Malba
La artista cubana que convirtió el grabado en un rito de sombras, mitos y rebeldía
En una Buenos Aires donde el ruido político tapa casi todo, el Malba decidió abrir una puerta distinta: la de los silencios, los símbolos y las heridas culturales de América Latina. Desde el 17 de julio hasta el 12 de octubre de 2026 podrá visitarse en el museo de Avenida Figueroa Alcorta la exposición Belkis Ayón. Mito y desobediencia, la primera gran muestra institucional en Argentina dedicada a la artista cubana que revolucionó el grabado contemporáneo antes de morir trágicamente a los 32 años.
Y no es una exposición más. Hay algo inquietante en la obra de Ayón. Algo que parece mirar al visitante desde la penumbra.
La muestra reúne piezas realizadas entre 1991 y 1998, una etapa donde la artista llevó la colografía a un nivel pocas veces visto en América Latina. La técnica, basada en matrices construidas como collages y superficies superpuestas, le permitió crear imágenes monumentales en blanco, negro y grises, con texturas que parecen piel, humo o ceniza.
En tiempos donde gran parte del arte contemporáneo corre detrás del impacto rápido de Instagram, Ayón trabajaba como una alquimista. Cada obra suya parece un mural religioso salido de una pesadilla tropical.
El misterio de la Sociedad Abakuá
La gran obsesión temática de Belkis Ayón fue la Sociedad Secreta Abakuá, una cofradía masculina nacida en la región del Calabar —actual Nigeria— y llevada a Cuba durante la trata esclavista del siglo XIX.
Allí aparece uno de los elementos más poderosos de toda la exposición: Sikán.
Sikán es la mujer central del mito fundacional abakuá. En la tradición original, ella descubre accidentalmente un secreto sagrado y termina siendo castigada. Ayón toma esa figura y la convierte en símbolo de resistencia femenina frente a una estructura profundamente patriarcal.
En varias de sus obras, Sikán aparece sin boca o sin voz. Y ahí la artista cubana dispara una pregunta que todavía atraviesa a América Latina: ¿qué pasa cuando una mujer conoce aquello que el poder le prohíbe conocer?
La pieza La cena (1993), uno de los núcleos de la exposición, reinterpreta directamente La última cena cristiana. Pero en vez de apóstoles aparecen figuras femeninas ocupando el centro del ritual. El gesto no es casual. Ayón discutía la religión, el poder, el género y la exclusión usando imágenes que parecían salidas de un evangelio afrocubano.
Una artista que dialogaba con Wifredo Lam y la cultura afroamericana
La exposición también deja ver el vínculo conceptual entre Belkis Ayón y otro gigante del arte latinoamericano: Wifredo Lam.
Ambos artistas fueron profundamente influenciados por la antropóloga y escritora Lydia Cabrera, figura clave para comprender la cultura afrocubana. Libros como El monte y La Sociedad Secreta Abakuá funcionaron casi como biblias intelectuales para Ayón.
En las salas del Malba, las conexiones aparecen solas: máscaras, rituales, cuerpos híbridos y espiritualidad mezclada con política.
Hay algo muy latinoamericano en todo eso. Porque mientras Europa discutía las vanguardias desde los cafés parisinos, América Latina intentaba reconstruir su identidad entre dictaduras, colonialismo cultural y memorias partidas.
Ayón entendió eso antes que muchos.
Del grabado tradicional al arte contemporáneo global
La artista estudió en la Academia de San Alejandro y en el Instituto Superior de Arte de La Habana, donde luego también enseñó. Pero su carrera explotó rápido.
En 1993 participó de la Bienal de Venecia y ese mismo año ganó premios fundamentales en Cuba y Holanda. Sus obras comenzaron a entrar en museos internacionales como el MoMA de Nueva York y el MOCA de Los Ángeles.
A mediados de los años noventa impulsó además el proyecto La Huella Múltiple, junto a Sandra Ramos, Abel Barroso e Ibrahim Miranda, buscando expandir el grabado hacia formatos más contemporáneos y experimentales.
Mientras buena parte del mercado artístico seguía considerando al grabado una disciplina “menor”, Ayón demostraba exactamente lo contrario.
Sus obras no parecían reproducciones: parecían altares.
El final trágico de Belkis Ayón
La historia de Belkis Ayón también quedó marcada por un final oscuro.
En marzo de 1999, pocos meses después de presentar su exposición Desasosiego / Restlessness en Los Ángeles, la artista se suicidó en La Habana. Tenía apenas 32 años.
Desde entonces, su figura creció casi como un mito latinoamericano moderno.
Porque Ayón hablaba de silencios, exclusiones y secretos. Y terminó convirtiéndose ella misma en una especie de presencia fantasmal dentro del arte contemporáneo.
Hoy sus obras recorren museos de todo el mundo y son estudiadas como una de las producciones gráficas más importantes de América Latina en el siglo XX.
Palermo y el arte que todavía incomoda
La llegada de esta muestra al Malba también dice algo sobre Buenos Aires. Especialmente sobre Palermo, un barrio que muchas veces oscila entre el consumo veloz y la búsqueda cultural genuina.
Mientras alrededor del museo siguen girando cafeterías de especialidad, selfies y vidrieras premium, abajo —en el nivel -1— aparece una artista que obliga a frenar.
No hay colores estridentes.
No hay decoración amable.
No hay arte “para quedar bien”.
Hay dolor, mito, religión, política, feminidad y memoria afrodescendiente.
Y quizás ahí esté la verdadera potencia de esta exposición.
Porque Belkis Ayón no hizo obras para agradar.
Hizo obras para dejar marcas.
Datos para visitar la muestra
- Exposición: Belkis Ayón. Mito y desobediencia
- Lugar: Malba
- Dirección: Av. Figueroa Alcorta 3415, Palermo
- Fechas: del 17 de julio al 12 de octubre de 2026
- Visitas guiadas: lunes a las 17 h desde el 20 de julio
- Curaduría: María Amalia García, Alejandra Aguado y Nancy Rojas
Fuente: Palermo Tour Noticias / Malba.