Enero arrancó con aumentos en colectivos y subtes: viajar cuesta más en Palermo
El año empezó sin anestesia para quienes se mueven todos los días por Palermo y alrededores. Desde este viernes 2 de enero rigen nuevos aumentos en el transporte público, con subas del 4,5% tanto en los colectivos que circulan por la Ciudad de Buenos Aires como en los de la Provincia. El subte porteño también ajustó sus tarifas y volvió a empujar el costo diario de viajar.
En el barrio de Palermo, donde confluyen líneas clave que conectan con Palermo, Chacarita, Belgrano y el Microcentro, el impacto se siente de inmediato en el bolsillo. Tomar el bondi para ir a trabajar, estudiar o simplemente cruzar la ciudad volvió a ser un poco más caro, en un contexto donde los aumentos ya no sorprenden, pero sí desgastan.
Con la tarjeta SUBE, el boleto de colectivo pasó a costar entre $593,27 y $880,86, según la distancia recorrida y la jurisdicción. En el caso del subte, el pasaje en la Ciudad de Buenos Aires subió de $1.206 a $1.259, mientras que el Premetro quedó en $440,67.
Cuánto cuesta viajar desde enero
En la Provincia de Buenos Aires, para las líneas numeradas del 200 en adelante, los valores quedaron de la siguiente manera:
- Boleto mínimo (0 a 3 km): $685,11
- Tramo de 3 a 6 km: $763,28
- Tramo de 6 a 12 km: $822
- Viajes de 12 a 27 km: $880,86
En la Ciudad de Buenos Aires, donde circulan muchas de las líneas que atraviesan Colegiales:
- Boleto mínimo (hasta 3 km): $619,37
- Recorrido de 3 a 6 km: $690
- Recorrido de 6 a 12 km: $743,15
- Recorrido de 12 a 27 km: $796,34
El aumento se suma a una cadena de ajustes mensuales que, como una marea lenta pero constante, va encareciendo la vida cotidiana. En un barrio de tránsito intenso como Palermo, donde el colectivo sigue siendo rey y el subte una alternativa clave, cada peso extra se multiplica en la rutina.
Enero recién empieza, pero el transporte ya marcó la cancha: moverse cuesta más. La pregunta que queda flotando en las paradas del barrio es la de siempre, dicha en voz baja mientras se espera el próximo bondi: ¿hasta cuándo aguanta el bolsillo del laburante?