Trae una bocanada de humanidad en tiempos de algoritmos
Mientras medio planeta discute inteligencia artificial, plataformas de streaming, algoritmos que deciden qué mirar y redes sociales convertidas en una picadora industrial de atención, en Buenos Aires todavía sobrevive un ritual antiguo y profundamente humano: entrar a una sala de cine, apagar el celular y mirar una película rodeado de desconocidos. Casi una ceremonia pagana del siglo XX resistiendo en pleno 2026.
En ese contexto desembarcará en el MALBA la 13ª edición de la Semana de Cine Portugués, que se desarrollará entre el 28 de mayo y el 4 de junio en el auditorio del museo de Avenida Figueroa Alcorta. Y no se tratará solamente de una muestra cinematográfica. Lo que llegará será una especie de manifiesto cultural silencioso contra la velocidad vacía de estos tiempos.
La programación reunirá películas contemporáneas portuguesas atravesadas por temas incómodos, sensibles y profundamente humanos: el pasado colonial europeo, la identidad, la marginalidad urbana, el terror político, la memoria y las contradicciones del presente. Todo eso filmado con una tradición cinematográfica que desde hace décadas trabaja más sobre el clima, el silencio y la observación que sobre la lógica frenética de Hollywood.
Porque el cine portugués tiene algo extraño. No busca agradar desesperadamente. No parece diseñado por ejecutivos de plataformas que estudian cuánto dura la atención de una persona mirando TikTok mientras come. Sus películas todavía se toman el tiempo de respirar. Y eso, hoy, parece revolucionario.
El MALBA como refugio cultural en una ciudad acelerada
La llegada de la Semana de Cine Portugués también vuelve a consolidar al MALBA como uno de los últimos grandes refugios culturales porteños donde todavía se apuesta a experiencias artísticas presenciales y pensadas con criterio.
En una Buenos Aires cada vez más golpeada por el ajuste cultural, el cierre de espacios independientes y el achicamiento del consumo artístico, la continuidad de festivales internacionales empieza a adquirir un valor simbólico enorme. Ya no se trata solamente de ver películas. Se trata de defender la posibilidad misma del encuentro cultural.
La organización del festival fue realizada por VAIVEM con apoyo del Camões IP, la Embajada de Portugal en Buenos Aires, la Fundación Calouste Gulbenkian y el propio MALBA.
Películas sobre un mundo roto
Uno de los ejes más fuertes de esta edición será el foco dedicado al poscolonialismo. Una temática que el cine portugués viene trabajando con creciente crudeza y honestidad.
Portugal fue uno de los imperios coloniales más extensos de la historia moderna. Angola, Mozambique, Guinea-Bissau, Cabo Verde, Brasil, Goa y Timor forman parte de una herencia histórica gigantesca cuyas consecuencias todavía siguen latiendo en Europa y África. Y el cine portugués contemporáneo parece decidido a mirar esas heridas sin maquillaje.
Las películas seleccionadas abordarán justamente las marcas sociales, políticas y emocionales que dejó ese pasado colonial, construyendo una cartografía cinematográfica incómoda pero necesaria.
En tiempos donde muchos discursos públicos intentan simplificar la historia hasta volverla propaganda, el cine aparece como uno de los pocos espacios capaces de sostener complejidades.
Terror, ciencia ficción y cine experimental
La programación también incluirá una sección especial realizada junto al Festival MOTELX de Lisboa, dedicado al cine de terror y fantástico.
Y acá aparece otra particularidad fascinante del cine portugués contemporáneo: su capacidad para mezclar terror psicológico, ciencia ficción, body horror y crítica social sin caer en fórmulas prefabricadas.
Mientras gran parte del terror comercial mundial parece construido como una montaña rusa de sustos automáticos y muñecos poseídos, muchos directores portugueses trabajan el miedo desde lugares más políticos y existenciales. El monstruo ya no aparece solamente debajo de la cama. Aparece en el deterioro social, en la soledad urbana, en la memoria histórica y en la violencia silenciosa de la vida contemporánea.
Una programación diversa y potente
Entre los títulos más esperados de la muestra se destacan:
- “A Vida Luminosa”, de João Rosas.
- “Entroncamento”, de Pedro Cabeleira.
- “O Riso e a Faca”, de Pedro Pinho.
- “Fuck The Polis”, de Rita Azevedo Gomes.
- “Ouro e Cinza”, de Salomé Lamas.
También habrá funciones de cortometrajes, presentaciones especiales y espacios de preguntas y respuestas con realizadores invitados.
Y como pequeño oasis dentro de un mundo hiperestimulado, volverá la sección “Peliculinhas”, dedicada a cortos de animación para chicos y familias. Una propuesta que apuesta a recuperar la capacidad de asombro infantil lejos del ruido industrial de ciertas franquicias globales diseñadas casi como juguetes audiovisuales.
Buenos Aires y su vieja relación con el cine europeo
La llegada del cine portugués también reactiva una tradición histórica de Buenos Aires: su vínculo cultural con el cine europeo de autor.
Durante décadas, los porteños construyeron una relación sentimental con las cinematografías de Francia, Italia, España y Europa del Este. Las salas de la Avenida Corrientes, los cineclubes universitarios y los festivales independientes formaron generaciones enteras que aprendieron a mirar el mundo a través del cine.
Hoy, en una época dominada por plataformas donde todo parece reducido a “contenido”, festivales como este funcionan casi como una resistencia cultural. Una forma de recordar que el cine no nació para acompañar distracciones sino para provocar emociones, discusiones y preguntas.
Tal vez por eso la Semana de Cine Portugués tenga algo profundamente porteño. Porque Buenos Aires todavía conserva esa extraña melancolía cinéfila de ciudad que ama perderse dos horas en una sala oscura mientras afuera el mundo sigue corriendo desesperado.
La programación completa y las entradas ya se encuentran disponibles en el sitio oficial del MALBA.