Palacio Chrysler Avenida Figueroa Alcorta al 3300

El 1 de diciembre de 1928, la empresa Chrysler y Dodge en Argentina inaugura oficialmente un impresionante edificio construido especialmente para exposición y ventas de vehículos Chrysler en la actual Avenida Figueroa Alcorta al 3300 en pleno barrio de Palermo Chico. La obra mas extravagante del arquitecto Mario Palanti: El palacio automotor de Resta Hnos tenia una pista de pruebas en la terraza. Hoy el Palacio Alcorta ha sido refuncionalizado, la pista ha desaparecido, hay viviendas de alta gama y salones de eventos.

La ciudad concebida como industria explica la expansión urbana de Buenos Aires ya en las primeras décadas del 1900, período durante el cual el sector privado construyó viviendas a las cuales el Estado, a través de la inversión pública, brindó infraestructura: el pavimento, el alumbrado público, la provisión de servicios, etc.

En la década del 30, la empresa Fevre y Basset, representante en Argentina de Dodge & Chrysler, comenzó a armar autos y ómnibus en el edificio de Figueroa Alcorta 3300, en cuyo techo había una pista de pruebas de autos. En 1946, la empresa Fevre y Basset compra un terreno de 38 hectáreas en San Justo, partido de La Matanza, para construir allí su una planta industrial. Iniciada en 1948, la planta es terminada en 1950. Todas las maquinarias existentes en el edificio de Figueroa Alcorta se trasladan a San Justo y el predio se vende al gobierno nacional.

El edificio denominado luego “Palacio Chrysler” ocupaba toda una manzana, contaba con un amplio salón de exposiciones que ocupaba todo el frente del edificio. En la parte posterior se encontraban las oficinas administrativas y los talleres de montaje y fabricación de repuestos que completaban la superficie de la planta baja. En el piso superior se encontraban los talleres de retoque y terminación y depósito de unidades para su entrega. Sin embargo lo que más llamaba la atención del edificio es la impresionante pista de pruebas circular y aperaltada construida sobre la terraza, la primera y única de su tipo en toda Sudamérica. La pista denominada Estadio Olimpo, tenía como principal finalidad realizar las últimas pruebas a las unidades terminadas, pero también era utilizado como lugar de reuniones sociales y deportivas. Tenía una extensión de 1730 metros y tribunas con capacidad para 3.000 espectadores.
En 1928, al incorporarse Diego Basset a la compañía, la empresa cambia su nombre por el de Fevre y Basset. Poco tiempo después en 1931, adquiere la firma Resta Hnos. distribuidora de los productos Chrysler.

“Palacio autódromo”. El Palacio Alcorta fue diseñado en 1927 por el arquitecto italiano Mario Palanti -creador del Barolo, entre otras celebridades porteñas-. Lo construyó en una manzana entera para una concesionaria que vendía autos Chrysler. Por eso, tuvo una pista para probarlos en la terraza: ”el estadio olímpico”, donde se cuenta que podían correr hasta a 100 km/h, también de noche. Luego lo reciclaron como lofts y oficinas, con jardín y pileta en la forma hueca que dejó la pista. También albergó al Museo Renault. Y hoy funcionan locales y viviendas de lujo.

Palacio Alcorta es el nombre actual de un gran complejo que ocupa una manzana completa en el barrio de Palermo Chico, Buenos Aires. Se compone de viviendas de alta categoría (del tipo conocido como loft) y salones de eventos. Solía alojar en su planta baja al llamado Museo Renault. Su dirección es Avenida Figueroa Alcorta 3351.

El edificio fue proyectado originalmente en 1927 por el arquitecto italiano Mario Palanti (autor del Palacio Barolo y el Palacio Salvo) para la Concesionaria “Resta”, que vendía automóviles de la firma Chrysler. Por ello se lo conocía antiguamente como “Edificio Chrysler” y en su momento fue promocionado como el primer Palacio Autódromo.1 La construcción fue realizada por la empresa de Federico Bence.

La característica más notable del Concesionario Resta era un rasgo poco menos que extravagante: el amplio edificio, de una manzana de superficie, poseía en su interior su propia pista circular de prueba de vehículos al aire libre, llamada “Estadio Olimpo”. Se encontraba en la terraza, cuya base era cóncava para darle el peralte adecuado. El edificio fue inaugurado el 1 de diciembre de 1928.

En 1931, Resta Hermanos fue absorbida por Fevre y Basset. Más tarde, el edificio fue ocupado por el Comando de Arsenales del Ejército Argentino y el Registro Nacional de Armas. En 1992 se llevó a cabo la Expo-Gourmandise, que generó una polémica por las quejas de los vecinos acerca de la perturbación a la tranquilidad del barrio. En 1993 el Ejército llevó al “Palacio Chrysler” a remate mediante el Banco Ciudad, y promocionándolo como “la manzana más cara de la ciudad”. Los vecinos de Palermo Chico nuevamente se expresaron en contra de la posibilidad de su transformación en shopping.

En 1994, fue finalmente transformado en un complejo de lofts de lujo. El estudio de arquitectura MSGSSS estuvo a cargo de la remodelación total, dividiendo el espacio interno en viviendas y en el círculo delimitado originalmente por la pista de pruebas se construyó un jardín interno con pileta de natación.

En su planta baja se instaló también en ese año el “Museo Tecnológico Renault”, que cerró a comienzos de 2011.

Hacer la reconversión de un edificio industrial de principios de siglo, para alojar viviendas de fines del siglo XX, implica tomar una serie de decisiones que hacen a la puesta en valor de algunos temas arquitectónicos preexistentes a los cuales se superponen principios esenciales de la vida moderna.

Espacio Central
Del edificio de Palanti se cuidaron especialmente: -su trazado radial, consecuencia de la pista que recorría su terraza y que quedó como una impronta para la definición del espacio interior del patio central.
-La volumetría y tratamiento exterior que se mantienen en toda su extensión y aún se retrotraen al proyecto original en aquellos lugares en los que sufrieran sucesivas alteraciones.

Sobre esta estructura radial que ocupaba la totalidad del predio y conformaba con su volumetría la manzana, se definieron algo así como dos criterios arquitectónicos:

1- Un edificio perimetral sobre las cuatro calles al cual se le sobreimpuso una organización ortogonal siguiendo los lineamientos y modulaciones de las fachadas existentes. En las mismas se rehundieron las carpinterías de los paños grandes generando especies de logias, terrazas cubiertas de doble altura para cada una de las unidades.
El lenguaje del interior de este sector intenta seguir los lineamientos formales del edificio original.

2- Un edificio interior alrededor del patio ovalado central.
Este espacio central, por sus dimensiones, aproximadamente 30 x 50 m, se relaciona tal vez con los Royal Crescents de Bath, agrupamiento barroco de viviendas alrededor de una plaza circular.
Las paredes inclinadas le confieren forma al vacío resultante. El coronamiento retirado y la cubierta curva permiten ajustar la escala y proporción del patio.
Entre la pared inclinada de hormigón que conforma el patio y las carpinterías interiores se generan terrazas cubiertas para las unidades.
Entre ambos sectores se desarrollan las áreas comunes, las circulaciones horizontales y verticales y los patios interiores.
Durante los recorridos hasta cada una de las unidades se atraviesan espacios de múltiples alturas que conectan los distintos niveles y desde los cuales se ven las fachadas interiores de los edificios central y perimetral. Los ascensores transparentes dan continuidad a este recorrido.
La fachada interior del edificio central se conforma como una suerte de tambor circular, cuyo carácter se acentúa por el material con que está revestido, placas de piedra caliza. Sobre el mismo se recortan dos grandes escalinatas bordeadas de columnas que dan acceso al primer piso, al piano nobile del conjunto.
Las fachadas del edificio perimetral repiten los trazados de las fachadas exteriores a los efectos de acentuar la diferenciación entre ambos cuerpos.

Puentes metálicos atraviesan los espacios así generados, iluminados a través de un techo anular vidriado.
El conjunto se subdivide en distintos tres edificios de funcionamiento y accesos independientes:
-Sobre la Av.Figueroa Alcorta se mantiene el acceso tradicional y desde el mismo se bifurcan las circulaciones hacia dos núcleos verticales separados. En este sector se desarrollan viviendas tipo estudio profesional.
Las unidades del último nivel, sobre Figueroa Alcorta tienen piletas de natación privadas en las amplias terrazas.
-Sobre la calle Ocampo en el tramo central se desarrolla un grupo de departamentos de mayor superficie, entre 250 y 350 m2 con servicios centrales. Las dos unidades del último piso, en duplex, tienen también piletas privadas. Se accede a este edificio a través de un apeadero para coches.
-Desde la calle Martín Coronado, y también accediendo por un apeadero para coches, se llega a dos halles y núcleos de ascensores que abastecen a los departamentos que se desarrollan sobre este sector, y cuyas superficies y programas son variables.

En el patio central se ubican dos piletas de natación, fuentes y solarios comunes para los propietarios de las unidades. Anexas a las mismas y para cada uno de los sectores se desarrollan áreas para bar, lugar de reuniones y vestuarios que se abren sobre los jardines centrales.
El conjunto cuenta también con garage para 160 coches, gimnasio, sauna, bauleras y sistema de vigilancia a través de cámaras de TV.

Mas Historia
En Buenos Aires, en el barrio de Palermo Chico, junto al Malba, suele divisarse el imponente edificio del Palacio Alcorta, sobre la avenida homónima, pero no todos saben de su antecedente previo a la reforma edilicia que sufrió.

Originalmente se lo llamaba “Palacio Chrysler” y contaba con una característica única en su tipo en toda Sudamérica: una espectacular pista de pruebas circular y peraltada sobre la azotea superior. El edificio contaba con un amplio programa que incluía un salón de exposiciones de 82m x 15m, oficinas administrativas y talleres de montaje y fabricación de repuestos de automóviles. En el piso superior se encontraban los talleres de retoque y terminación y depósito.

La pista denominada Estadio Olimpo, tenía como principal finalidad realizar las últimas pruebas a las unidades terminadas, pero también era utilizado como lugar de reuniones sociales y deportivas. Tenía tribunas con capacidad para 3.000 espectadores, un sistema de iluminación que permitía las pruebas nocturnas y una banquina perimetral para observación. La pista era, prácticamente un círculo totalmente peraltado (en algunos puntos superaba la inclinación de 45º) donde se podían desarrollar buenas velocidades. El piso original era de ladrillos, luego recubierto con una capa de asfalto para permitir mayor velocidad. Si debe tenerse precaución al correr en una pista convencional, puede imaginar cuánto mayor debe ser al hacerlo sobre 5 pisos de altura.

¿El bonus sorpresa adicional? El edificio fue proyectado originalmente en 1927 por el arquitecto italiano Mario Palanti (autor del Palacio Barolo y el Palacio Salvo).

Un poco de historia: En 1910, se crea la firma Julio Fevre y Cía., dedicada a la importación de automóviles de las marcas francesas Mors, Aries, Delage y Berliet. Luego obtiene la representación exclusiva en Argentina de Dodge, con rápida aceptación en el mercado.

En 1928, la empresa cambia su nombre por el de Fevre y Basset y en 1931, adquiere la firma Resta Hnos. distribuidora de Chrysler que ocupaba toda una manzana. Ese año el edificio es reacondicionado e inaugurado como “Palacio Chrisler” con operaciones de montaje, asesoramiento técnico, exhibición y ventas de vehículos de dicha marca americana.

En poco tiempo las ventas se triplicaron y en 1937, pero el crecimiento se vio interrumpido al estallar la guerra y debido a la falta de insumos, las operaciones productivas debieron ser suspendidas. En el ínterin la planta de montaje había quedado “atrapada” por la urbanización que se desarrolló a su alrededor. En 1950 construyen su nueva planta de montaje en la localidad de San Justo. A pesar del esfuerzo realizado, la producción se vio dificultada por una serie de restricciones a la importación de insumos y en un intervalo de casi cinco años la empresa estuvo paralizada.

Más tarde, el edificio fue ocupado por el Comando de Arsenales del Ejército Argentino y el Registro Nacional de Armas. En 1993 el Ejército llevó al “Palacio Chrysler” a remate y fue promocionado como “la manzana más cara de la ciudad”. Los vecinos de Palermo Chico expresaron su posición en contra de la posibilidad de su transformación en shopping y por eso en 1994 fue finalmente transformado en un complejo de lofts de alta gama. El estudio de arquitectura MSGSSS estuvo a cargo de la remodelación total, dividiendo el espacio interno en viviendas y en el círculo delimitado originalmente por la pista de pruebas se construyó un jardín interno con pileta de natación. En su planta baja se instaló también el “Museo Tecnológico Renault” uno de los primeros espacios gastronómicos temáticos premium, hoy perteneciente a la cadena Dashi. En esa época cambió su nombre a “Palacio Alcorta”.

En esta última reconversión moderna, del edificio de Palanti se cuidaron especialmente: su trazado radial, consecuencia de la pista que recorría su terraza y que quedó como una impronta para la definición del espacio interior del patio central y la volumetría y tratamiento exterior que se mantienen en toda su extensión y aún se retrotraen al proyecto original .

El criterio inmobiliario fue el de recuperar para este conjunto la calidad y el ambiente que caracterizó a algunos edificios de Buenos Aires, como el Palacio de los Patos, el edificio Estrugamou, el edificio Kavanagh, con una identidad propia dentro de la ciudad y con un carácter diferente al de la oferta actual.

El criterio inmobiliario fue el de recuperar para este conjunto la calidad y el ambiente que caracterizó a algunos edificios de Buenos Aires, como el Palacio de los Patos, el edificio Estrugamou, el edificio Kavanagh, con una identidad propia dentro de la ciudad y con un carácter diferente al de la oferta actual.

Hoy
La ciudad que era el espacio homogéneo que ampliaba la ciudadanía, se fragmenta para dar lugar a la heterogeneidad y la fractura, a la modernización excluyente. De un lado, Palermo Chico; del otro (en este caso, del otro lado de la vía que se ve en la foto), la villa.