Filet de Merluza
Tradición, mesa sin carne y sabores que perduran
El Viernes Santo cae con ese silencio particular que mezcla fe, costumbre y cocina. En muchas casas porteñas se repite un gesto antiguo: no comer carne roja. No es moda, no es dieta, no es capricho. Es memoria cultural, transmitida de generación en generación, que todavía hoy sigue viva en barrios como Palermo.
Por qué no se come carne el Viernes Santo
La raíz está en la tradición cristiana. El Viernes Santo conmemora la crucifixión de Jesucristo, y durante siglos la Iglesia promovió la abstinencia de carne como forma de respeto, sacrificio y reflexión.
La carne roja, históricamente asociada a festejos y abundancia, se evita como símbolo de austeridad. En su lugar aparecen alimentos más “humildes”: pescado, verduras, legumbres o pastas simples.
Pero hay algo más profundo: es un freno en seco. Un día para bajar un cambio en una ciudad que no para nunca.
Palermo y su circuito espiritual en Viernes Santo
El barrio también tiene su lado introspectivo. Entre bares, veredas y ruido urbano, hay iglesias donde la fecha se vive con recogimiento.
- Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe
Una de las más emblemáticas de Palermo. Suele convocar a gran cantidad de fieles en Semana Santa. - Parroquia San Benito Abad
Más discreta, pero con una comunidad activa y celebraciones tradicionales. - Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Palermo
Con fuerte identidad barrial, mantiene rituales clásicos de la fecha.
Ahí se mezcla todo: lo espiritual, lo barrial, lo humano. Palermo también sabe quedarse en silencio cuando hace falta.
Qué comer en Viernes Santo: recetas que nunca fallan
Acá es donde la cosa se pone linda. Porque cuando sacás la carne, aparece la creatividad.
1. Empanada gallega de pescado



Un clásico que viajó desde España y se quedó para siempre en Buenos Aires.
Ingredientes básicos:
Atún o merluza, cebolla, morrón, tomate, huevo duro, masa.
Clave: cocinar bien el relleno y dejarlo reposar antes de armar. Si chorrea, perdiste.
2. Merluza al horno con papas



Simple, noble y sin vueltas.
Ingredientes:
Filets de merluza, papas, ajo, limón, aceite de oliva.
Tip: horno fuerte al principio para sellar, después bajás la temperatura y dejás que haga lo suyo.
3. Ñoquis de papa con pesto



La alternativa perfecta para los que no quieren pescado.
Ingredientes:
Papa, harina, huevo (opcional), albahaca, ajo, nuez, queso y oliva.
Clave: no amasar de más. El ñoqui pesado es un pecado mayor que comer carne un Viernes Santo.
4. Paella de mariscos (versión porteña)



Para compartir. Porque el Viernes Santo también es familia.
Ingredientes:
Arroz, calamar, mejillones, langostinos, caldo, azafrán o condimento.
Tip: no revolver como loco. La paella se respeta.
Dónde comer en Palermo sin carne (y sin fallar)
Si no querés cocinar, Palermo te salva.
- La Pescadorita
Pescado fresco, bien ejecutado. Clásico sin vueltas. - La Pesceria
Mitad pescadería, mitad restaurante. Producto primero, discurso después. - Cosi Mi Piace
Pastas como en casa, pero mejor.
Una tradición que no se negocia (pero se adapta)
El Viernes Santo en Palermo es una mezcla rara: fe, cultura, costumbre… y buena comida.
Podés ir a misa, cocinar en casa o sentarte en un restaurante lleno. Podés hacerlo por religión o porque te pinta. Pero hay algo que no cambia: ese gesto de parar un poco.
Porque al final, más allá del plato, la tradición es esa.
Bajar un cambio. Comer distinto. Pensar un poco.
Y después sí, volver al ruido de siempre.