Ajo: Una producción que le deja al país unos 500 millones de dólares por año.

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Argentina, en la actualidad, se encuentra ubicada en el tercer puesto mundial de exportación de ajo, detrás de China y España, y el 90 % de la producción nacional pertenece a la provincia de Mendoza.

El ajo es una hortaliza de gran importancia en Argentina, tanto desde el punto de vista social, por la mano de obra que ocupa, como por el económico. Su producción está fundamentalmente en manos de pequeños y medianos productores. «La provincia de Mendoza es la segunda localidad mundial productora de ajo, con una producción que le deja al país unos 500 millones de dólares por año». informó el Ing Agr, José Luis Burba. Hay distintas variedades de las cuales Argentina tiene registradas entre 20 y 25 variedades dentro de grandes grupos. Está el grupo de los ajos morados, los violetas, blancos ajos colorados y castaños cada uno de estos tiene características organolépticas distintas y tienen destinos diferentes, no solo en la gastronomía sino también en la industria. En el calendario de producción arrancan primero los ajos morados, que se cosechan a fines de octubre primeros días de noviembre, luego los siguen los blancos, los colorados y por último los castaños. Desde la siembra hasta la cosecha del ajo, pasan alrededor de 8 meses.

«El período de conservación del ajo temprano es, a temperatura ambiente sin ningún tipo de tratamiento, entre 4 y 5 meses. De ayudarlo con alguna sustancia antibrotante ó en cámara frigorífica pueden llegar a durar más de un año»; aclaró el especialista. Se trata de un cultivo con mano de obra intensiva en toda la provincia con más de 8000 y 10.000 puestos de trabajo que están diseminados por todos los valles de la provincia por lo cual tiene un gran valor social, es un cultivo intensivo de un ciclo muy largo y de una rentabilidad muy aceptable.

C

El principal aliado es, sin ninguna duda, la Vitamina C. Presente en las naranjas, mandarinas, pomelos y cítricos, es un gran antioxidante que limita la producción de radicales libres. Estas son las moléculas que se producen cuando el cuerpo descompone alimentos o se expone al humo del tabaco y la radiación. Sin radicales libres, se optimiza la producción de glóbulos blancos que defienden el organismo ante las infecciones de virus y bacterias. Es por eso que, aunque es un mito que la Vitamina C previene los resfríos, sí es cierto que ayuda a volverlos menos graves una vez que aparecen. Otra opción por fuera de los cítricos es el Kiwi, que tiene una mayor concentración de Vitamina C y se puede comer muy fácilmente en el desayuno o de colación a media mañana con un yogur. El mango es otro aliado para estas épocas. Además de ser una fuente de vitamina C, se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y expectorantes que pueden resultar útiles en el tratamiento de la tos, la congestión y otros síntomas propios de estas afecciones. Otra opción menos conocida es el ananá, ya que contiene un compuesto activo conocido como bromelina, que actúa como antibacterianos y antiinflamatorio, de mucha utilidad en la prevención de los catarros y la gripe. Aunque no aparece en el radar de muchos, la granada es una súper fruta para estos momentos. Es una fruta deliciosa que llega en invierno y cuyas propiedades medicinales son conocidas desde la antigüedad. Aporta grandes antioxidantes y tres veces más de ácido fólico que un té verde. También trae mucha vitamina C y es esencial para tratar dolores de garganta e infecciones de oído. Si se inflamó la garganta, la solución clásica es un té con limón y miel. Allí actúan en conjunto la vitamina c del cítrico y fundamentalmente el efecto antibacteriano de la miel. Algunas personas recomiendan agregarle un poco de tomillo o incluso jengibre, que al generar un efecto de picazón en la garganta obliga al cuerpo a actuar allí para aplacarlo. Pero el aliado más poderoso contra estos síntomas es el ajo. Es el antibiótico natural más poderoso y efectivo, que además no trae efectos secundarios, por lo que siempre es bueno incluirlo en tus comidas. Si estás muy afectado de la garganta (y no tenés problema en el aliento que te puede quedar después), machacá un ajo y diluílo en medio vaso de agua. Después, tomalo. Lo podés repetir hasta dos veces por día y es el remedio más efectivo de todos.