La claustrofobia es un problema que puede traer severas consecuencias en el normal desenvolvimiento de la vida de una persona. El miedo al encierro, afecta en todas las culturas, razas y niveles socioeconómicos, y su evolución y complicaciones son muy variables pero tiende a ser un cuadro fluctuante y crónico.
La persona claustrofóbica no tiene miedo al espacio cerrado en sí mismo, sino a las posibles consecuencias negativas de estar en ese lugar, como quedarse encerrado para siempre o la asfixia por creer que no hay suficiente aire en ese lugar.
En el caso puntual de la claustrofobia, es una fobia específica por la cual la persona reacciona con desesperación por miedo a ahogarse o sofocarse al quedar en el interior de un lugar cerrado que, ademas de ascensores, puede desatarse frente a todo espacio relativamente reducido como puede ser el subte, el tren, los aviones, los túneles o sótanos, los dispositivos diagnósticos como TAC o la Resonancia Magática, las habitaciones pequeñas (baños), teatros, cines, auditorios, etc.
Según la lic. Lila Isacovich, Directora del área Asistencial de la FUNDACION BUENOS AIRES, La claustrofobia en si misma no es un trastorno de ansiedad o un ataque de pánico, sino que suscita los mismos síntomas. Es decir, cuando la persona debe enfrentarse o entrar a un lugar cerrado, comienza a experimentar los mismos sintomas que despiertan esos sindromes.