Museo de Arte Popular José Hernández para ver “arte popular tradicional” y “arte popular urbano”

El Museo de Arte Popular José Hernández ubicado en el barrio de Palermo Chico ayuda a reflexionar acerca de por qué el Museo se encuentra en este lugar.

Por ordenanza n° 8166 del 14 de enero de 1937 el entonces Concejo Deliberante de la ciudad acepta el legado, y el 5 de abril de 1937 la Municipalidad toma posesión de la casa. En 1938 le da destino y dispone que se cree el Museo de Motivos Argentinos y del Museo y Biblioteca del Folklore Argentino.

Información general
Horario
Martes a viernes de 13 a 19 hs. Sábados, domingos y feriados de 10 a 20 hs.
Feriados cerrados: 1 de enero, 1 de mayo , viernes santo y 25 de diciembre.

Entrada
General: $10. Miércoles gratis.

Dirección:
Av. del Libertador 2373

La administración de la casa se deja en manos de una asociación privada, la Asociación Folklórica Argentina, a la cual se le encomienda la fundación del museo. El presidente de la Asociación, Dr. Santo S. Faré, es designado como su director honorario. La Asociación fue creada en 1937 y entre sus fines sociales tenía la creación de un museo, un archivo y una biblioteca del folklore argentino. Entre sus socios fundadores encontramos a conocidas personalidades de la cultura nacional, Cesáreo Bernardo de Quiróz, Ricardo del Campo, Alejo González Garaño, Alberto Güiraldes, Florencio Molina Campos, Ricardo Rojas, Justo P. Sáenz (h), Emilio Sarguinet, Emilio Solanet, Carlos Vega, Carlos Daws, quien será 18 años más tarde el cuarto director del Museo, Horacio González del Solar. En la declaración de sus objetivos y reglamento las autoridades de la Asociación tienen planes muy ambiciosos que lograron concretar parcialmente en una serie publicaciones como el Boletín de la Asociación Folklórica Argentina.

Hacia 1943 la casa es utilizada fundamentalmente para reuniones sociales de la Asociación Folklórica Argentina. El patrimonio del museo parecía consistir en los objetos personales (entre ellos armas de fuego y lanzas indígenas, algunos ponchos pampa, piezas líticas y medallas) del donante de la casa y otros que se consignan como de carácter folklórico.

En 1944 se traslada a la casona de Bunge la sede del Museo Municipal de Bellas Artes, Artes Aplicadas y Anexo de Artes Comparadas y su director Carlos Abregú Virreira, queda a cargo de la administración de la casa y luego responsable de la dirección del entonces denominado Museo de Motivos Argentinos y Biblioteca del Folklore Argentino “José Hernández”.

En 1947 se debate el perfil que tendrían que tener los museos de la Municipalidad de Buenos Aires en el seno de una comisión convocada por el Intendente Emilio Siri e integrada por sus directores Luis Aquino, Carlos Abregú Virreira y Carlos Jáuregui.

Las dos posiciones en pugna en relación a la temática del Museo oscilan entre formar un museo de costumbres criollas, sustentada por Aquino y Jáuregui o un museo de arte popular argentino, defendido por Abregú Virreira.

En su informe en minoría, además de circunscribir el nombre José Hernández a la Biblioteca de folklore, esboza cuatro amplias categorías para orientar los repertorios de obras y objetos del futuro Museo:

Arte Indígena. Consideradas sus piezas no con criterio arqueológico o etnográfico, sino como fuentes tradicionales del arte pre y protocolombino, petrogrifos, etc.
Arte Popular de la Colonia. El arte popular en uso hasta la Independencia con tal que se justifique una amplia difusión en el país.
El Arte Popular Argentino. Trabajos en plata y otros metales, prendas gauchas y criollas; instrumentos musicales, imaginería, tejidos, utensilios de la vida doméstica y rural, etc.
Motivos Argentinos (Otros) . Expresiones diversas de una época o fruto de una moda o gusto, con amplia difusión y acogida entre el pueblo, particularmente aquel de la ciudades.
El Decreto – Ordenanza 7954/1948 asume esta última postura. No obstante la vigencia de esta norma la tensión entre las dos posiciones acerca del recorte de la temática del Museo y su misión se mantendrá con diversos matices a lo largo de los siguientes 80 años.

El siguiente director fué el folklorista y poeta Rafael Jijena Sánchez. Durante su dirección se establecen las bases del funcionamiento de la institución y de sus colecciones. Como consecuencia de la reorganización de los museos municipales se trasladan a la colección, obras de imaginería popular y platería civil pertenecientes a los antiguos museos “Municipal de Buenos Aires” (actual Museo Saavedra) y de “Arte colonial” (actual Museo Fernández Blanco).

En 1948 la Municipalidad de Buenos Aires adquiere una importante colección privada: el Museo Familiar Gauchesco Carlos Daws. Formada y expuesta en su domicilio particular entre 1890 y 1947, en 1949 ingresa al Museo. Se incorpora de este modo la mayor parte de la platería criolla de producción urbana y la colección de textiles tradicionales entre otros objetos y documentos.

En esta primera época de gestión el Museo usó alternativa e indistintamente los términos “arte popular” y “artesanías” para remitirse a una propuesta centrada en la recolección, estudio, difusión y también en la eventual revitalización de ciertas producciones artesanales. Se apoyó para acotarlas en los conceptos de supervivencias culturales de cuño antropológico pero también utilizó una doble acepción de la noción de arte, vigente en la época, arte en tanto industria u oficio popular y arte como de manifestación artística. Se asumió que dichas manifestaciones a mediados del siglo XX estaban en vía de desaparición o eran pasibles de distorsiones por parte del incipiente mercado turístico, y que las últimas tendencias las convertía en motivos típicos de la industria del “recuerdo de viaje” o souvenirs.

Hasta 1957 el Museo comparte la casa originada en la donación Bunge con el antiguo Museo Municipal de Bellas Artes, luego denominado Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori.

Bajo la dirección de María Carmen Lauría (1976- 1991) el Museo modifica su imagen con una reforma de las exposiciones y la creación del Centro Municipal de Promoción Artesanal, CEMPAR.

Entre 1989 y 1998 el Museo comparte su accionar con la administración de la Dirección General de Museos. Durante ese período fueron sus directoras Eda Pereyra de Juliá y, desde 1992 hasta 2013, Ana María Cousillas, ambas personal de carrera. Desde esta fecha coordina el Museo Felicitas Luna, quien durante su gestión tiene a su cargo la ampliación de los espacios que suman metros cuadrados a las salas de exposición, talleres, biblioteca y al guardado del patrimonio. En la actualidad se proyecta una puesta en valor del edificio histórico, que moderniza y jerarquiza la Casa del Arte Popular Argentino en la Ciudad de Buenos Aires.


Colecciones

La colección está compuesta por producciones artesanales de los siglos XIX, XX y XXI.
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Estos objetos son de origen tanto urbano como rural, tuvieron usos utilitarios, ceremoniales y simbólicos y fueron realizados, con diferentes materiales y técnicas no necesariamente ni exclusivamente manuales, por artesanos y artesanas tanto indígenas, mestizos y criollos como inmigrantes españoles, italianos y franceses o sus descendientes. Como conjunto recibieron diversas denominaciones, “artesanías folklóricas”, “arte popular”, “arte popular tradicional”, “artesanías tradicionales”, entre otras.

Están convencionalmente clasificadas en alfarería, cuero, madera, asta y hueso, calabaza, platería, imaginería, máscaras, instrumentos musicales, tejido, vidrio, etc. Estas categorías se sustentan en criterios múltiples como la materia prima predominante, la tradición tecnológica o la función y no siempre coinciden con las especialidades en donde se reconocen los propios artesanos a través del tiempo.

Su colección se constituyó mayoritariamente a través de compras oficiales. La más importante fue en 1949, con la adquisición de los fondos museológicos del museo privado de Carlos Daws, especialmente artesanías en cuero, plata y textiles. Más tarde se agregaron piezas adquiridas en viajes de campo a algunas localidades indígenas y criollas del interior del país. Su colección de imaginería popular se constituyó principalmente por traslado de piezas desde otros museos de la Ciudad como el Museo de Arte Colonial y el Museo Municipal de la Ciudad. En el 2000 ingresaron artesanías del Centro de Promoción Artesanal (CEPAR), área destinada a la promoción de los artesanos creada en 1980.

Entre el 2001 y el 2005 ingresaron las obras pertenecieron a un imaginero, tejedor y arquitecto espontáneo nacido en Jujuy, protagonista del documental de Jorge Prelorán, “Hemógenes Cayo, un imaginero de la Puna”. Se adquirieron mediante una campaña de recolección de fondos realizada en 2002 por la Asociación Amigos y un subsidio otorgado en 2003 por FNA.

En el 2004 se creó una colección de artesanías contemporáneas, con piezas adquiridas a destacados artesanos a partir del concurso de la Bienal de Artesanías de Buenos Aires organizada conjuntamente con la Comisión de Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires.

El museo ofrece a los visitantes diversas propuestas de exposiciones tanto individuales como colectivas relacionadas con el quehacer artesanal y las artes populares.

Colecciona, investiga y promueve el arte popular argentino en sus diferentes variantes. Posee colecciones de diversas especialidades y oficios artesanales (platería, textiles, cuero, madera, etc.) tradicionales y contemporáneas.

Su colección se compone de objetos que son de origen tanto urbano como rural, tuvieron usos utilitarios, ceremoniales y simbólicos y fueron realizados, con diferentes materiales y técnicas no necesariamente ni exclusivamente manuales, por artesanos y artesanas tanto indígenas, mestizos y criollos como inmigrantes españoles, italianos y franceses o sus descendientes. Como conjunto recibieron diversas denominaciones, “artesanías folklóricas”, “arte popular”, “arte popular tradicional”, “artesanías tradicionales”, entre otras.

Están convencionalmente clasificadas en alfarería, cuero, madera, asta y hueso, calabaza, platería, imaginería, máscaras, instrumentos musicales, tejido, vidrio, etc. Estas categorías se sustentan en criterios múltiples como la materia prima predominante, la tradición tecnológica o la función y no siempre coinciden con las especialidades en donde se reconocen los propios artesanos a través del tiempo.

Su colección se constituyó mayoritariamente a través de compras oficiales. La más importante fue en 1949, con la adquisición de los fondos museológicos del museo privado de Carlos Daws, especialmente artesanías en cuero, plata y textiles. Más tarde se agregaron piezas adquiridas en viajes de campo a algunas localidades indígenas y criollas del interior del país. Su colección de imaginería popular se constituyó principalmente por traslado de piezas desde otros museos de la Ciudad como el Museo de Arte Colonial y el Museo Municipal de la Ciudad. En el 2000 ingresaron artesanías del Centro de Promoción Artesanal (CEPAR), área destinada a la promoción de los artesanos creada en 1980.

Entre el 2001 y el 2005 ingresaron las obras pertenecieron a un imaginero, tejedor y arquitecto espontáneo nacido en Jujuy, protagonista del documental de Jorge Prelorán, “Hemógenes Cayo, un imaginero de la Puna”. Se adquirieron mediante una campaña de recolección de fondos realizada en 2002 por la Asociación Amigos y un subsidio otorgado en 2003 por FNA.

En el 2004 se creó una colección de artesanías contemporáneas, con piezas adquiridas a destacados artesanos a partir del concurso de la Bienal de Artesanías de Buenos Aires organizada conjuntamente con la Comisión de Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires.

En el interior del museo se exponen producciones artesanales de los siglos xix, xx y xxi.

En 2004 se ubicó una sección de artesanías contemporáneas, con piezas de grandes artesanos del concurso de la Bienal de Artesanías de Buenos Aires organizada por la Comisión de Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires.

Entre los artesanos se encuentran Luciano Polverigiani y Emilio Patarca.

El museo forma parte de la oferta de museos y centros culturales de la denominada milla de los museos, uno de los posibles recorridos turísticos de la ciudad.

Para la conmemoración de la noche de los museos celebrada la noche del 31 de octubre de 2015, en el museo de Arte Popular José Hernández se realizará un desfile de moda, diseño e Identidad Nacional a cargo de alumnos de la Cátedra Fiorini Camargo de la Carrera de Diseño de Indumentaria y Textil de la Universidad de Buenos Aires.


UN MUSEO CON NOMBRE

El museo lleva el nombre de José Rafael Hernández y Pueyrredón (10 de noviembre de 1834 – 21 de octubre de 1886) fue un militar, periodista, poeta y político argentino, especialmente conocido como el autor del Martín Fierro, obra máxima de la literatura gauchesca. En su homenaje, el 10 de noviembre —aniversario de su nacimiento— se festeja en la Argentina el Día de la Tradición.

Tras iniciarse como militar en defensa de la autonomía del Estado de Buenos Aires, entre 1852 y 1872 desarrolló una intensa actividad periodística, enfrentado al predominio de la ciudad de Buenos Aires en la organización de su país. En una época de gran agitación política, sostuvo que las provincias no debían permanecer ligadas al gobierno de Buenos Aires.

Radicado en Paraná desde 1857, residió alternativamente en esa ciudad, en Corrientes, Rosario y Montevideo, antes de regresar a Buenos Aires.

Participó en una de las últimas rebeliones federales, dirigida por Ricardo López Jordán, cuyo primer intento de acción finalizó en 1871 con la derrota de los gauchos y el exilio de Hernández en el Brasil. Después de esta revolución siguió siendo por corto tiempo asesor del general revolucionario, pero con el tiempo se distanció de él.

A su regreso a la Argentina, en 1872, continuó su lucha por medio del periodismo y publicó la primera parte de su obra maestra, El gaucho Martín Fierro. Fue a través de su poesía como consiguió un gran eco para sus propuestas y la más valiosa contribución a la causa de los gauchos. La continuación de la obra, La vuelta de Martín Fierro (1879), en conjunto, forman un poema épico popular. Es generalmente considerada la obra cumbre de la literatura argentina.

Posteriormente desempeñó los cargos de diputado y senador de la provincia de Buenos Aires. Ocupando este último cargo, defendió la federalización de Buenos Aires en un memorable discurso, enfrentándose a Leandro N. Alem.

Trayectoria sociopolítica
Hernández defendió la idea de que las provincias no debían someterse a las autoridades centrales de Buenos Aires. La postura que defendían varios políticos —Sarmiento entre ellos— centralizaba el trabajo de las provincias y la producción de sus materias primas en Buenos Aires, centro dominador pero no productivo que ideaba ser un prebendado social en un país agroexportador. Se centraba en un gobierno unitario sostenido por grupos dominantes en las potencias extranjeras, en cuyo beneficio obraba, entregándoles las materias primas ahogando la industria local.

Después de abandonar el ejército por haberse batido en duelo con otro oficial, ingresó en el Club Socialista Argentino entre 1859 y 1860. Al año siguiente ingresó en la Logia Masónica del Litoral llegando a ser su secretario al año siguiente. Esta sociedad se distinguió por ignorar todo lo referido al progreso y despreciar lo telúrico.Poco antes de su fallecimiento fue proclamado miembro libre de la Orden por haber cumplido 25 años de militancia.

Durante la presidencia de Santiago Derqui ejerció cargos políticos menores, y su primera actuación política destacada fue la de ministro general de gobierno en campaña del gobernador correntino Evaristo López, durante los meses transcurrido entre la deposición del gobernador y la derrota definitiva de su defensor, el general Nicanor Cáceres.61

En 1878, a su regreso a la Argentina luego del exilio, instaló en sociedad con Rafael Casagemas la Librería del Plata, que a fines de ese año habría adquirido completamente.62 También se afilió a la logia masónica Obediencia de la Ley N° 13, en la que participó hasta su fallecimiento.63 Ese año fue diputado provincial y luego senador.

Participó del proyecto de expropiar los terrenos para fundar el pueblo de Necochea con fondos de Rentas Generales, y fue uno de los colaboradores de Dardo Rocha en el proyecto de erección de la ciudad de La Plata. El mismo nombre de la ciudad fue ideado por Hernández, a partir de la derivación de uno de uno de sus apellidos paternos, en conjunción con la idea de argentinidad. El día de la fundación oficial de esta ciudad, Hernández hizo el asado con que fue celebrada.64

En 1880, en sociedad con Hipólito Yrigoyen, fundó el Club de la Juventud Porteña en apoyo a la candidatura de Julio Argentino Roca,[cita requerida] quien ganaría las elecciones por amplia mayoría. Ese mismo año, al producirse la federalización de Buenos Aires como capital del país, defendió el proyecto en el senado provincial, en un histórico debate en que enfrentó a Leandro N. Alem, que hubiera preferido trasladar la capital a otra ciudad.[cita requerida]

Sus ideas políticas parecen haber variado desde su rebelión de diez años antes, ya que en ese momento estaba abiertamente a favor de la inmigración europea, la extensión de la red ferroviaria, la consolidación y unificación del Estado, en consonancia con las ideas similares que habían sostenido los unitarios y los gobiernos que habían sucedido al de Rosas. Algunos autores interpretan ese cambio como indicios de un cambio psicológico evidenciado por Hernández, o bien que tal vez el creyó que era el momento de aburguesarse.65

En 1881 fue nuevamente electo senador provincial, y reelecto en 1885. Ejercía como senador al momento de su fallecimiento, ocurrido en el año 1886.

Obras
1863 Vida del Chacho
1867 Los treinta y tres orientales
1872 El Gaucho Martín Fierro
1879 La vuelta de Martín Fierro
1881 Instrucción del Estanciero

El Gaucho Martín Fierro es un poema narrativo, escrito en verso por José Hernández en 1872, obra literaria considerada ejemplar del género gauchesco. Debido a que tiene una continuación, La vuelta de Martín Fierro, escrita en 1879, este último libro también es conocido como «La vuelta» y la primera parte, como «La ida». Ambos libros han sido considerados como libro nacional de la Argentina, bajo el título genérico de «El Martín Fierro».

En «La ida», Martín Fierro es un gaucho trabajador al que la injusticia social del contexto histórico lo vuelve un gaucho matrero (fuera de la ley). Narra el carácter independiente, heroico y sacrificado del gaucho. El poema es, en parte, una protesta en contra de la política del presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento de reclutar forzosamente a los gauchos para ir a defender las fronteras internas contra los indígenas.

Aquí me pongo a cantar,
al compás de la vigüela
que al hombre que lo desvela
una pena extraordinaria,
como la ave solitaria
con el cantar se consuela.

José Hernández, primera estrofa del Martín Fierro.