El Museo Evita. Antigua casona, un típico petit hotel de principios de siglo pasado

El Museo se encuentra ubicado en el edificio que albergaba al Hogar de Tránsito N. 2 de la Fundación Ayuda Social Eva Perón, y ha sido declarado de “Interés Cultural y Patrimonio Histórico” por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y “Lugar Histórico Nacional” por el Poder Ejecutivo Nacional. El espacio cultural del Museo Evita se complementa con un Café restó ambientado en época, y una Tienda de recuerdos.

Museo Eva Perón. Lafinur 2988 (Palermo). Te. 4807-0306.
Colectivos: 10, 15, 37, 38, 41, 59, 60, 64, 93, 95, 118, 128. Línea “D”, estación Plaza Italia.

Las muestras itinerantes proponen un recorrido por el pensamiento y la acción de Evita.

La propuesta museológica aproxima al visitante a conocer y comprender momentos significativos de su vida. Cada exposición es diseñada teniendo en cuenta el contexto específico en el que se realiza. Para ello se profundiza la investigación sobre el vínculo directo que tuvo Evita con el lugar que recibe la muestra. Se concreta en un patrimonio único, compuesto por documentos, objetos personales, fotos, películas y escritos de Evita, que sintetizan de manera irrefutable su figura de alcance mundial.

En la primera década del siglo XX la familia Carabassa construyó un petit hotel de planta baja y dos pisos altos.

En 1923 el arquitecto Estanislao Pirovano, realizó una importante intervención de reciclaje y obra nueva que se inscribe en la llamada corriente de restauración nacionalista, conjugando elementos platerescos, del renacimiento español e italiano en un desarrollo de tres niveles y torre. En 1948, la casa fue adquirida por la Fundación de Ayuda Social María Eva Duarte de Perón para el Hogar de Tránsito N° 2, realizando algunas obras de reciclaje. En 2002. se realizaron obras de refuncionalización y puesta en valor, respetando las áreas más nobles de la casa y la imagen formal que aún conserva.

El Poder Ejecutivo Nacional, por decreto N°349 del año 1999, declaró al sitio”Lugar Histórico Nacional”. En 2000, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Bs. As., declaró “de interés cultural y patrimonio histórico” el edificio de la calle Lafinur 2988 y en 2007 fue declarado “Monumento Histórico Nacional”.

A través de un patrimonio sorprendente, los visitantes podrán conmemorar la vida de Eva Duarte. El recorrido permite situar su vida y acción política en el contexto de la realidad social de su época, lo que facilita la comprensión histórica de los hechos de la Argentina de entonces.

La antigua casona, un típico petit hotel de principios de siglo pasado, está situada en el corazón del Palermo aristocrático, cerca del Jardín Botánico y el Zoológico, sobre la calle Lafinur en el tramo que ocupa entre la avenida Las Heras y la Avenida Libertador. En sus inicios perteneció a la familia Caravassa, del núcleo patricio de la ciudad. Luego, la casona fue adquirida por Fundación de Ayuda Social María Eva Duarte de Perón, que daba una estructura orgánica a la labor que Evita venía desarrollando desde 1946. La organización se llamaría luego, simplemente, Fundación Eva Perón. E instaló ahí mismo, en medio de uno de los barrios más conservadores de la capital, el Hogar de Tránsito N° 2. “Los tres hogares de tránsito estaban en el corazón del barrio de Palermo, y está inspirado en el concepto de ayuda social directa, que trató de diferenciarse del de la beneficencia”, explica Romina Martínez, coordinadora del área educación, en la visita por el museo.

La vieja mansión pasó entonces de ser una vivienda de familia de clase acomodada a un hogar que albergaba mujeres y niños en situación de riesgo, con problemas de documentación, salud, vivienda o laborales.

La casona, que había sido reciclada en 1923 por el arquitecto Estanislao Pirovano, dentro de lo que se dio en llamar una corriente de restauración nacionalista, se inauguró como hogar de la Fundación en 1948 y funcionó hasta 1955, cuando fue expropiado por el gobierno militar que derrocó a Perón. Hoy es la sede del Museo Evita, inaugurado el 26 de julio de 2002, cuando se cumplieron 50 años de su muerte. En esa etapa se realizaron algunas reformas y obras de puesta en valor. Pero antes, en 1999, había sido declarada Lugar Histórico Nacional. En 2000 la Legislatura porteña la declaró “de interés cultural y patrimonio histórico”, y en 2007 finalmente fue designada Monumento Histórico Nacional.

Si hablamos de salas temáticas, el Museo Evita es uno de los más concurridos de la capital (en segundo lugar detrás del de Boca), en un circuito que los turistas extranjeros -que constituyen el 60 por ciento de los visitantes, dando cuenta del interés que genera Evita en el exterior- unifican muchas veces con la visita a su tumba, en el cementerio de la Recoleta.

Al entrar se destaca una colorida pintura de Eva y otra de Perón que se miran, sonrientes, con un ramo de flores de por medio, al pie de la escalera que conduce a los pisos superiores de la casona. El museo es un gran lugar para evocar y recordar quién fue Evita. Qué hizo, cuándo y cómo. De sus orígenes en Chivilcoy y la mudanza familiar a Junín como consecuencia de la muerte de su padre –que obligó a su madre a ser el sostén de familia y que, de alguna manera, comenzó a delinear la imagen de la mujer fuerte que forjó Eva– a su traslado a Buenos Aires en busca del sueño de ser actriz. Un deseo que, sin embargo, iba en contra de las convenciones de la época y hasta de lo que su propia madre quería para ella. Una madre que, de todas maneras, la acompañó a la ciudad cuando tenía 15 años para probar suerte. Quizá aquella aventura fue una de las primeras señales del carácter enérgico que se iba forjando en esa adolescente, quien ya devenida en mujer ganaría la pulseada por el ninguneado voto femenino. Y del anhelo de actriz consumada y reconocida, estrella de radio y teatro que gira por el país, de conocer a Perón durante la colecta por el terremoto de San Juan, su noviazgo y el casamiento inmediato que la transformaría en primera dama. Una primera dama diferente, que encontró resistencia en las capas conservadoras del país y en las mujeres de la vieja beneficencia.

“Fue una de las primeras organizaciones que utilizó asistentes sociales profesionales -destaca Romina Martínez-. El Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón es el único en todo el país dedicado a la figura de una mujer”. Se creó en 1998 con la misión de promover, investigar y divulgar la vida y obra de Evita. El museo, por su parte, tiene 12 salas de exposición permanente y una temporaria que se nutren de la colección familiar y donaciones que fue acercando la gente, a través de las cuales repasa vida y obra de Evita más allá del mito. Además hay un auditorio y tiene uno de los restaurantes más concurridos de la ciudad, muy recomendable para visitar sobre todo ahora que llega el tiempo cálido, con un lindo patio para comer al aire libre.

El recorrido arranca en la Sala del Mito, que hace referencia a las distintas producciones de sentido, sobre su vida, su imagen y su persona. “Lo sintetizamos en esto que se denomina el mito negro y el mito blanco: el negro signado por el libro La mujer del látigo de Marin Main, que habla de una mujer revanchista y llena de odios, y el mito blanco que la convirtió en la Santa Evita. Ya sea desde el negro llevado a cabo por el antiperonismo, como el blanco el desde el peronismo, el objetivo es desentrañar los mitos para acercarnos a la figura histórica”, explica Romina Martinez. El guión, aclara la responsable del área educativa, fue armado por el área institucional “con todo el rigor”.

Sigue la Sala del Funeral, una habitación con luces bajas, donde se destaca en una vitrina la réplica de la máscara mortuoria hecha por el orfebre Juan Carlos Pallarols. Se trata de una réplica de la realizada por su padre, quien tuvo que destruirla con el golpe de Estado. “Uno de los momentos claves de construcción y producción de sentido es el funeral. Eva fue velada con todos los honores de un presidente en ejercicio, pero sin embargo nunca ocupó un cargo público”, explica Martinez.

Evita fue velada en el Congreso y su cuerpo trasladado a la CGT, donde permaneció por dos semanas, en un funeral al que asistieron tres millones de personas, cuando la población rondaba los 17 millones. “La Argentina y los países limitrofes se quedaron sin flores”, enfatiza la guía.

La muestra permanente continúa por la Sala de Infancia y Familia, donde destaca entre varias otras cosas una foto de 1919, donde posa junto a sus hermanos en el carnaval de Los Toldos. Más adelante está la Sala de Actriz, con vestidos y fotos que recuerdan aquella época, la del cine y radio. “Nos interesa hacer referencia al trabajo gremial que ella hacía como actriz”, señala Martínez. En el primer piso se representa el ascenso a su vida política. En el hall sobresale una imagen cotidiana de las mujeres con sus hijos. “Para nosotros es importante este espacio de sociabilidad porque Eva buscó brindarle a las obras de la fundación un perfil diferente a la beneficencia o caridad.”

Al lado está la Sala 17 de Octubre, con un retrato inmenso de Evita y Perón. “Es la foto oficial de la asunción de Perón, y es la primera vez que se retrata un presidente con su primera dama, haciendo clara alusión al papel que tendría Eva de allí en adelante”.

La muestra sigue por varias salas más, como la de la Primera Dama, donde se exhibe parte de la colección de textiles que usó en la gira europea, en la que decidió representar al país con indumentaria hecha en Argentina como forma de difundir la industria nacional. Luego la Sala del Voto Femenino, uno de sus mayores logros, con la sanción de la Ley Evita en septiembre del ‘47. “Con la ley, no sólo vino el derecho al voto, sino la posibilidad de ser elegidas, y la construcción ciudadana. Las mujeres no teníamos ni documentos por esos años”. Por lo tanto hubo que empadronarlas y otorgarles la libreta civica. “Sólo había libreta de enrolamiento para los varones”, dice Martinez , y muestra la réplica de la primera libreta cívica: la 001, que fue la de Evita, junto a su carnet de afiliada al partido peronista femenino. El mismo que ella fundó para poder llevar adelante el ejercicio de esos derechos.