Ubicado en el extremo de Punta Carrasco, junto al Parque Saint Tropez, el restaurante ocupa uno de los puntos gastronómicos más cercanos al agua que pueden encontrarse en la Ciudad. La vista es extraordinaria, aunque su contrafrente todavía tiene bastante margen para ponerse a la altura del paisaje.
Buenos Aires lleva décadas diciendo que necesita recuperar su relación con el Río de la Plata. Sin embargo, son pocos los lugares donde una persona puede sentarse a comer y tener el agua verdaderamente cerca. Uno de ellos es Malloy’s Costanera, el restaurante instalado dentro del complejo Punta Carrasco, junto al Parque Saint Tropez y a metros de la desembocadura del arroyo Ugarteche.
No se trata simplemente de un salón que promete “vista al río” desde varias cuadras de distancia. El edificio se encuentra pegado a la costa, casi metido en el Río de la Plata. Desde sus ventanales y sectores orientados hacia el agua pueden observarse el horizonte, las embarcaciones, los muelles próximos y las construcciones vinculadas al sistema de captación de agua de AySA.
Malloy’s es una marca nacida junto al río en Martínez y trasladó esa identidad costera a este nuevo espacio porteño. La sede de Punta Carrasco abrió como restaurante y bar con una propuesta pensada para almuerzos, atardeceres, cenas y encuentros sociales, aprovechando un escenario que cambia por completo según la hora y las condiciones del tiempo. La apertura fue difundida como una de las novedades gastronómicas de Costanera Norte.
Una ubicación difícil de igualar
Durante el día, el gran protagonista es el paisaje abierto del Río de la Plata. Cuando el cielo está despejado, el agua y el horizonte parecen extenderse hasta borrar los límites de la Ciudad. Con nubes, viento o una sudestada en formación, el escenario cambia y adquiere una intensidad muy porteña: el río deja de ser una decoración y vuelve a mostrar su verdadero carácter.
Hacia uno de los laterales aparece la marina, con veleros, lanchas y embarcaciones deportivas amarradas. El movimiento de los botes le da al lugar una atmósfera poco frecuente en Buenos Aires, más cercana a un pequeño puerto recreativo que a la imagen habitual de la Costanera. Del otro lado se encuentra el Parque Saint Tropez, con sus áreas deportivas, caminos y espacios verdes.
Enfrente también pueden distinguirse las estructuras de captación de agua pertenecientes al sistema de AySA. Son parte de la infraestructura que permite tomar agua del Río de la Plata para su posterior potabilización y distribución en el Área Metropolitana. El paisaje suma así una dimensión industrial e histórica, justo cuando la empresa permanece alcanzada por el proceso de privatización iniciado por el Gobierno nacional.
Un exterior que merece mayor atención
Desde el interior, Malloy’s aprovecha sus ventanales, su ambientación y su contacto directo con el agua. Pero observado desde el parque, el contrafrente presenta una imagen bastante menos cuidada. Hay cercos, sectores con vegetación desordenada, estructuras de servicio y una fachada que podría integrarse mucho mejor con el nuevo paseo público.
Sería una excelente oportunidad para sumar una terraza bien acondicionada, mesas exteriores, iluminación cálida y un pequeño corredor paisajístico orientado hacia el parque. Pocas cosas resultarían más atractivas que tomar un café, una cerveza o comer algo con el césped de un lado y el Río de la Plata del otro.
La observación no le quita valor al restaurante; al contrario, señala todo el potencial que todavía guarda. La ubicación ya está, el río también y el entorno público viene mejorando. Falta que el exterior acompañe la experiencia que el establecimiento propone puertas adentro. Con una intervención relativamente sencilla, ese sector podría convertirse en uno de los rincones gastronómicos más fotogénicos de la Costanera.
Turismo gastronómico junto al agua
Malloy’s Costanera resulta especialmente interesante para quienes quieran combinar gastronomía, naturaleza y paseo urbano. Antes o después de comer se puede recorrer el Parque Saint Tropez, observar la desembocadura del arroyo Ugarteche, acercarse a las áreas deportivas y contemplar el movimiento de las embarcaciones.
La propuesta declarada combina restaurante, bar, coctelería y platos para compartir, aunque la carta, los precios y los horarios deben consultarse antes de concurrir porque pueden cambiar según la temporada o los eventos privados. El espacio funciona dentro del complejo Punta Carrasco y cuenta con estacionamiento. Una reseña publicada con motivo de su apertura informó atención de miércoles a domingos, desde el mediodía hasta la madrugada, pero conviene confirmar la disponibilidad actual y reservar una mesa próxima a los ventanales.
Buenos Aires suele mirar al río desde lejos, detrás de avenidas, rejas, clubes o terrenos cerrados. En Malloy’s Costanera sucede algo diferente: el agua está ahí nomás, a pocos metros de la mesa. La comida podrá variar según el plato elegido y el gusto de cada comensal, pero la vista juega con ventaja. Más cerca del Río de la Plata, difícil.