Plaza Italia: El Monumento a Giuseppe Garibaldi. Plaza de los Portones.

La Plaza Italia se encuentra ubicada en la Avenida Santa Fe al 4000, del barrio de Palermo, marcando el lugar donde la Avenida Sarmiento finaliza. Precisamente en la esquinas con esta última se encuentran las entradas al Zoológico de Buenos Aires, al predio ferial de la Rural y al Jardín Botánico. En el centro de la plaza se ubica el Monumento a Giuseppe Garibaldi, inaugurado el 19 de junio de 1904 en un acto que presenciaron Julio Argentino Roca y Bartolomé Mitre.

Garibaldi en la hasta entonces plaza de Los Portones. El monumento se inauguró el 19 de junio de 1904

Los Portones de Palermo, que hacían las veces de entrada al parque Tres de Febrero a fines del siglo XIX, datan del año 1875 y fueron diseñados por Jules Dormal. Reconocido arquitecto belga que participó en numerosas obras de altísimo valor arquitectónico, aún en pie, como algunos pabellones del Jardín Zoológico que evocan templos religiosos, como el hindú de los elefantes. Completó las construcciones del edificio del Congreso de la Nación y del Teatro Colón; proyectó la Casa de Gobierno de La Plata, remodeló el Teatro Ópera, construyó el Palacio Pereda (hoy residencia del embajador de Brasil), entre otros.

Dormal fue designado Ingeniero del Parque Tres de Febrero a principios de 1875 y su firma aparece en los planos y en los contratos de ejecución del camino de acceso y los pórticos de mampostería y rejas metálicas encargados al establecimiento de herrería de Silvestre Zamboni e Hijos.

Consistían en tres amplias entradas para carruajes y jinetes y dos para peatones. Arcos de medio punto, basamento de los cuerpos, pilastras sin capiteles con frisos desmesurados y trozos curvos en la cornisa del coronamiento. Tres años después de haberse construido, la Legislatura da cumplimiento al proyecto del diputado Luis Varela y hace efectivo el pago de peaje para cabalgaduras y rodados. Durante la noche servían para cerrar el paso al parque Tres de Febrero porque se hallaban ubicados en la actual Av. Sarmiento, entre los predios que conforman el Jardín Zoológico y la Sociedad Rural Argentina.

El terreno de la plazoleta de “los Portones” era bajo y fácilmente inundable, y como las calles carecían de bocas de tormenta, se formaban grandes charcos. Los días de lluvia era una aventura de audaces llegarse hasta allí. Por la calle Santa Fe, que a esa altura tenía el mismo ancho de ahora, corría el agua de tal manera en dirección al arroyo Maldonado, que parecía un torrente, y los tranvías de caballos que iban hasta Belgrano debían interrumpir sus viajes, cuentan crónicas de época. Desde ella partió, en 1897, el primer tranvía eléctrico que tuvo la ciudad de Buenos Aires. Barrio evocado en letras de tango y poesía borgiana, en la esquina de Thames y Santa Fe se encontraba la pulpería “Sol de Mayo”, concurrida a mediados del siglo XIX por gente de la escolta de Juan Manuel de Rosas.

Este espacio, por esos años no constituido como plaza, fue cobrando uso al abrirse al público las puertas del Jardín Zoológico, con la dirección del doctor Eduardo L. Holmberg, en el año 1890 y las del Jardín Botánico, en 1898.

El nombre de Plaza Italia (el primer país extranjero que dará nombre a un espacio público en Buenos Aires) aparecerá a consecuencia de la instalación del monumento a Giuseppe Garibaldi, una obra del escultor italiano Eugenio Maccagnani (1852-1930), inaugurado el 19 de junio de 1904.

A fines de abril de 1906 la Comisión del Monumento a Garibaldi peticiona a la Intendencia Municipal, que se exigiera a las empresas de tranvías la colocación en sus tableros del nombre Plaza Italia, en lugar de Palermo o Portones, que llevaban los coches, lo que se resolvió favorablemente. La antigua estación de tranvías llamada “Portones” estaba en Santa Fe 4156, cuyo terreno ocupa hoy la Agencia Palermo del Banco de la Nación Argentina.

Los “Portones de Palermo”, como se los reconocía y que servían de referencia y punto de reunión a quienes frecuentaban el parque Tres de Febrero a comienzos del siglo XX, se mantuvieron hasta el año 1917, ya que durante la Intendencia del doctor Joaquín Lambías fueron demolidos, perdiendo con ello la Plaza Italia la nota destacable que la decoraba dentro del entonces poco llamativo conjunto arquitectónico. Una réplica de los antiguos portones puede verse hoy a la entrada al Jardín Zoológico Municipal.

Plaza Italia
Italia fue la primera nación extranjera, aparte de España, que nos dio su nombre para una de nuestras plazas. Otras la siguieron como plaza Británica, plaza Francia, plaza Irlanda, ello como reconocimiento del pueblo argentino a los países europeos que se asociaron a los festejos patrios del Centenario de la Revolución de Mayo. El nombre fue consecuencia de la instalación del monumento a Garibaldi en la hasta entonces plaza de Los Portones. El monumento se inauguró el 19 de junio de 1904.

El lugar de la Plaza Italia fue un sitio abierto al paso público desde muy antiguo. Fue tenida en cuenta al ver la gran afluencia de gente que concurrió a la primera Exposición de la Sociedad Rural Argentina, que se realizó en 1878. Siguió cobrando animación, con la creación del Jardín Zoológico en 1890; el Jardín Botánico en 1892.
Su antiguo nombre se lo darían unos inmensos portones que constituían la entrada al Parque 3 de Febrero, creado en 1875, ellos daban frente a la actual Plaza Italia. En 1917 desaparecieron los “Portones de Palermo”.

La decoración de la plaza solo tenia a fines del siglo pasado una fuente en su centro, que era una de las dos que se habían retirado de la actual Plaza de Mayo. Los árboles, el césped y las flores que se ven actualmente vendrían muchos años mas tarde.

En el Barrio de Palermo se encuentra la Plaza Italia, donde es atracción predominante el Monumento a Giuseppe Garibaldi.

Es una estatua ecuestre donada a la Ciudad por los residentes italianos en 1904.

El monumento

El 19 de junio de 1904 fue erigido el monumento a Giuseppe Garibaldi. La obra es de autoría de Eugenio Maccagnani , quien confeccionó una réplica de la existente en Brescia, Italia. Tomás Ambrosetti tuvo a su cargo la entrega del monumento a nuestra ciudad, fue el titular de la comisión organizadora del homenaje, y ponderó las cualidades de Garibaldi, refiriéndose a su participación al frente de las campañas en América del Sur (especialmente en Uruguay, Brasil y Argentina) denominándolo “hombre universal”.

El acto de inauguración estuvo encabezado por el presidente Julio A. Roca, junto a Bartolomé Mitre en el palco oficial. Se encontraban presentes el intendente Alberto Casares, el propio autor Eugenio Maccagnani, a los que se sumaron representantes diplomáticos de todo el mundo. En el monumento se incluyen la gran estatua ecuestre del general, las dos figuras alegóricas de la Libertad y de la Victoria, y los altos relieves de la batalla de San Antonio y el embarco de los Mil en la playa de Quarto, cerca de Génova.

Después del emplazamiento de la estatua a Garibaldi, rodeada de postes de hierros unidos con cadenas, a su frente, y sobre los costados de “los Portones”, se destacaban dos plazoletas de figura triangular. La decoración de la plaza sólo tenía a fines del siglo XIX una fuente en su centro, que era una de las dos que se habían retirado de la actual Plaza de Mayo. Los árboles, el césped y las flores que hacen al paisaje general de la plaza vendrían muchos años mas tarde.

A partir de la instalación del monumento a Garibaldi, la afluencia de concurrentes a la plaza comenzó a cobrar mayor número y significación, ya que se convirtió en punto de concentración de las sociedades italianas, especialmente cada 20 de setiembre, fecha que recuerda la entrada de las tropas en Roma en el año 1870.

Esta obra de Eugenio Maccagnani (l852-1930) es réplica de la erigida en Brescia, Italia.
Jose Garibaldi fué un general italiano, nacido en Francia, cuya novelesca vida, transcurrió en parte en Argentina En Plaza Italia, se inaugura el monumento a Giuseppe Garibaldi con enorme asistencia de la colectividad italiana: en el acto hablan el político Alfredo Palacios y el escritor Belisario Roldán. Ambos figuraban entre los oradores más respetados del momento. Pero el acto popular más concurrido es el que se realiza para festejar los 80 años de Bartolomé Mitre, verdadero jubileo consagratorio del ex presidente.

La Argentina sigue recibiendo inmigrantes: más de 125.000 arribaron ese año. Se empieza a construir la terminal ferroviaria de Retiro, que será un modelo de arquitectura avanzada. Lo único que aún se conserva es el monumento a Garibaldi, hoy protegido por la plaza propiamente dicha. La arcada que se aprecia a la derecha, que también sobrevive, fue la tradicional entrada del entonces Jardín Zoológico Municipal.

Llama la atención la red de vías tranviarias, que se entrecruzan y forman una compleja telaraña. En primer plano aparece un coche de la compañía de tranvías Eléctricos de Buenos Aires, que fue absorbida por la Anglo Argentina en 1908. Atrás, enmarcado por los Portones, marcha un tranvía con acoplado para obreros cuya empresa no se puede individualizar con absoluta seguridad.

A quienes conozcan este importante centro de actividad que es hoy Plaza Italia tal vez les resulte difícil creer que, alguna vez, este lugar disfrutó de tanta quietud. Roca y Mitre la inauguraron


Se levanta en plaza Italia, en Palermo

El héroe de la independencia peninsular era un personaje venerado por italianos y rioplatenses
Su monumento ecuestre mira hacia la avenida Sarmiento
El revisionismo lo convirtió en un personaje polémico y a veces lo tildó de villano oportunista e inescrupuloso, pero a fines del siglo XIX José Garibaldi era un héroe indiscutido, en el sitial de las figuras destacadas de la historia y cuya vida era una cabal representación de su propia divisa: “Toda injusticia me mueve a la acción”.
Su imagen, casi legendaria, pocos años después de su muerte (1882) movió a los inmigrantes italianos en la Argentina a levantarle una estatua, para lo cual abrieron una colecta mediante avisos publicados en los diarios de antaño en este caso La Nación y en La Prensa.

La buena acogida de la iniciativa, no sólo entre la colectividad, permitió contratar al escultor Eugenio Maccagnani, quien decidió hacer una réplica de la obra ya realizada para la ciudad italiana de Brescia, en talleres especializados en fundición de bronce que existían en Berlín.
Ya concluida, se eligió para emplazarla el paseo entonces conocido como Plaza de los Portones (rodeado de grandes plátanos), frente a la parada de una línea de tramways, en Palermo.

El monumento junio de 1904.

La inauguración

La inauguración de la estupenda estatua ecuestre, con bajorrelieves y un Garibaldi de sombrero que mira al río, tuvo lugar el 19 de junio de 1904, en uno de los actos de mayor convocatoria registrados en esta capital.
Lo encabezó el presidente Julio A. Roca, que compartió el palco oficial con Bartolomé Mitre (a quien había invitado a subir al carruaje, al pasar por su casa y ver que se aprestaba a subir a su propio vehículo para dirigirse a la ceremonia), el intendente Alberto Casares y el propio Maccagnani, más representantes diplomáticos de todo el mundo. Rodearon el palco miembros de los Grupos Garibaldinos -los más entusiastas-, junto a no pocas asociaciones y logias masónicas, a una de las cuales perteneció el militar y aventurero peninsular.

El titular de la comisión organizadora del homenaje, Tomás Ambrosetti, tuvo a su cargo la entrega oficial del monumento a la ciudad, al tiempo que más de 50 bandas de música interpretaban un himno dedicado a Garibaldi.
Ambrosetti ponderó esos aspectos epopéyicos de Garibaldi, de enorme poder de seducción sobre librepensadores, románticos e idealistas como Alejandro Dumas, quien se unió a su ejército en Sicilia, en 1860, y se refirió a su participación en las campañas que lideró en América del Sur, sobre todo en Uruguay, Brasil y la Argentina, por lo que lo llamó “hombre universal”. Cuatro meses después, la entonces municipalidad aprobó la nueva denominación de plaza Italia.
Willy G. Bouillon

Un indulto para un seguidor
* Entre tantas notas de color que ofreció un acontecimiento de esta magnitud, cabe mencionar un indulto presidencial sin precedente. En el palco, y tras una consulta a Mitre, Roca mostró una particular forma de adherir al acto, al dictar allí mismo un decreto por el cual dispuso la libertad inmediata de Vicente Malpelli, encarcelado en 1889 a raíz de diversos hechos delictivos, según señaló la medida. Malpelli poseía un atenuante insoslayable para esa oportunidad: había participado en casi todas las campañas de Garibaldi.

Plaza Italia (línea D del subte de Buenos Aires)
La estación Plaza Italia forma parte de la línea D de la red de subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires. Fue inaugurada el 29 de diciembre de 1938 y se encuentra ubicada debajo de la Avenida Santa Fe adyacente a Plaza Italia, entre las calles Jorge Luis Borges y Thames, en el barrio de Palermo.

Posee una tipología subterránea con un andén central y dos vías, vestíbulo intermedio, acceso mediante escaleras y servicio de Wi-Fi público.

Construida por la CHADOPyF en la década de 1930, la estación Plaza Italia se encuentra adornada con numerosos murales cerámicos instalados tanto en su andén como en sus dos boleterías. En el piso de su andén central se encuentra un mural basado en un boceto del famoso pintor argentino Benito Quinquela Martín del año 1939, realizado por Constantino Yuste, llamado La descarga de los convoyes y cuyas medidas son 6,35 x 4,23 metros. En dirección a las escaleras que llevan al nivel superior, una de sus arcadas está decorada con el mural Capilla en la sierra basado en un boceto de Fray Guillermo Butler y realizado por Cattaneo y Compañía, cuyas medidas son 10,10 x 2,5 metros.

El vestíbulo oeste posee dos murales también realizados por Cattaneo y Cia. Uno de ellos está basado en bocetos de 1938 de Leónie Matthis de Villar e incluye las escenas Besamanos de los caciques, La visita del gobernador y Casamientos colectivos, y sus medidas son 3,5 x 2,15 metros; mientras que el otro se titula La Iglesia del Pilar, siglo XIX, está basado en bocetos de José Millé de 1938 y sus medidas son 3,6 x 2,15 metros.

En 1997, a pesar de la declaración de Monumento Histórico, el concesionario Metrovías decidió la remodelación de los dos vestíbulos de la estación, que perdieron su decoración original de azulejos coloreados.


ELEGÍA DE LOS PORTONES

A Francisco Luis Borges Barrio Villa Alvear: entre las calles Nicaragua, Arroyo Maldonado, Canning y Rivera. Muchos terrenos baldíos existen aún y su importancia es reducida. Manuel Bilbao: Buenos Aires, 1902


En un principio se pensó en llamarlo “Ciudad de los obreros”, pero finalmente se optó por Villa Alvear, que estaba limitada por las Avenidas Santa Fe, Canning (Scalabrini Ortiz) y Córdoba y la calle Godoy Cruz o las vías del Ferrocarril al Puente Pacífico. Era un rectángulo de catorce cuadras de largo y siete de ancho con una superficie aproximada de cien cuadras. El Arquitecto Juan Antonio Buschiazzo proyectó esta villa en 1888, tiempos del Intendente Alvear, por encargo del Banco Inmobiliario del cual Antonio Devoto era su presidente. Desde las calles Cabrera a Costa Rica y de Gurruchaga a Thames, fue dividida por pasajes y se trazaron plazoletas, como la de Honduras y Serrano, que le dieron al lugar una especial fisonomía. Con los años también Villa Alvear dejaría de llamarse así para ser conocido solamente por Palermo Viejo.

Esta es una elegía de los rectos portones que alargaban su sombra en la plaza de tierra. Ésta es una elegía que se acuerda de un largo resplandor agachado que los atardeceres daban a los baldíos. (En los pasajes mismos había cielo bastante para toda una dicha y las tapias tenían el color de las tardes.) Ésta es una elegía de un Palermo trazado con vaivén de recuerdo y que se va en la muerte chica de los olvidos. Muchachas comentadas por un vals de organito o por los mayorales de corneta insolente de los 64, sabían en las puertas de la gracia de su espera. Había huecos de tunas y la ribera hostil del Maldonado -menos agua que barro en la sequíay zafadas veredas en que flameaba el corte y una frontera de silbatos de hierro. Hubo cosas felices, cosas que sólo fueron para alegrar las almas: el arriate del patio y el andar hamacado del compadre. Palermo del principio, vos tenías unas cuantas milongas para hacerte valiente y una baraja criolla para tapar la vida y unas albas eternas para saber la muerte. El día era más largo en tus veredas que en las calles del centro, porque en los huecos hondos se aquerenciaba el cielo. Los carros de costado sentencioso cruzaban tu mañana y eran en las esquinas tiernos los almacenes como esperando un ángel. Desde mi calle de altos (es cosa de una legua) voy a buscar recuerdos a tus calles nocheras. Mi silbido de pobre penetrará en los sueños de los hombres que duermen. Esa higuera que asoma sobre una parecita se lleva bien con mi alma y es más grato el rosado firme de tus esquinas que el de las nubes blandas.

Jorge Luis Borges- Elegía de los Portones (Cuaderno San Martín, 1929)