El uso del gentilicio para referirse a los habitantes de la ciudad de Buenos Aires, refundada en 1580 como Ciudad de la Trinidad, Puerto de Santa María de los Buenos Ayres, es de larga data. Aunque anterior es el gentilicio referido a El Puerto de Santa María, (Cádiz) España, fundado por el rey español Alfonso X ‘el Sabio’ en 1281.
No debe confundirse con los habitantes de la localidad cordobesa de Porteña, lo cual son Porteñenses.
Poco poblada la campiña vecina, el uso se hizo extensivo a sus habitantes. Tras la independencia, era incluso habitual entre los extranjeros utilizar el vocablo porteño como sinónimo de argentino: Sucedía generalmente en los primeros tiempos de la guerra de la emancipación americana que tanto los nuevos estados cuanto muchos extranjeros que no conocían la geografía “ división política de las Provincias Unidas del Río de la Plata consideraban sinónimo de Argentino los adjetivos de porteño “ de Buenos Aires, así en Chile como en el Perú y en Bolivia como en Colombia “ los ciudadanos del Río de la Plata no nos llamaban ni han llamado argentinos sino general “ indiferentemente porteños “ de Buenos Aires. Los argentinos mismos que entonces y aún después hayan viajado por esas regiones probablemente han tenido ocasión de notar esa costumbre aunque posteriormente se ha modificado bastante cuando han ido conocidas las Constituciones políticas de los nuevos estados.
Hasta las primeras décadas del siglo XIX el vocablo “argentino†era de hecho un sinónimo de porteño, un adjetivo para referirse a lo relacionado con el Río de la Plata o la ciudad de Buenos Aires, que se extendía a los territorios que administrativamente dependían de esta ciudad, a los que se denominaban “provincias argentinasâ€.
No obstante, si bien en las restantes provincia el gentilicio argentino fue adoptado, especialmente tras el Congreso General de 1824,Nota 1 no sucedió lo propio con el de porteño y los tempranos conflictos civiles, cuyo foco fue en buena medida la resistencia a los intentos de Buenos Aires de hegemonizar el poder político y económico en la nueva nación, no contribuyeron a ello, siendo la dicotomía “porteñoâ€-“provinciano†clave en la política y cultura argentina, especialmente en la época del Directorio y después de constituido el Estado de Buenos Aires.
En la provincia de Buenos Aires el término continuó usándose para los habitantes de las ciudades de la campaña. Tras la expedición de Juan Manuel de Rosas contra las tribus indias, la relación de cautivos rescatados los clasifica en todos los casos como porteños, especificando luego el pueblo. Así, uno es “porteño de Lobosâ€, otro “porteño de Dolores†y otro más un “porteño del Saltoâ€. Hay también una “porteña del Pergaminoâ€.
Tras el fracaso de la revolución de 1880 y la federalización de la ciudad de Buenos Aires, convertida en capital de la República y separada a esos efectos del resto de la provincia, se emplearía la forma porteño para los habitantes de la ciudad y la forma bonaerense para los habitantes de la Provincia.
En el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) de 1884 ya aparece la palabra porteño, que define como “Natural del Puerto de Santa Maria. U.t.c.s.