La 51° Peregrinación a Luján volvió a movilizar a más de dos millones de personas desde Buenos Aires hasta la Basílica, en una travesía que combina fe, tradición y turismo espiritual. Desde Liniers hasta el corazón de la provincia, una ruta de esperanza que es también parte de la identidad nacional.
La caminata más larga del alma
Desde el Santuario de San Cayetano, en Liniers, miles de personas comenzaron a andar el camino hacia la Basílica de Nuestra Señora de Luján. A las 7:00 de la mañana, las campanas dieron el primer aviso y el arzobispo Jorge García Cuerva encabezó la misa de partida.
El lema elegido para esta edición —“Madre, danos amor para caminar con esperanza”— marcó una nueva etapa en la historia de la peregrinación: la primera sin el Papa Francisco, quien en vida fue uno de sus grandes impulsores.
Desde las calles porteñas hasta los caminos bonaerenses, el recorrido se convirtió en un mosaico humano. Familias, estudiantes, jubilados, clubes parroquiales y grupos de todo el país caminaron los 60 kilómetros que separan Liniers de Luján.
Cada paso, un pedido. Cada silencio, una oración. Cada mate compartido, un gesto de comunidad.
Turismo de fe: un patrimonio vivo
Más allá de su dimensión religiosa, la peregrinación se consolidó como una de las experiencias de turismo espiritual más importantes de América Latina. No hay reservas, ni hoteles cinco estrellas, ni guías turísticos: hay fe, ruta, y una devoción que no necesita traducción.
El recorrido atraviesa seis municipios del conurbano bonaerense —Morón, Ituzaingó, Merlo, Moreno, General Rodríguez y Luján— y ofrece un paisaje que mezcla lo urbano con lo rural. A los costados de la ruta, vecinos levantan carpas, ofrecen agua, frutas o palabras de aliento. En cada pueblo, los campanarios repican y los perros ladran a la multitud como si saludaran un desfile ancestral.
El Ministerio de Transporte y las diócesis bonaerenses coordinaron 63 puestos de asistencia gratuita, con agua, baños y atención médica. También se reforzó el Tren Sarmiento para facilitar el regreso de los fieles, que suelen volver exhaustos pero felices, con las zapatillas cubiertas de polvo y el corazón encendido.
De la fe al mito: medio siglo caminando
La primera peregrinación tuvo lugar en 1975, en plena efervescencia social, cuando un grupo de 30.000 jóvenes caminó “por la Patria”.
Medio siglo después, la cifra se multiplicó por setenta y el espíritu sigue intacto.
El camino a Luján no es solo una tradición: es una costumbre de resistencia y encuentro, un rito que ha sobrevivido dictaduras, crisis, pandemias y desencantos.
En los últimos años, la peregrinación fue reconocida por universidades y organismos culturales como un fenómeno sociológico y antropológico: un reflejo de cómo los argentinos, incluso en la adversidad, siguen caminando juntos.
Luján: destino, promesa y refugio
La llegada a la Basílica de Luján es un espectáculo único. Los caminantes se funden en abrazos, se arrodillan ante la Virgen o simplemente se quedan mirando el cielo.
Algunos duermen sobre el pasto, otros prenden velas o escriben cartas que dejan a los pies del altar.
En ese momento, el viaje se vuelve circular: cada año termina y vuelve a empezar, con el mismo cansancio, las mismas lágrimas y la misma certeza de que la fe —como el país— aún tiene camino por delante.
La Misa Central del domingo, presidida por García Cuerva, reunió a miles de fieles en la explanada frente a la Basílica. Entre cánticos, banderas y silencio, el arzobispo resumió el espíritu de la jornada:
“Caminar a Luján no es solo llegar. Es animarse a seguir, juntos, incluso cuando el mundo se cae a pedazos.”
Una peregrinación que también es un espejo
Luján no es solo un destino religioso: es un símbolo nacional, una postal emocional donde se encuentran lo sagrado, lo popular y lo cotidiano.
Cada octubre, los caminos bonaerenses se llenan de historias: madres que caminan por sus hijos, jóvenes que buscan sentido, trabajadores que agradecen el pan, y turistas que descubren, entre rezos y polvo, una Argentina que todavía cree en algo.
Quizás por eso, la Peregrinación a Luján se parece tanto al país: diversa, contradictoria, cansada, pero siempre en marcha.
Fuente: Palermo Tour Noticias
Subtítulo: Magazine de Palermo. Comuna 14.
Redacción: Palermotour
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