La Familia Hansen Y Sus Bienes: Historia De Un Patrimonio Porteño En Palermo
Resumen: La familia Hansen, oriunda de Alemania, dejó una profunda huella en Palermo con su famoso restaurante. Juan Hansen y su esposa Inés Anderson, junto a sus hijos, enfrentaron pérdidas y cambios que moldearon su legado en la ciudad. La sucesión del restaurante y los bienes de la familia, tras la muerte de Hansen, revelan un entramado histórico que sigue vivo en la memoria porteña.
En sus primeros años, el Café de Hansen pasaba casi desapercibido entre los terrenos vacíos y desolados de Palermo. Fue en 1875 cuando se registran los primeros alquileres pagados por Juan Hansen, quien abonaba 500 pesos por mes por un precario establecimiento de madera cercano a la actual avenida Sarmiento. La falta de infraestructura –no había agua corriente ni iluminación a gas– y el aspecto abandonado del Parque 3 de Febrero en sus primeros días no fueron impedimentos para que Hansen comenzara su actividad comercial.
El café se encontraba estratégicamente ubicado frente a la estación de tren de Palermo, lo que le permitía captar a una pequeña pero fiel clientela compuesta por los empleados del recién inaugurado Colegio Militar, además de los asistentes a las reuniones del Cricket Club. Este club, que ya estaba en funcionamiento desde 1866, ocupaba el terreno donde hoy se encuentra el Planetario Galileo Galilei. Los hermanos Hogg y John Harrot, quienes introdujeron mejoras en los terrenos que habían sido bañados y abandonados, compartían con Hansen la visión de convertir el área en un lugar de esparcimiento.
Una lucha por la permanencia
A pesar de los esfuerzos por mantener su negocio en pie, Hansen enfrentó múltiples obstáculos. En una carta enviada a Domingo Faustino Sarmiento el 22 de octubre de 1875, apenas unos días antes de la inauguración oficial del Parque 3 de Febrero, Hansen solicitó que se le permitiera mantener su café abierto mientras se construía el nuevo restaurante del parque. Argumentaba que, sin su local, los visitantes no tendrían un lugar donde refrescarse ni comer, comprometiéndose a trasladar su casilla unos metros más atrás para no interferir con las obras.
Este pequeño pero significativo detalle refleja las dificultades que enfrentó Hansen para sostener su negocio en un contexto de transformación urbana, donde las grandes construcciones y proyectos amenazaban a los comerciantes locales. A pesar de la incertidumbre sobre si cumplió con el traslado prometido, el restaurante continuó funcionando durante los días de la inauguración del parque en noviembre de 1875.
El crecimiento de un ícono
Para 1876, apenas un año después de su instalación, el Café de Hansen ya había experimentado un aumento en el alquiler, pasando a pagar 800 pesos por mes, lo que indica que el local se había ampliado o trasladado a una edificación más importante. Este crecimiento marcó el inicio de una nueva etapa para el restaurante, que con el tiempo pasaría a ser conocido como el Restaurant Hansen, y luego, el Hotel Hansen, tal como figura en los documentos sucesorios tras la muerte de su fundador en 1892.
Un barrio en constante cambio
El desarrollo del Parque 3 de Febrero y sus alrededores no fue fácil. El área estaba expuesta a las frecuentes crecidas del río, que anegaban los terrenos vecinos, incluyendo los del Café de Hansen. A pesar de los desafíos, Hansen y otros arrendatarios, como los propietarios del Hipódromo Argentino (hoy Hipódromo de Palermo), continuaron luchando por mantenerse en pie. El barrio, que alguna vez fuera una extensión de terrenos vacíos y bañados, comenzaba a transformarse en el epicentro del ocio y la recreación en Buenos Aires.
La familia Hansen, conocida por su restaurante en el Parque 3 de Febrero, representa un fragmento icónico de la historia porteña. Juan Hansen, nacido en Hamburgo en 1834, se casó en Buenos Aires con la irlandesa Inés Ana Anderson el 19 de mayo de 1865. Se instalaron en Palermo, donde el matrimonio vivió junto a sus siete hijos en el establecimiento que pronto se convertiría en un punto de encuentro nocturno para la alta sociedad porteña.
El fallecimiento de María Luisa Hansen en 1886, apenas días después de haberse casado con el panadero Eduardo Schirmer, marcó el inicio de una serie de desgracias para la familia. A la pérdida de su hija, Juan Hansen enfrentó la muerte de su esposa Inés en 1889, víctima de cáncer de estómago. Para ese entonces, la vida del patriarca ya estaba marcada por la enfermedad, que lo llevaría a redactar su testamento el 20 de octubre de 1888. Finalmente, el 3 de abril de 1892, a los 58 años, Hansen falleció de hipertrofia del hígado en su casa cercana a la estación de tren de Palermo.
En el famoso restaurante de Hansen, ubicado en el corazón del Parque 3 de Febrero en Palermo, las bebidas eran una parte esencial de la experiencia. Según el inventario realizado tras la muerte de Juan Hansen, la mayor cantidad de existencias estaba destinada a la cerveza, con 1,192 botellas distribuidas entre tamaños grandes y medianos. Quilmes Imperial, Culmbach, y la inglesa Blonde eran algunas de las marcas que se servían, reflejando el gusto variado de la clientela que frecuentaba el local.
El vino tampoco se quedaba atrás, con 978 botellas que incluían tanto vino argentino de Mendoza como etiquetas internacionales como Château Margaux y Saint Estephe, además de otros prestigiosos nombres franceses y europeos. Curiosamente, el champán, símbolo de lujo, contaba con un stock bastante modesto: apenas 37 botellas grandes y 16 medianas, una diferencia notoria con respecto a la cantidad de cerveza y vino. Además, se registraron 54 botellas de cognac y 44 de vermouth, junto a una variedad de licores como Hesperidina, fernet y curacao.
n las inmediaciones del futuro epicentro del ocio porteño, el célebre Hansen, existía ya una trama de arrendatarios que contribuyeron a la construcción de lo que hoy es el vibrante barrio de Palermo. Entre esos primeros habitantes, se destacaban figuras que, enfrentadas a las crecientes dificultades, vieron cómo sus destinos se entrelazaban con las transformaciones de la ciudad.
Uno de los más afectados fue Florentino Bando, inquilino de una casa cercana que tuvo que desalojarla en 1874. Llamado a las armas durante la revolución de septiembre de ese año, Bando no pudo cumplir con el alquiler, siendo destinado a la guardia de la pólvora de Cuelli. Este destino marcado por la guerra y la economía ejemplifica las contradicciones de la época: una ciudad en crecimiento y, a la vez, atrapada por las turbulencias políticas.
Juan Vignales, por su parte, se estableció en el barrio con una pequeña casilla desde la cual alimentaba a los operarios que trabajaban en la construcción del parque. En 1875, rentó algunas piezas en la maestranza, consolidando así su presencia en la creciente urbe.
Un año antes, en 1874, Adela Ronsoni ya había abierto su Café Orión en una bocacalle del Parque. Con su local, atraía a los empleados del parque para comer, pagando un elevado alquiler de 1000 pesos mensuales, aunque en febrero de 1877 se mudaría hacia la entrada del Parque, donde el costo del alquiler se redujo a 100 pesos mensuales.
Las primeras fiestas y deportes en el predio
El 1877 fue testigo de otro hito en Palermo: el arrendamiento de un extenso terreno a Agustín Gasparé, que se extendería entre la actual avenida Sarmiento y el ferrocarril, permitiéndole organizar fiestas públicas. A pesar de que parte del predio estaba ocupado por el Cricket Club –donde hoy se encuentra el Planetario–, el crecimiento del barrio no se detenía.
Además, ese mismo año, se consolidó la presencia de clubes deportivos, como el Athletic Club y el famoso restaurante de Mayer, cuyo edificio fue erigido con materiales de la zona, incluyendo arena del río y madera. La expansión de las actividades recreativas no paró allí. En 1887, Carlos Geiger instaló un tiro al blanco en el terreno que había sido de Hansen, usando un sistema de aire comprimido para no generar peligro a los vecinos. A este tiro al blanco le siguió el prestigioso Gun Club sobre avenida Sarmiento, cerca de la Sociedad Rural.
Crítica y resistencia a las inundaciones
No todo fue prosperidad. Las sudestadas frecuentes afectaban tanto a Hansen como a sus vecinos. Desde principios de 1877 hasta mediados del siguiente año, catorce crecidas del río anegaron los terrenos linderos al parque, afectando a los establecimientos comerciales. El Hipódromo Argentino, ahora el Hipódromo de Palermo, fue uno de los más perjudicados. Un huracán en 1882 destrozó su techo, agravando el deterioro que ya sufría por la falta de mantenimiento. Incluso el inspector Gabriel Bouchez reportó que la pista presentaba desníveles y hormigueros que amenazaban la seguridad de los caballos que corrían.
Contexto filosófico: Según la filosofía de Heráclito, la vida está en constante flujo, un pensamiento que bien podría aplicarse a la familia Hansen, que debió adaptarse a las inevitables transformaciones del destino. El concepto de panta rei (todo fluye) resuena en cada paso de esta historia familiar.
Los bienes dejados por Juan Hansen incluían no solo el restaurante, sino también propiedades en la calle Paraguay, 30,000 cédulas del Banco Hipotecario y 18,000 pesos en efectivo. Sin embargo, el destino del restaurante fue uno de los puntos más relevantes en la sucesión, debido a su fama entre los porteños. El «Restaurante del Parque 3 de Febrero» reabrió apenas 16 días después de la muerte de Hansen, bajo la administración de sus herederos y el capataz Marino Bossi.
Contexto ético: Desde la ética de Aristóteles, la areté o excelencia se alcanza a través de la virtud en las acciones. Para la familia Hansen, la virtud residía en mantener el legado familiar a pesar de las adversidades. La decisión de reabrir el restaurante tan pronto tras la muerte del patriarca refleja un intento de preservar el bienestar económico de los herederos, asegurando que la clientela no abandonara el local.
A pesar de los esfuerzos por mantener el restaurante, la liquidación de sus bienes fue inevitable. El 6 de abril de 1893, el local fue arrendado a Enrique Lamarque por la Municipalidad, que aumentó el alquiler a 1,000 pesos mensuales. Los herederos realizaron un remate de las pertenencias del negocio entre el 21 y 22 de abril del mismo año, siendo Casimiro Otero quien adquirió la mayor parte de los muebles y enseres.
A lo largo de los años, el restaurante cambió de manos y de nombre, pero la impronta de los Hansen quedó grabada en la memoria colectiva de los vecinos de Palermo.
Currículum:
Juan Hansen: Nacido en Hamburgo, Alemania, en 1834. Emigró a Buenos Aires, donde se casó con Inés Ana Anderson. Fundador del «Restaurante del Parque 3 de Febrero». Murió en 1892 a los 58 años.
Inés Ana Anderson: Irlandesa, esposa de Juan Hansen y madre de sus siete hijos. Murió en 1889, víctima de cáncer de estómago.
Eduardo Schirmer: Panadero y yerno de los Hansen, se casó con dos de las hijas del matrimonio.