La Catedral del Polo de Palermo. Hacer turismo con clase.

El Campo Argentino de Polo, conocido internacionalmente como la Catedral del Polo de Palermo, es un estadio ubicado en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, en el que se disputan anualmente los principales certámenes organizados por la Asociación Argentina de Polo.

Las famosas canchas Nº 1 y 2 del Campo Argentino de Polo, fueron construidas por iniciativa del Consejo Directivo presidido por don Juan D. Nelson (integrante y capitán de los seleccionados dueños de las hazañas de 1922 en Inglaterra y EEUU y en 1924 en París), en forma conjunta con la Comisión de Fomento del Caballo de Guerra, hoy Dirección General de Remonta y Veterinaria, fueron inauguradas el 27 de octubre de 1928 con un partido de polo entre civiles y militares. Civiles, equipo integrado por Luis T. Nelson, Ramón Videla Dorna, Carlos Uranga y José Luis Giribone, se impuso por 8 a 6 a Militares, integrado por el Teniente Manuel G. Molinuevo, el Teniente primero Alberto A. Paz, el Teniente primero Luis A. Oddone y el Mayor Enrique Padilla. Carlos Uranga fue el primer polista en marcar un gol en Palermo.

Después de este hito importante han sido escenario de memorables hazañas, por lo que el complejo es considerado desde hace varias décadas como la Catedral del Polo , porque en sus famosas canchas ansían jugar los mejores jugadores con los mejores caballos del mundo, siendo en la actualidad nominado monumento histórico y orgullo nacional, por las múltiples conquistas y récords históricos, su inmejorable ubicación a sólo diez minutos del centro comercial de la ciudad, imponentes tribunas y la belleza estupenda de sus jardines, como así también por las mejoras introducidas que hacen honor a su merecida condición.

El solar fue cuna de la aeronáutica nacional, como lo recuerda el monolito erigido frente a la sede de la AAP, el 25 de diciembre de 1907, cuando se elevó por primera vez el globo El Pampero, tripulado por Aarón de Anchorena y Jorge Newbery. Años más tarde, de este mismo lugar, partió el avión piloteado por Teodoro Fels, que inauguró el correo internacional entre Buenos Aires y Montevideo. En 1950, 1966, 1969 y 1979 nuestras selecciones nacionales ganaron 4 versiones, de las seis obtenidas, por la Copa de las Américas; en 1949 el Campeonato Mundial de Polo, en 1951 el Campeonato Rioplatense y el Campeonato Panamericano y además sus restantes compromisos internacionales en el alto polo. Increíbles atributos de un escenario inigualable por sus características de excepción tras su última y suntuosa modernización.

Citar a los jugadores extranjeros que se maravillaron ante la perfección de las superficies de las canchas 1 y 2 de Palermo, baste decir que no pocos las ubicaron como las mejores del mundo y otros les envidiaron sin disimulo, al atribuirles, por su cómodo acceso, el por qué de la generosa cantidad de espectadores de todas latitudes que se reúnen en sus cómodas y amplias tribunas para presenciar los partidos que en ella se efectúan. Jerarquizan así a los mismos y en especial a los calificados del Campeonato Argentino Abierto, que es considerado sin ningún tipo de dudas como el más importante del mundo, por las altas valorizaciones de los equipos que protagonizan anualmente sus atrayentes ediciones, desde su inauguración oficial en el año 1928. Es relevante destacar que en el año 1975 la cancha Nº 1 ha sido sede del bien llamado “Partido del Siglo”. Hito histórico pues por primera vez en el mundo dos formidables equipos sumaron 80 goles. En ellos se alistaron 8 jugadores locales que ostentaban los 10 goles de handicap, la máxima valorización en el juego.

La máxima celebración del polo mundial tiene cita en los meses de noviembre y diciembre en la “Catedral”, en los que se disputa el Campeonato Argentino Abierto de Polo, que reúne a los mejores jugadores del mundo.

En los meses de marzo y abril, también es el escenario de la tradicional Copa República Argentina, torneo federal por excelencia, y de la Serie Internacional por la Copa de las Naciones.

Durante las temporadas de otoño y primavera, también se juegan los encuentros decisivos de los torneos organizados por la AAP.

LA CATEDRAL DEL POLO EN PALERMO
El Campo Argentino de Polo, en Palermo, que presenta orgullosamente a sus dos famosas canchas, tiene una ubicación inmejorable, a escasos diez minutos del centro comercial de la ciudad, sobre la Avenida del Libertador, en su cruce con Dorrego, con múltiples medios de transportes en sus proximidades.

A ello se suman ambientes amplios y diversas comodidades para quienes las utilizan o visitan, gozando de una esplendorosa vista hacia magníficos jardines; por lo que han sido elogiadas por muchos y nunca han merecido el menor calificativo desfavorable. Por el contrario se lo conoce universalmente como La Catedral del Polo por haber sido escenario de increíbles conquistas mundiales y récords históricos señalados por excepcionales jugadores y equipos argentinos en este difícil juego. Por lo tanto para el mejor polo, las mejores canchas e inigualables caballos.

Las famosas canchas Nº 1 y 2 del Campo Argentino de Polo

Las famosas canchas Nº 1 y 2 del Campo Argentino de Polo, fueron construidas por iniciativa delConsejo Directivo presidido por don Juan D. Nelson (integrante y capitán de los seleccionados dueños de las hazañas de 1922 en Inglaterra y EEUU y en 1924 en París), en forma conjunta con la Comisión de Fomento del Caballo de Guerra, hoy Dirección General de Remonta y Veterinaria, fueron inauguradas el 27 de octubre de 1928. Después de este hito importante han sido escenario de memorables hazañas, por lo que el complejo es considerado desde hace varias décadas como la Catedral del Polo , porque en sus famosas canchas ansían jugar los mejores jugadores con los mejores caballosdel mundo, siendo en la actualidad nominado monumento histórico y orgullo nacional, por las múltiples conquistas y récords históricos, su inmejorable ubicación a sólo diez minutos del centro comercial de la ciudad, imponentes tribunas y la belleza estupenda de sus jardines, como así también por las mejoras introducidas que hacen honor a su merecida condición. El solar fue cuna de la aeronáutica nacional, como lo recuerda el monolito erigido frente a la sede de la AAP, el 25 de diciembre de 1907, cuando se elevó por primera vez el globo El Pampero, tripulado por Aarón de Anchorena y Jorge Newbery. Años más tarde, de este mismo lugar, partió el avión piloteado por Teodoro Fels, que inauguró el correo internacional entre Buenos Aires y Montevideo. En 1950, 1966, 1969 y 1979 nuestras selecciones nacionales ganaron 4 versiones, de las seis obtenidas, por la Copa de las Américas; en 1949 el Campeonato Mundial de Polo, en 1951 el Campeonato Rioplatense y el Campeonato Panamericano y además sus restantes compromisos internacionales en el alto polo. Increíbles atributos de un escenario inigualable por sus características de excepción tras su última y suntuosa modernización.Citar a los jugadores extranjeros que se maravillaron ante la perfección de las superficies de las canchas 1 y 2 de Palermo, baste decir que no pocos las ubicaron como las mejores del mundo y otros les envidiaron sin disimulo, al atribuirles, por su cómodo acceso, el por qué de la generosa cantidad de espectadores de todas latitudes que se reúnen en sus cómodas y amplias tribunas para presenciar los partidos que en ella se efectúan. Jerarquizan así a los mismos y en especial a los calificados del Campeonato Argentino Abierto, que es considerado sin ningún tipo de dudas como el más importante del mundo, por las altas valorizaciones de los equipos que protagonizan anualmente sus atrayentes ediciones, desde su inauguración oficial en el año 1928. Es relevante destacar que en el año 1975 la cancha Nº 1 ha sido sede del bien llamado “Partido del Siglo”. Hito histórico pues por primera vez en el mundo dos formidables equipos sumaron 80 goles. En ellos se alistaron 8 jugadores locales que ostentaban los 10 goles de handicap, la máxima valorización en el juego.

Conducida por hombres del polo, que antes que dirigentes han sido jugadores y antes que jugadores son amigos, la AAP procuró – y siempre lo logró – pasar enhiesta por sobre el oleaje que produjeron diferencias de posiciones, lógicas en el devenir humano. Por ello, el ansia de superación no se detiene. Así lo demuestran todas las ampliaciones y mejoras realizadas en esta esplendida “Catedral”, como las realizadas en la hoy imponente senda peatonal y la provisión de cómodos asientos a la lujosa tribuna central Dorrego y en forma fundamental por los implantes de Tifton, que conforman magníficas carpetas verdes a las famosas canchas 1 y 2 de Palermo

UNA AMPLIA HISTORIA CON RELEVANTES ANTECEDENTES

El juego de polo, que se desarrolla a caballo, debe ser tan antiguo como el medio empleado. El caballo es uno de los primeros animales sometidos a la domesticidad por los pueblos antiguos civilizados. La historia de la civilización está, pues, vinculada al caballo y los hombres de todos los tiempos aprovecharon su fuerza y velocidad, su ardor en el combate, su resistencia a la fatiga, su noble obediencia que se obstina hasta la muerte; y como si estas cualidades que facilitan al hombre la conquista y el esparcimiento no fueron suficientes, su utilitario les brindó carne y cuero resistente y esas crines que en las locas galopadas hacen flamear al viento. Si queremos ahora ahondar en los orígenes del juego del polo, no es aventurado suponer que el momento habrá ocurrido en alguno de aquellos altos en el camino de las hordas invasoras, o de los pueblos nómades o de alguna migración pacífica en nuestro pasado. Los guerreros más jóvenes y animosos aprovechaban sus montas para realizar otros menesteres más placenteros que el lento andar de las caravanas por las precarias huellas o menos peligrosas que el combate; e improvisaban cualquier clase de juego de a caballo: la caza, la carrera y, por que no el polo? Cerámicas chinas de las más remotas dinastías nos muestran a jinetes en posición inequívoca de golpear una pelota. Pero es en la miniatura indo-persa, reflejo fiel de la Època esplendorosa del reinado de los grandes mongoles, donde advertimos los diversos elementos que componen el juego: jinetes esgrimiendo tacos, los arcos lejanos, los sirvientes –ahora ‘petiseros’’- y la pelota. Cuando a mediados del siglo pasado Inglaterra extendió su dominio colonial a las tierras del Asia, los oficiales de los regimientos montados descubrieron por comentarios en diarios y revistas que en la India, los marajás practicaban con sus cortesanos un juego llamado Polo y pronto lo adoptaron y lo jugaron asiduamente. Para ello comenzaron por utilizar sus palos de cricket para reemplazar a los tacos, mientras usaban bolas de billar. Llevados por el espíritu de orden, lo reglamentaron, porque para los nativos no había límite de espacio ni de tiempo, como tampoco en el número de jugadores participantes. Al regresar a sus lares estos oficiales de caballería difundieron el juego para pasar pronto a ser los campeones. Pero el ciclo histórico seguirá su curso, siempre de Oriente a Occidente. En una final de polo entre el equipo inglés y el de Jaipur, en Hurlingham, cerca de Londres ( la cuna del polo inglés, como lo será el Hurlingham Club para la Argentina ) estuvo presente un norteamericano prominente, Gordon Benet, quien guiado por su entusiasmo, regresó a su tierra llevando consigo bochas, tacos, fotografías reveladoras y el célebre Reglamento, elaborado por quienes se habían hecho líderes de esa disciplina. A poco de iniciado el polo en los Estados Unidos se advirtió el interés que suscitaba, y se jugará más adelante con tanto empeño y calidad que sólo debía esperar la oportunidad propicia para arrebatarle el cetro a su madre patria, Copa Westcherter de por medio. Pero muchos más al sur el juego se trasladó a la Argentina por medio de los ingleses que se radicarían en nuestro paÌs, de donde surgiría a través de un tiempo prudencial, un inesperado competidor, capaz de convertirse por medio de sus hombres y también en especial por sus caballos(que con el tiempo se constituirían en un importante ingreso de divisas para el país) en un tremendo oponente, de inglaterra y los EE.UU. Copa Westcherter por medio peleaban por la supremacía mundial en el juego, que iba teniendo gran difusión y ganando adeptos constantemente.