El movimiento intelectual de nuevos ricos Carta Blanca salió a defender el nuevo patrimonio de Liuzzi, hablan de La «movilidad social ascendente». La presidenta de la Nación Argentina Dra. Cristina Kirchner se apersonó ayer a media tarde en el despacho del secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y ambos mantuvieron una tensa conversación de unos minutos, tras lo cual la mandataria salió por el Patio de las Palmeras con cara de fastidio. Pero en Balcarce 50 nadie quiso informar acerca de lo que conversaron entre ambos. Otros apuntan al General Cesar Milani el alma de las operaciones contra sus detractores en la Rosada. A Milani le suma todo, Carlos Zannini es su enemigo. La Cámara Federal porteña. Ese organismo, controlado por el Gobierno, determinará si lo destituye. El juez admitió ayer que había frenado un allanamiento por pedido de la Casa Rosada.
El juez Oyarbide y los rubios grandotes de Spartacus: Un juez que frenó todas las causas de los Kirchner por enriquecimiento ilicito
Esas incursiones presidenciales son poco frecuentes en la Casa Rosada. Por lo general, la Presidenta convoca a los funcionarios a su despacho y no se dirige a las oficinas de sus subalternos. Menos aún si tiene que bajar desde el primer piso del área presidencial hasta la planta baja, donde trabaja Zannini.
En la Casa Rosada todas las miradas se posaron sobre el hombre de confianza de Zannini en la Secretaría Legal y Técnica. Se trata de Carlos Emilio Liuzzi, subsecretario técnico, familiar político y segundo de Zannini en la Secretaría, que se encarga de redactar todos los decretos y proyectos de ley que emanan de la Presidencia. El escándalo se destapó cuando el juez federal Norberto Oyarbide declaró que el 19 de diciembre último frenó el allanamiento a la mutual Propyme por pedido de Liuzzi.
¿Usted lo conoce a Liuzzi?
Sí, lo conozco de la vida, creo que hace más de treinta años.
¿Cuando se hizo el allanamiento, ¿estaba afuera de la oficina?
Sí, estaba tomando un café en Balcarce y Alsina, me llama mi hijo y me cuenta del allanamiento. Cuando me describe la violencia con la que actuaban (los policías), me pongo a pensar cómo contrarrestar esa animalada. Era una saqueo, se querían llevar todo y dejaron encerrados a todos los empleados y a los clientes, y les sacaron los celulares. Mi abogado (también declaró en la causa) pudo entrar con mi hijo …
¿Cómo fue el pedido de coima?
Primero querían dólares, pero nosotros no operamos con dólares. Querían 300 mil dólares. Después rompieron la caja de fuerte. Había 5 millones. Ahí piden 3 millones. Empezaron a los gritos y yo escuchaba todo a través del celular de mi abogado.
¿La coima la pidieron en nombre de Oyarbide?
Ellos decían que respondían al juez y al secretario (Carlos Leiva). ´Si quiere que llame al Papa´, le decían a mi abogado.
Usted llamó por teléfono a personas en ese momento a varias personas conocidas. ¿Quiénes son?
Primero llamé al comisario Calviño, que está en la Superintendencia de la Federal. Le dije ´me están haciendo escupir sangre´. Creo que llamó a alguien y me contestó ´no puedo hacer nada´. Nunca más me atendió. En ese momento el subcomisario Ascona empezó a gritar ´Que llamen al Gobierno, que llamen a quien quieran, nosotros los vamos a reventar, los vamos a quebrar´. ´Me vas a tener que matar para llevarte todo´, le mandé a decir. Después llamé a varias personas más, entre ellas a Liuzzi. Lo llamé dos veces hasta que lo encontré y le expliqué que todo el procedimiento era irregular. El no paró el allanamiento, pero explicó que había un procedimiento irregular.
¿Entre las personas a la que llamó había alguien más del Gobierno?
No, había clientes míos.
¿Al abogado Magram (fue abogado del vicepresidente Amado Boudou) por qué lo llamó?
Lo llamó mi hijo porque era uno de mis abogados. Ya no trabaja más conmigo.
¿Por qué cree que Oyarbide menciona ahora a Liuzzi?
No lo sé. Lo podría haber dicho en su momento cuando me citó al juzgado y me pidió disculpas por todo lo que había pasado.
NUEVO RICO
Algunos en la Casa Rosada sindican a Liuzzi, de 56 años, como un «nuevo rico» más dentro del Gobierno. La segunda y actual esposa de Zannini, Patricia Alzúa, es prima hermana de la ex mujer de Liuzzi, Gloria Martínez.
ROBERTO ESPARTACUS
Rrberto Oyarbide dio una explicación sorprendente y activó una bomba en su contra. El juez federal más denunciado de los últimos tiempos será investigado por el Consejo de la Magistratura por haber declarado que frenó un allanamiento -que él mismo había ordenado- como consecuencia de una llamada de un funcionario del Poder Ejecutivo.
ROBERTO Y ANTONIO
Antonio Soldano y una profesión: regente de prostíbulos masculinos. Era el dueño de Spartacus, el petit hotel del Barrio Norte donde se desarrolló buena parte del escándalo que tiene al filo del juicio político al juez federal Norberto Oyarbide. Soldano tiene 32 años, pero parece muchísimo menos: es un joven simpático, de maneras corteses y fallidos que lo hacen hablar en italiano porque su familia es de Catanzaro, Calabria. Es seguro que sabe más que lo que dice y que lo que ha declarado tres veces ante el juez de instrucción Fernando Rodríguez Lubary. Pero lo que dice beneficia siempre a Oyarbide, a quien llama, con respeto, «el juez». «Usted sigue creyendo que estoy acá para ayudarlo. pero no es así. Lo hago por mí», asegura. También asegura que el suyo es el nombre más importante en el negocio de la prostitución masculina.
–¿Usted era el dueño de Spartacus?
–El único, a pesar de que hay muchas versiones. El único dueño.
–¿Qué rol tenía allí Luciano Garbellano?
–Empleado, taxi boy. Chicos que han trabajado conmigo desde el ’94 cuentan que Luciano era modelo masculino en otras agencias antes del ’90.
–Esto de «agencias», «modelos», son eufemismos.
–Le dan visos de legalidad a los saunas, a las casas de masajes.
–¿Cuándo dejó de funcionar Spartacus?
–Cuando estalló el escándalo y se rumoreó la existencia de videos que involucran al juez Oyarbide.
–¿Qué protección tenía Spartacus para subsistir tanto tiempo?
–Protección política o policial no tenía. Spartacus tenía su cobertura. Un piso estaba habilitado como agencia de contratación de actores y modelos publicitarios. Ni los vecinos sabían qué funcionaba en la casona. La policía labró varias infracciones. Además, cualquier ciudadano que abre el diario puede leer el ofrecimiento de estos lugares. Y como lo puede ver un ciudadano común lo puede advertir un fiscal, un juez o un policía. Si es un ilícito tan grande, está en ellos hacer algo.
–El juez Oyarbide iba allí.
–Iba al tercer piso, eso es lo que me consta. Luciano vivió en el tercer piso y ahí recibía a sus amistades, su gente de confianza.
–Para casa era un poco extravagante y quien aparece en el video no es Luciano Garbellano.
–Era una casa que estaba ambientada de una manera especial, pero no era tan evidente que fuera un lugar de citas. Cada piso tenía entrada independiente y no se advertía groseramente la existencia de un prostíbulo. El chico que aparece es un «personal trainer». El juez, por lo que sé, fue en dos o tres oportunidades.
–¿Usted lo conoció?
–Sí, lo vi dos veces. Me lo presentó Garbellano como un amigo que era… un juez.
–¿Y a usted cómo lo presentó?
–Como un amigo.
–¿Dentro de Spartacus?
–La primera sí. La otra fue en El Mirasol.
–¿El comisario Roberto Rosa conocía Spartacus?
–Eso no lo sé. Supe por los medios que había un comisario de Seguridad Personal llamado Rosa.
–¿Garbellano se dedicaba a la extorsión?
–No sé si se dedicaba, pero si no lo logró, al menos lo intentó. Los hechos están a la vista. No hay duda de que Oyarbide fue su víctima.
–¿Quién es Hernán Cattáneo?
–Al principio Cattáneo frecuentaba el lugar y después se hizo amigo de la casa, venía, tenía tratos conmigo, con los chicos, con Luciano Garbellano. Con Luciano tenía un trato especial porque se había hecho muy amigo, lo llevaba a todos lados, le facilitaba cosas que hoy Luciano tiene, en cuanto a bienes: tarjeta de crédito, el crédito hipotecario con el que pudo comprar la casa y el auto. Incluso contactos para su carrera artística.
–Cattáneo fue quien llevó a Luciano a Zárate cuando lo balearon.
–Es lo que surge de los dichos de Luciano. Luciano tiene varias versiones respecto de para qué iba a Zárate. Una dice que iba a ver un productor de tevé, otra que iba a la quinta de un amigo, otra que iba a negociar videos. Y está la versión de los policías que hacía también referencia al tema de videos. Parece que había una negociación pero no se sabe de qué ni con quiénes.
–¿Por qué usaba Cattáneo credenciales del Ministerio del Interior?
–Creo que trabajó para algún ministerio, en una subsecretaría.
–No fue esa la primera vez que atentaron contra Garbellano. En la primera le dieron con un cricket en la cabeza y recibió 70 puntos de sutura en el Hospital Alemán y en la segunda llevaban armas con silenciador.
–Tiene buena información. Las dos fueron en Spartacus. Una fue contra él y la segunda con robo y destrozos en la habitación que él ocupaba. Por ese entonces Luciano tenía muy buenas relaciones con Oyarbide. Era un chico con muchos problemas, un personaje atípico.
–¿A usted no lo preocupó el asunto?
–Sí, mucho, y hubo chicos que dejaron de trabajar en la casa.
–¿Cómo es Garbellano?
–Un águila, muy hábil para tergiversar. Es un destructor, destruye todo lo que toca, engaña mucho a la gente. He conocido muy buenas amistades a las que ha destruido.
–¿Y a Oyarbide cómo lo definiría?
–Como a un hombre que creyó, que confió demasiado y al que le fue mal. Mal porque tanto él como otros no advirtieron lo que esconde realmente Garbellano.
–El juez no se enteró de quién era Garbellano, quién era Perciavale, o quién era Martins, todos dueños de prostíbulos. No se enteraba de nada. –Sí, confió demasiado. Se equivocó, como me equivoqué yo permitiéndole a Luciano vivir en el local. Luciano no tiene escrúpulos. La gente es su instrumento. Yo no pongo la mano en el fuego por Oyarbide, hablo de Spartacus. No me pueden decir a mí que Oyarbide era socio del lugar o que la policía lo protegía porque el único que sabe qué pasaba ahí soy yo. Tony Soldano manejaba el dinero, pagaba la publicidad y el alquiler, los gastos más altos que tenía la casa. Estoy muy dolido porque fue en mi lugar, en Spartacus, que le tendieron una trampa al juez. A Luciano le fue mal con la extorsión, el juez no aceptó y Luciano lo arruinó.
–Hay una amenaza de muerte a un recepcionista de El Mirasol.
–El juez habrá advertido que había un complot entre Zinnedine Rachem y Garbellano. Aun cuando Luciano ya no vivía ahí invitaba al argelino y hacían un tour en la casona.
–¿Un tour?
–Y… un tour ahí adentro, recorrían todo el edificio. Yo creo que el argelino fue el instrumento de Luciano para la extorsión a Oyarbide. Y cuando el juez advirtió la maniobra y en un estado de… desesperación, lo amenazó. Pero tengo entendido que se refería al trabajo.
–¿Así que si dicen «te quedan 48 horas de vida» hay que entender que a uno lo quieren hacer echar del trabajo?
–Bueno, es una frase un poco llamativa. Pero lo dicen los testigos.
–No, lo dice el defensor del juez, Juan Pedro Cortelezzi. Y usted lo ve a Cortelezzi. ¿Para qué va a su estudio?
–Fui en dos oportunidades al estudio porque estaba citado en la causa.
–¿Y no tiene su propio abogado?
–Sí, lo que pasa es que yo testifico para mí, para librarme del cohecho y lo de corrupción de menores. Eso, evidentemente, le sirve a Oyarbide para demostrar que no era socio comercial del lugar. No vi ninguna cosa rara en ir a ver a Cortelezzi.
–Usted juega sus piezas en favor del juez.
–No es la intención de mi parte. Si el juez se equivocó y pone en riesgo su carrera es su problema. Si les sirve mi testimonio lo evaluarán él y su abogado. Yo fui porque estaba preocupado por lo mío. Para los malintencionados, le estoy sacando las papas del fuego.
–¿Aprobaría el juicio político a Oyarbide?
–No sé respecto de qué conducta, porque si van a dar prioridad a su condición sexual yo diría que el que está libre de culpa que tire la primera piedra. Porque entre los diputados también hay quien ha puesto el pie en Spartacus.
–Al juez lo investigan por amenazas y cohecho.
–¿Cohecho en qué caso?
–El del Hard Rock Cafe.
–Eso es una fábula de Garbellano. Uno de los socios del Hard Rock tenía mucha afinidad con la casa y Luciano sabía de la existencia de la causa que manejaba Oyarbide. Le habrá insinuado que le podía arreglar el tema.
–Parece el vocero de Oyarbide.
–Luciano es fabulador. No me cabe duda de que quiso aprovecharse pasando por nexo entre su cliente y el juez.
–Y además de fabulador es tonto. Cree que la gente suelta alegremente un cuarto de millón.
–Yo señalo cómo creo que ocurrió en base a lo que es Luciano. A lo mejor no es así y pagaron la coima. Parece que defiendo al juez, pero no es verdad.
–¿Después de tanto jaleo volverá a abrir otro Spartacus?
–Es probable que sí.
–Usted tenía unas frases en Spartacus. Una era: «Hay que andar con los dos pies en un solo zapato.» ¿Qué significa?
–¡Ay, Dios mío! ¿Qué quiere decir? Quiere decir que hay que andar derecho en la vida.
LAS NOTICIAS QUE NO QUIERE LEER LA PRESIDENTA
Mataron a un camarógrafo para robarle la moto
Un técnico del programa automovilístico «Carburando» fue asesinado en la localidad bonaerense de Moreno, a manos de ladrones que intentaron robarle la moto.
Mora regresaba en su moto a su casa, tras cumplir su jornada laboral, cuando fue interceptado cerca de las 17 por desconocidos en la colectora del Acceso Oeste, a la altura de la citada localidad bonaerense.
Al parecer, Mora se resistió al asalto y entabló una fuerte discusión con los delincuentes, que concluyó cuando estos le dispararon.
Según se informó, el empleado habría fallecido en el acto y era velado en una casa de la zona norte.
Los delincuentes escaparon del lugar y esta noche eran buscados por la policía.