En el corazón del actual Ecoparque porteño, un imponente edificio de estilo Art Nouveau resurge con su esplendor histórico intacto, combinado con un aire de sofisticación contemporánea. La confitería Águila Pabellón, construida en 1905 por el arquitecto italiano Virgilio Cestari, no solo fue testigo de la transformación de la ciudad, sino también protagonista en la vida social porteña desde principios del siglo XX.
Originalmente concebida como restaurante del Zoológico de Buenos Aires, que ya funcionaba desde 1888, la confitería fue una de las primeras de la ciudad. En aquellos años, la avenida Sarmiento no existía; los carruajes ingresaban por la parte trasera del predio, trasladando a las familias de la alta sociedad para disfrutar del té al estilo inglés en un entorno de naturaleza y elegancia.
Con una fachada decorada con guirnaldas, mascarones y la emblemática escultura de un águila, el edificio se convirtió en un ícono. Su interior, con dos niveles y terrazas, combina detalles estructurales como bovedillas, madera y ornamentación en símil piedra que resguardan su legado arquitectónico.
Del esplendor al abandono
Durante décadas, Águila Pabellón fue sinónimo de refinamiento. Sin embargo, el paso del tiempo, los cambios en el uso del zoológico y las crisis económicas marcaron su deterioro. En los años ‘90 volvió a operar como restaurante, pero su esplendor no fue suficiente para evitar un nuevo abandono. Antes de su última restauración, el espacio había albergado un Centro de Arte y Naturaleza de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, adaptándose a distintas funciones que alteraron su simetría original.
Un renacer respetuoso del patrimonio
El grupo gastronómico Abridor tomó la ambiciosa tarea de devolverle la vida al edificio en 2023, tras un meticuloso proceso de restauración liderado por la arquitecta Diana Lisman. La renovación respetó el patrimonio del lugar, devolviendo su esencia con detalles modernos que dialogan con su historia.
La fachada fue cuidadosamente restaurada, y en el interior se incorporaron elementos históricos como muebles, espejos y boiserie provenientes del icónico Hotel Plaza, contemporáneo al edificio original. Las antiguas camas del hotel fueron transformadas en respaldos de paredes, mientras que escritorios ahora sirven como mesas del restaurante.
Un legado gastronómico con mirada contemporánea
Rebautizada como Águila Pabellón en tributo a su historia, la confitería abrió sus puertas en julio de 2023, debutando con una propuesta culinaria destacada, que le valió ser incluida en la Guía Michelin Argentina 2024. La chef Maja encabeza la cocina con un enfoque que combina platos tradicionales porteños y técnicas modernas, creando un menú que evoluciona con las estaciones y se inspira en los sabores del pasado.
El valor del entorno
La ubicación privilegiada del edificio, rodeado de árboles centenarios y vistas al Ecoparque, aporta una atmósfera única. Desde sus terrazas, los comensales pueden disfrutar de la compañía de especies como maras, pavos reales y monos que aún habitan en el predio. Además, el diseño interior ofrece espacios singulares: una cava íntima para cuatro personas, un salón privado con baño propio, y un amplio salón central con luz cenital y detalles vegetales en el cielorraso.
Un símbolo de Buenos Aires
Águila Pabellón no es solo un restaurante: es un testimonio de la transformación de Buenos Aires a lo largo de los siglos. Desde su nacimiento como una confitería en tiempos de carruajes hasta su actual renacer en la era contemporánea, este espacio combina historia, arte, gastronomía y naturaleza en una experiencia única que rinde homenaje al pasado mientras mira al futuro.