El domingo 20 de septiembre, a las 7 de la mañana, Palermo será el punto de partida de una de las grandes postales deportivas de Buenos Aires. La Maratón Internacional de Buenos Aires, los clásicos 42K, largará y terminará en la esquina de avenida Figueroa Alcorta y Dorrego, junto a los bosques, para llevar a miles de corredores por avenidas, barrios y símbolos de la Ciudad.
No es una carrera cualquiera. Son 42,195 kilómetros, seis horas máximas para completar el recorrido y una mezcla única de atletas de elite, corredores experimentados, viajeros que llegan desde otros países y gente que durante meses se entrenó para cumplir una promesa personal: cruzar la meta. La prueba es organizada por la Asociación de Carreras y Maratones Ñandú y forma parte del calendario internacional de World Athletics.
Palermo, largada y llegada de la aventura
El corazón del operativo estará instalado en Figueroa Alcorta y Dorrego. Desde allí saldrán los corredores en corrales, ordenados según los tiempos que declararon al inscribirse. Es importante llegar con anticipación: el acceso a la zona estará condicionado por vallas, cortes de tránsito y una concentración masiva de participantes, familiares, grupos de running y personal de organización.
La llegada será en el mismo punto. Después de atravesar la Ciudad, los maratonistas volverán a Palermo para recibir la medalla, la hidratación y ese momento de emoción bastante inexplicable para quien nunca corrió una maratón: los últimos metros, con las piernas ya negociando por separado con el cerebro y el público empujando desde afuera.
El circuito urbano, completamente sobre asfalto, atraviesa algunos de los paisajes más reconocibles de Buenos Aires. La carrera combina el verde de Palermo, avenidas monumentales, el Centro porteño, Puerto Madero y sectores históricos. Es parte de su atractivo turístico: un modo de conocer la Ciudad corriendo, aunque quien vaya buscando detenerse a sacar una foto en cada esquina va a descubrir que 42 kilómetros son una guía turística con cierta maldad.
Retiro de kit, remera y Expo Running
El kit se entrega en la Expo Running instalada en Parque Sarmiento, con ingreso por avenida Triunvirato. Los horarios son:
- Viernes 18 de septiembre, de 11 a 20.
- Sábado 19 de septiembre, de 9 a 16.
Para retirarlo, el titular debe presentar documento, código QR y número de dorsal. Si lo busca un tercero, deberá llevar también la documentación correspondiente. El kit incluye la remera oficial, confeccionada por adidas, sponsor principal de la competencia. La marca de las tres tiras acompaña a los 42K junto a Personal, Clarín, GCBA, Nestlé, Gatorade, YPF, Banco Nación, Sancor Prevención, Michelob, Leapmotor, Granix, Ena, Arcor, Mogul, Raptor, Néctar, Emergencias, GUM, Playadito y Cereal Mix.
La remera oficial es un recuerdo hermoso, pero no es obligatorio usarla para competir. Para correr una distancia tan larga, conviene vestirse con prendas ya probadas en entrenamientos: remera técnica, medias deportivas, calza o short que no genere rozaduras y protección solar. El mandamiento del maratonista es simple: no estrenar nada el domingo. Ni zapatillas, ni geles, ni calza, ni una valiente decisión estética tomada a las seis de la mañana.
Zapatillas, comida y estrategia: lo que no se improvisa
Las zapatillas deben ser de running para asfalto y estar usadas, pero no vencidas. Es preferible un modelo cómodo y conocido antes que un calzado nuevo, caro o de moda. La distancia castiga los pies: se hinchan, rozan, transpiran y reciben miles de impactos. Unas medias adecuadas y vaselina o crema antirozaduras en zonas sensibles pueden evitar que una carrera soñada se transforme en una caminata dolorosa.
La noche anterior conviene cenar liviano y conocido: arroz, pasta, papa, pan o alguna combinación de carbohidratos que cada corredor ya haya probado. El desayuno se recomienda entre dos y tres horas antes de largar, sin excesos de grasa ni fibra. Tostadas, banana, avena, miel, mermelada o bebidas deportivas pueden ser opciones, siempre de acuerdo con la tolerancia individual.
Durante la prueba hay que hidratarse y consumir los geles o alimentos que se hayan utilizado en los fondos de entrenamiento. Un maratón no es el momento para experimentar con un gel sabor “triple chocolate explosivo” que apareció gratis en una bolsa. La regla vale para todos: nada nuevo el día de carrera.
Corredores diabéticos: planificación antes que coraje
Las personas con diabetes pueden correr una maratón, pero deben hacerlo con apto médico, entrenamiento acumulado y un plan personal acordado con su equipo de salud. El esfuerzo prolongado puede modificar la glucemia durante y después de la prueba, por lo que el monitoreo es fundamental.
Se recomienda llevar identificación médica, glucosa de acción rápida —tabletas, geles o bebida con carbohidratos ya conocida—, teléfono cargado y los elementos necesarios para controlar la glucemia. También es clave que un acompañante o compañero de equipo sepa dónde están esos recursos. Si el corredor usa insulina o medicación capaz de producir hipoglucemia, las decisiones de dosis deben estar definidas previamente con su médico.
Temblor, sudor frío, confusión, mareo, debilidad intensa o alteraciones de la visión no son molestias para “aguantar”. Son señales para frenar, medir, tratar y pedir ayuda. Terminar una maratón es una gran conquista; cuidarse para poder seguir corriendo muchos años es bastante más importante.
Cortes y cómo moverse por la Ciudad
La carrera implica un operativo de tránsito de gran escala. Desde el sábado habrá cortes en la rama norte de Figueroa Alcorta entre Dorrego y Julio A. Noble. Por la noche se ampliará el cierre desde las vías del Ferrocarril Mitre hasta Dorrego, mientras que la rama sur permanecerá habilitada.
El domingo habrá cierres totales y sucesivos sobre el recorrido, además de cortes transversales que se levantarán a medida que pase el pelotón. Carlos Pellegrini, Diagonal Norte y el sector de Mariquita Sánchez de Thompson también estarán afectados. Para quienes deban circular, la recomendación es salir con tiempo, revisar los canales oficiales de tránsito y no confiar en que “por ahí paso igual”: el domingo el mapa de Buenos Aires tendrá más vallas que certezas.
La Maratón de Buenos Aires vuelve a convertir a Palermo en puerta de entrada de una Ciudad que se corre, se mira y se alienta. Para el visitante es una oportunidad de vivir una mañana distinta; para el porteño, una fecha para organizarse. Y para quien llegue a la meta, una sola verdad: después de los 42K, Palermo queda exactamente donde estaba, pero el corredor ya no es el mismo.