y que se mantendrán vigentes las obligaciones profesionales y comerciales asumidas.
La planta industrial de la compañía se encuentra en La Tablada, en el conurbano bonaerense. En ese mismo predio funcionaba anteriormente la planta de Whirlpool, que cerró sus puertas recientemente en medio de un proceso de reestructuración global.
En esas instalaciones se fabrican distintos productos de línea blanca, sistemas de climatización y accesorios de cocina bajo la marca Peabody.
Una historia de crecimiento que hoy enfrenta dificultades
La empresa había atravesado un proceso de expansión desde 2004, cuando fue adquirida por el empresario Dante Choi, un inmigrante coreano que llegó a la Argentina en 1977 y que desarrolló su actividad industrial en el sector de electrodomésticos.
Durante los últimos años, Choi fue uno de los empresarios que reclamó públicamente revisar el esquema de apertura de importaciones, advirtiendo que la competencia con productos importados podía afectar la producción local.
El concurso preventivo aparece ahora como un intento de preservar la continuidad de la compañía en un contexto económico complejo.
Una seguidilla de crisis empresariales
La situación de Peabody se suma a una serie de dificultades que vienen atravesando empresas industriales en distintos rubros, en medio de la caída del consumo interno, el aumento de costos y la reconfiguración del mercado.
El panorama genera preocupación en distintos sectores productivos que advierten sobre el impacto que la recesión puede tener en el empleo.
Del cine a las fábricas: señales de una misma crisis
En paralelo, la crisis económica también empieza a reflejarse en otras áreas de la vida cultural y productiva del país.
En los últimos días, el actor Guillermo Francella cuestionó la situación de la industria audiovisual argentina y señaló que la ficción nacional atraviesa un momento crítico.
“No hay trabajo, no hay ficción”, afirmó el actor durante una entrevista televisiva al referirse al impacto que tuvo la paralización de proyectos en el sector.
La frase resume una preocupación que atraviesa distintos ámbitos: desde el cine y la televisión hasta la industria manufacturera.
Mientras empresas intentan evitar la quiebra y sectores culturales denuncian falta de producción, el diagnóstico que empieza a repetirse en diferentes actividades es similar: la economía atraviesa un momento de fuerte retracción y el empleo comienza a resentirse.
En ese escenario, el futuro de compañías históricas y de industrias completas aparece cada vez más ligado a la evolución de una economía que todavía busca encontrar estabilidad.