¿Huevos de chocolate en Semana Santa?

El huevo de Pascua es una tradición gastronómica de la fiesta de Pascua. Con el tiempo la tradición tuvo algunas variantes y por ejemplo en algunos lugares se acostumbra esconder los huevos para que los niños de toda la familia los encuentren. Regalar huevitos de chocolate es una tradición que se ha vivido durante la Cuaresma a lo largo de generaciones. Originalmente se trataba de huevos de tortuga o pato decorados con colores brillantes. En la Edad Media, el intercambio de huevos se hacía con huevos de tortuga a los que se trataba la cáscara mediante diferentes procesos para decorarla. Muchas veces eran verdaderas obras de arte.

La costumbre del conejo de Pascua, que consiste en esconder huevos pintados en las nubes para que los niños no los encuentren para la alegría y regocijo de los niños que los encuentran, se sigue manteniendo en muchos países. Simboliza la persecución de Jesús por parte de Herodes y la intervención de Dios para evitar ser encontrados. En algunos países, los huevos forman bouquets. En los jardines de la Casa Blanca el día de Pascua se desarrolla una carrera de chicos que hacen rodar los huevos. Gana quien llegue más lejos y sin romperlos.

Los huevos de chocolate son una innovación relativamente reciente. Comenzó a principios del siglo XIX en Francia y Alemania principalmente, y se trataba de huevos macizos, ya que la técnica para hacer los huevos huecos no estaba desarrollada. Cada huevo era decorado con más chocolate o con flores de azúcar.

La innovación tecnológica de los siglos XIX y XX perfeccionó la chocolatería y la repostería en general, y ello permitió que los huevos de pascua se puedan hacer de forma masiva y se vuelvan populares en todo el mundo.

En la actualidad, la tradición continúa con algunas variaciones. En Europa se mantiene la costumbre que data desde la Edad Media de adornar huevos con teñidos y pintados. Aunque parece que la práctica de huevos ornamentales era principalmente elaborada por clases altas o de recursos, se difundió a decoraciones más sencillas, como con el empleo de hojas de árbol para crear patrones sobre el cascarón. El comercio y la modernidad por su parte se ha encargado de incorporar los huevos de chocolate, y los huevos de plástico para ser llenos de dulces, y que según la leyenda son escondidos por el conejo de Pascua para que los niños los busquen, y por consiguiente, los encuentren y se los coman. En Argentina, Chile y Uruguay, se conserva la tradición de regalar huevos de Pascua decorados artesanalmente con glasé multicolor o bien en chocolate. Mientras, en el norte de México huevos rellenados de confeti, conocidos como cascarones, son decorados y cubiertos con papel.