Fútbol, historia y Malvinas en una semifinal enorme
La Selección ganó 3 a 1 después de 120 minutos de sufrimiento y se metió entre los cuatro mejores del Mundial 2026. El miércoles enfrentará a Inglaterra en Atlanta, en un partido que será deportivo dentro de la cancha, pero que inevitablemente despertará recuerdos, emociones y debates vinculados con las Islas Malvinas.
Argentina volvió a sobrevivir a una noche difícil. El equipo de Lionel Scaloni derrotó 3 a 1 a Suiza en tiempo suplementario y se clasificó para las semifinales del Mundial 2026, donde enfrentará a Inglaterra el próximo miércoles 15 de julio, desde las 16, en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta.
Alexis Mac Allister abrió el marcador de cabeza después de un córner ejecutado por Lionel Messi. Suiza reaccionó, manejó la pelota durante varios pasajes y consiguió el empate por intermedio de Dan Ndoye. Cuando el partido parecía complicarse definitivamente, la expulsión de Breel Embolo dejó al conjunto europeo con diez jugadores.
Argentina no logró resolverlo durante los 90 minutos y tuvo que ingresar nuevamente en ese territorio donde ya no alcanza con jugar bien: hay que resistir, mantener la cabeza y encontrar una jugada distinta.
Julián rompió el partido y Lautaro lo cerró
El gol que cambió la historia llegó en el segundo tiempo del alargue. Julián Álvarez recibió cerca del área, encontró el espacio y sacó un remate extraordinario al ángulo para establecer el 2 a 1.
Con Suiza obligada a adelantarse, Argentina administró la ventaja y encontró el tercer gol en un contraataque definido por Lautaro Martínez. El 3 a 1 terminó siendo amplio para un partido mucho más sufrido de lo que muestra el resultado final.
La Selección volvió a demostrar carácter, aunque también dejó señales para revisar. Le costó controlar la posesión, recibió otro gol y necesitó casi todo el tiempo suplementario para aprovechar la superioridad numérica.
El propio Scaloni reconoció que el equipo había sufrido y que todavía existen aspectos por mejorar. La prioridad inmediata será recuperar físicamente a los jugadores después del esfuerzo de 120 minutos y preparar una semifinal que no admite distracciones.
Messi, capitán también en la discusión
Lionel Messi volvió a intervenir en una jugada decisiva con el córner que terminó en el gol de Mac Allister. Además, protagonizó un cruce con el árbitro portugués João Pinheiro, a quien le pidió que se dirigiera hacia él con respeto.
Fue otra muestra del lugar que ocupa el capitán dentro del equipo. Messi no solamente conduce con la pelota: también reclama, marca límites y representa a sus compañeros en los momentos de mayor tensión.
A los 39 años, el rosarino está nuevamente a dos partidos de conquistar una Copa del Mundo y tendrá por primera vez un enfrentamiento oficial contra la selección mayor de Inglaterra.
Inglaterra aparece en el camino
El conjunto inglés llegó a las semifinales después de superar a Noruega y será uno de los rivales más exigentes del torneo. Tiene jugadores rápidos, potencia física, buen juego aéreo y futbolistas capaces de desequilibrar en pocos metros.
Argentina tendrá que recuperar la intensidad, mejorar la salida desde el fondo y evitar los períodos de desconcentración que Suiza aprovechó para crecer.
No será simplemente una continuidad del partido de cuartos de final. Inglaterra plantea otro ritmo, otra presión y otra capacidad ofensiva. Para avanzar a la final, el equipo de Scaloni deberá jugar uno de sus encuentros más completos del Mundial.
Malvinas: una historia que no puede apagarse con el televisor
Scaloni intentó bajar la temperatura del cruce y sostuvo que se trata de un partido de fútbol. Desde la lógica del entrenador, la posición resulta comprensible: necesita que sus jugadores entren concentrados en la táctica y no carguen sobre sus espaldas el peso de una historia que excede ampliamente al deporte.
Pero una cosa es proteger al plantel y otra muy distinta pretender que Argentina-Inglaterra carece de memoria.
La semifinal no es una guerra y los futbolistas ingleses no tienen responsabilidad sobre el conflicto de 1982. Sin embargo, las Islas Malvinas continúan bajo administración británica y la Argentina mantiene oficialmente un reclamo de soberanía basado en el principio de integridad territorial.
Por eso, cada enfrentamiento entre ambas selecciones despierta una sensibilidad inevitable. No hace falta promover odio ni violencia para recordar a los 649 argentinos muertos durante la guerra, a los veteranos y a las familias que todavía cargan aquella herida.
El recuerdo de México 1986
Cada Argentina-Inglaterra conduce inevitablemente al estadio Azteca. Apenas cuatro años después de la guerra, Diego Maradona convirtió la Mano de Dios y el Gol del Siglo para eliminar a los ingleses en los cuartos de final del Mundial de México.
Aquel triunfo no recuperó las islas ni reparó las consecuencias de la guerra. Pero se transformó en una revancha simbólica para una sociedad golpeada y convirtió a Maradona en una figura todavía más profunda dentro de la cultura argentina.
Cuarenta años después, el fútbol vuelve a reunir a los dos países en una instancia decisiva. Los protagonistas son otros, el escenario es Atlanta y la realidad internacional cambió. La memoria, sin embargo, permanece.
Datos del partido
Partido: Inglaterra–Argentina
Instancia: semifinal del Mundial 2026
Fecha: miércoles 15 de julio
Hora argentina: 16:00
Estadio: Mercedes-Benz Stadium
Ciudad: Atlanta, Estados Unidos
Argentina deberá salir a jugar con inteligencia, serenidad y coraje. No será una batalla ni una reparación histórica, pero tampoco será un encuentro vacío de significado.
Dentro de la cancha habrá una pelota y dos selecciones buscando la final. Afuera estarán Maradona, el recuerdo de 1986, los veteranos y una causa que ningún relato diplomático puede borrar: las Malvinas son argentinas.