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Consumo en caída: agosto dejó persianas bajas, alquileres y una recuperación que no llega al bolsillo
El consumo privado volvió a retroceder en agosto y confirmó una escena que se repite en calles comerciales de Palermo y de toda la Ciudad: locales vacíos, carteles de alquiler, negocios que no logran sostener sus costos y familias que ajustan hasta en los gastos cotidianos. Detrás de la discusión macroeconómica, la economía real sigue pasando por la caja del supermercado, el restaurante de barrio y el pequeño comercio.
Según el Índice de Consumo Privado de la Universidad de Palermo, el consumo privado cayó 0,6% interanual en agosto y 1,2% frente a julio, con nueve meses consecutivos de resultados negativos. En los primeros ocho meses de 2026, la demanda interna acumuló una baja de 1,4% frente al mismo período del año anterior.
El golpe fue especialmente fuerte en el consumo masivo: el informe registró una merma de 4,9% mensual durante agosto y una caída de 3,2% interanual. Allí entran los alimentos, bebidas, productos de limpieza, combustibles y otros gastos esenciales que representan la mitad del presupuesto familiar. Cuando ese indicador baja, no habla de una elección sofisticada de consumo: habla de hogares que llegan con menos aire a fin de mes.
También se desplomaron los servicios de recreación y turismo, con una caída mensual de 5,7%. Los restaurantes tradicionales porteños anotaron en agosto su sexta baja interanual consecutiva: 7,1%. Salir a comer, ir al cine, viajar o simplemente sostener un encuentro social empieza a quedar relegado frente a expensas, alquiler, servicios y comida.
La carne vacuna es una postal de ese cambio. Mientras su consumo cayó 10,5% interanual y lleva 13 meses de contracción, la carne porcina creció 12,5%. No es una moda gastronómica: es la adaptación forzada de los hogares a precios que empujan a reemplazar productos.
El Gobierno nacional llegó con la promesa de ordenar la economía, bajar la inflación y recuperar el poder adquisitivo. La baja de la inflación, cuando ocurre, no alcanza por sí sola si los ingresos siguen corriendo desde atrás, el crédito para consumo se contrae y las persianas continúan bajando. Las compras con tarjeta de crédito cayeron 11,3% real interanual y los préstamos personales, 7,5%.
La responsabilidad política debe discutirse con datos, sin insultar ni convertir al votante en enemigo. Quienes eligieron a Javier Milei, como quienes eligieron otras alternativas, expresaron una expectativa y un malestar. Pero una gestión se mide por sus resultados: empleo, salario, actividad, consumo y posibilidad de sostener un comercio. En esas variables, agosto dejó una señal difícil de maquillar.