Capital Federal y otras ciudades refuerzan las restricciones a la pirotecnia durante las fiestas
La decisión fue tomada para proteger a las personas, a los animales y al ambiente, en un contexto donde la convivencia vuelve a ponerse en el centro de la escena urbana.
Durante Nochebuena y Navidad, la Ciudad de Buenos Aires y varias localidades del país avanzaron con restricciones y prohibiciones al uso de pirotecnia, especialmente aquella que produce estruendo. La medida fue celebrada por vecinos, organizaciones ambientales y familias que vienen reclamando desde hace años celebraciones más cuidadas y menos agresivas para la vida cotidiana.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el jefe de Gobierno Jorge Macri anunció oficialmente la prohibición del uso de pirotecnia con efecto audible en todo el territorio porteño. La normativa alcanza tanto a celebraciones privadas como a eventos oficiales, y no se limita únicamente a las fiestas de fin de año.
“La pirotecnia sonora afecta la salud de personas mayores, de personas con trastornos del espectro autista y de bebés. También provoca daños severos en los animales y en el ecosistema urbano. Esta decisión responde a un pedido que escuchamos de forma recurrente en las reuniones con vecinos”, fue señalado desde el Ejecutivo porteño.
Para garantizar el cumplimiento, se dispuso que la Agencia de Protección Ambiental (APRA) adecúe la normativa vigente y refuerce los controles sobre el uso, la venta y la circulación de elementos pirotécnicos en la Ciudad. Un dato clave es que la prohibición rige durante todo el año, incluyendo espectáculos, actos públicos y celebraciones organizadas por el propio Estado.
Fuera de la Capital Federal, la ciudad de Santa Fe aparece como uno de los antecedentes más firmes: desde 2017, mediante la ordenanza N° 12.429, se declaró “Territorio libre de pirotecnia”. Allí se prohíbe la tenencia, fabricación, transporte, comercialización y uso de cualquier elemento pirotécnico o de cohetería, tanto a nivel mayorista como minorista.
En distintas localidades de la provincia de Buenos Aires, en ciudades del norte argentino como Salta y también en puntos del sur, incluida Tierra del Fuego, se adoptaron medidas similares. Algunas son prohibitivas, otras restrictivas, pero todas comparten un mismo eje: reducir el impacto del ruido y los riesgos asociados durante las celebraciones.
Según datos oficiales, en los últimos años se registró una baja en el uso de fuegos artificiales y, en consecuencia, una disminución de personas heridas. Sin embargo, aún persiste un porcentaje que recurre a la pirotecnia durante Nochebuena y Navidad, motivo por el cual las autoridades decidieron avanzar con controles más estrictos.
En barrios como Palermo, donde conviven familias, adultos mayores, mascotas y espacios verdes muy concurridos, la medida se siente como un paso lógico hacia una celebración más urbana, más consciente y más acorde a una ciudad que busca cuidar su ritmo nocturno y su vida comunitaria.
Las fiestas cambian. La ciudad también. Y quizás el verdadero festejo sea poder brindar sin sobresaltos, sin miedo y sin estruendo, dejando que el silencio también tenga su lugar.
Fuente: Palermo Tour Noticias
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