Los cambios bruscos de temperatura afectan al físico de las personas y en especial si se trata de niños pequeños. Durante los meses que dura el verano, es cuando se registran altas temperaturas y la deshidratación es el cuadro más frecuente, sobre todo en niños pequeños y personas mayores. Los síntomas de la deshidratación en bebes son: sequedad en la piel, boca y lengua, disminución de la cantidad de orina, deposiciones menos blandas, fiebre y desgano, entre otras.
Ante estas variables, el Dr. Luis Andrés Pedevilla, Especialista en Pediatría y Neonatología M.N. 41211, Pediatra de la Cartilla de Staff Medico, explica cuales son las recomendaciones y cuidados a seguir, para prevenir posibles complicaciones.
Lo primero es mantener a bebés y niños bien hidratados. Ofrecerles el pecho con mas frecuencia, y ellos gracias a la leche materna calmarán la sed. La leche de la madre les aporta el agua, las sales y los nutrientes necesarios para evitar la deshidratacion. Si son mas grandes la ingestión de líquidos debe ser en pequeñas cantidades y en forma permanente.
La alimentación debe ser variada, preferentemente a base de hidratos de carbonos y con escasas ingesta de grasas. Evitar comer alimentos elaborados en los puestos callejeros, especialmente mayonesas, verduras, cremas, etc.
Por otro lado se debe tener especial atención con la exposición al sol durante las horas pico de calor, es decir entre las 11 y las 16 hs. De no poder evitar salir a la calle, hay que tratar de estar en la sombra, vestir ropa liviana y de colores claros, y descansar en sitios bien ventilados. Al aire libre los lactantes deben estar en lugares frescos.